Corto fin de semana en O Grove


Este fin de semana tocaba carrera. Hoy a las 11 y algo de la mañana corrí la Carrera Pedestre de la Fiesta del Marisco (que, por cierto, será la semana que viene) y aprovechamos la circunstancia para pasear algo ayer por la tarde por la zona de La Lanzada, donde saqué este video que viene ahora, y dormir a un paso de La Toja (islita famosa por su Gran Hotel y su campo de golf pero, sobre todo, por las aguas termales con las que se hace el jabón de sales de La Toja, entre otros productos de belleza).


Para que mi amiga Monik vea algo de nuestro común océano.

La carrera tenía el escaso recorrido de toda la vida (6 km y 700 metros), y que ya hice el año pasado. Este año conseguí refrenarme un poco más que el año pasado al inicio de carrera para poder ir remontando un poquito en los últimos 2 kilómetros. De hecho mis tiempos parciales por km. fueron de 4:34, 4:42, 4:55, 5:11, 4:43, 4:44 y 4:24 los últimos 700 metros para un total de 31:56 el recorrido total.


Recorrido de una preciosa carrera donde las haya.

Puede parecer mucho, pero es una porquería si lo comparamos con lo que debió hacer el ganador de la carrera, el atleta portugués Jorge Pinto (vigente campeón portugués de los 10 kms), o el gallego Pedro Nimo (segundo de la carrera); y menos aún comparado con la azaña de los que hoy se atrevieron con la Maratón de Berlín (entre ellos mi amiga Viguetana)... y muchísimo menos en relación al nuevo record del mundo de maratón, conseguido en la prueba berlinesa por Haile Gebreselassie, que ha terminado los 42.195 metros en 2 horas, 4 minutos y 26 segundos (reduciendo la anterior marca, de Paul Tergat, en casi 30 segundos).

Nota: los puntitos negros que se ven cerca de la orilla de la playa son surfers esperando una ola. Siento que la imagen no sea gran cosa, pero es lo máximo que me permite mi cámara digital; y el viento soplaba fuerte, así que el mar se oye poquito. En el título del post se da acceso a la página web turística del Concello de O Grove.

Volviendo a los 80, o cómo mover esta ciudad.


Con vosotros... Aerolíneas Federales.

Ayer por la noche me puse a buscar algo relativo a la famosa movida viguesa de los años 80 y me encontré con esta "joya" que me hizo retroceder veinte años en un segundo. ¡¡Qué jóven era yo entonces!! ... un verdadero adolescente con aires de rebelde con causa.

Para que luego digan que cualquier tiempo pasado fué mejor... ¡¡¡Ay!!! ¡¡¡Me parto de risa!!! Hombre, la cosa tenía su gracia. Mucha frescura, un toque desenfadado, un sonido cutre a morir, unas voces de pito estupendas... pero lo mejor era todo lo que rodeaba un concierto de esta época... a pesar de todo se echa en falta algo que despierte a esta ciudad de la larga noche de piedra que aún está viviendo.

En esa época teníamos a los Sinestro Total, Aerolíneas Federales y Golpes Bajos en la música, a Chano Piñeiro haciendo cine... son nombres que, a bote pronto, destacaron en medio de una marabunta de corpúsculos microculturales. ¿Qué fué de todo eso? Algunos herederos aún bailotean por ahí, para bien o para mal. Muchos y muchas de ellos ahora crían hijos e hijas que, con un poco de suerte, nos traerán en 10 o 15 años una nueva generación de creativos. ¿Tanto tendremos que esperar para ver a nuestra ciudad de nuevo en el candelero?

En fin, hoy el tiempo ayuda a la reflexión y a la melancolía.

¡¡¡¡ Ya soy abueloooooo !!!!




Hace algunos días que tengo estas fotografías, pero estaba escribiendo sobre la maravillosa semana que pasé este mes de agosto en Roma y no me apetecía romper el ritmo, así que me las guardé para la vuelta a la normalidad. Estas imágenes me parecen mágicas, curiosas, distintas... incluso diría que tiernas.

Esa especie de fantasma que hay sobre la concha del caracol es una cría.

Como alguna gente ya sabe, en mi casa están prohibidas las mascotas (al menos en el sentido habitual del concepto) por motivos diversos que no entraré a enumerar. Por eso, cuando mi hijo mayor apareció un día con un par de caracoles en un frasco de mermelada limpio y con la tapa perforada, decidí que era una mascota lo suficientemente higiénica y fácil de mantener como para ser bien recibida en casa.


Aquí se aprecia mejor el pequeño caracol de unos pocos días.

Con el paso de los días cambiamos el bote de cristal por uno plástico, y probamos diversos tipos de alimentos: col lombarda, acelgas, lechuga, zanahoria... para finalmente quedarnos sólo con la lombarda y la zanahoria. Les gustaban mucho y además aguantaban varios días sin estropearse.


No todo va a ser cabalgar sobre los mayores.

Un día había visto en televisión un documental sobre caracoles y claro, me quedé con algunas ideas básicas sobre ellos, pero no las suficientes para permitir el mantenimiento de una colonia con éxito, así que algunos ejemplares tuvieron que ser "sustituídos". Con el tiempo vimos que estabamos dominando su "estabilidad ambiental" y, un buen día, me encontré a tres ejemplares en una extraña "danza" (con reparto de "mordisquitos" incluido) y deduje que estaban intentando convencer a alguno de los otros ejemplares para aparearse. Así que me puse a navegar en internet para descubrir cómo y dónde ponían los huevos, qué necesidades tenían, etc.


... y la culpa de todo se lo debemos a estos dos adultos cogidos "in fraganti".


El resultado es evidente... ¡¡¡¡ Ya soy abueloooooo!!!!

Dedicado a una chica OHDIOSA.

Las fotografías (Crónica Romana XIX)



Por fin se acaba esta serie histórico-turístico-fotográfica sobre mi aventura de siete días en Roma. Nunca hubiera dicho que de unos míseros siete días se pudieran escribir tantas cosas... y las que me dejo en el tintero... sin entrar en matices sobre si lo que se queda es por olvido, inoportunidad, por inconveniencia, o por pereza del autor.

Como lo prometido es deuda, paso rápidamente a comentar el "secreto" de las fotografías. Los que aguantais al otro lado del ordenador habeis dicho que tienen unos tonos muy cálidos, o que parecen pinturas... etc. Todo ello viene dado por varios factores que confluyen en este aspecto puntual de las fotografías, y que paso a describir:

- Están tomadas con una cámara reflex analógica (de las de toda la vida, vamos) Yashica FX-3 Super 2000 dotada de tres objetivos distintos: un objetivo gran angular Sigma de 28 mm. y una apertura máxima de diafragma de 2,8 ; un objetivo Contax Planar de 50 mm y apertura de 1,7 ; y un zoom 70-210 mm. y apertura de 4.

- Se utilizaron carretes de la marca Kodak de 200 ASA, que era lo más fácil de encontrar en Roma (de hecho hasta que llegué a Roma no llevaba carrete alguno en la bolsa). Finalmente fueron 7 carretes (2 de 24 exposiciones y 5 de 36) de los que prácticamente todas las fotografías fueron buenas. Repetí algún disparo un par de veces por la duda de si habría salido bien enfocada o un pelín movida (más que nada por estar trabajando con velocidades de obturación muy bajas... algunas se dispararon en medio segundo... y eso es mucho tiempo sin moverse), y una vez se me disparó la cámara sin querer y obtuve una panorámica del cielo sobre Roma.

- Una vez en España se llevaron los carretes a revelar y se pidió copia en papel y digitalización de las fotografías analógicas. De esa digitalización es de donde he sacado las fotografías expuestas en el blog a excepción de la última del anterior post y la que acompaña éste, que han sido obtenidas por mi mujer con una cámara digital compacta Sony Cybershot.

- Por último, una vez volcadas al disco duro de mi ordenador las he sometido (a casi todas) a un pequeño tratamiento digital con el Microsoft Office Picture Manager. Básicamente se ha aumentado un poco el contraste, se ha corregido algún ligero problema puntual de luminosidad y, sobre todo, se ha aumentado la saturación del color de las fotografías.

Estos elementos son los que han conseguido que las fotografías estén ligeramente difuminadas, que los colores sean un poco más intensos, ganen más vida, y que "luzcan".

Otro elemento importante a tener en cuenta es que buena parte de las fotografías fueros sacadas al atardecer, lo que da más calidez a la luz ambiental y hace que los ángulos se suavicen y las aristas se difuminen.

Por último, la culpa de todo la tiene el que esto escribe, que lleva haciendo fotografías a todo cuanto ve a su paso desde los 13 años. Inicialmente trabajé en blanco y negro, revelando desde el carrete hasta la última de las fotografías manualmente, como en los viejos tiempos. Años despues aprendí a trabajar con el color y a revelar carretes de color y diapositivas, experiencia de la que guardo un grato recuerdo y, finalmente, trabajo con digital compacta pero espero poder conseguir estas navidades algún modelo de digital reflex que me permita trabajar como con la mía analógica.

Está bien, reconozco que la modelo fue de gran ayuda, siempre muy profesional y fotogénica. Sin ella no hubiera conseguido estos resultados. Eso seguro.




Cambiando el objetivo para hacer una de las fotografías que acabó en el primer post de la serie



Esa bandolera que veis sujeta a la cintura y cruzada al pecho alberga la cámara con los tres objetivos. Por cierto, casi me la arrancan de los brazos la última noche al subir a un autobús urbano, pero fui suficientements rápido e impedí que la cámara fuera objeto de sorteo en internet al cabo de unas horas.

P.S. Pinchando en el título del post pasais a un blog argentino llamado Fotosdecalle.com.ar muy interesante, y que utiliza principalmente la misma cámara que yo.

Los turistas de Roma (Crónica Romana XVIII)



Otra de las cuestiones que marcan diferencias entre una y otra ciudad turística son los diversos "rituales" que caracterizan y definen a sus visitantes.

Si en Bruselas es de obligado cumplimiento hacer el tonto (y la consabida foto) ante el "Manneken Pis", en París ante la Torre Eiffel, el Sacré Coeur o el Arc de Triomphe, o en Pisa lo es hacerla intentando sujetar su famosísima Torre ... en Roma, como no, también hay determinadas tradiciones más o menos conocidas.

Algo a lo que un turista que se precie no puede resistirse en Roma es al devaneo que se trae todo el mundo por la Piazza d'Espagna... y obtener una fotografía de uno mismo o de sus amigos frente a la celebérrima escalinata de la moda es de obligado cumplimiento. Parece como que, si uno no hace esa fotografía, no ha pasado por el cora
zón de la moda italiana. En mi caso, y para variar, he dado una vuelta extra de tuerca al hecho en sí mismo... como podeis apreciar.



Casi otro tanto sucede con el Coliseo, donde quien más quien menos se deja querer por unos fornidos, tostados (por las horas pasadas
soportando un sol de justicia entre retrato y retrato) "legionarios" incluso tatuados para la ocasión.


Otra fotografía "
imperdonable" es aquella en la que el turista accidental se atreve a introducir la mano en la Bocca della Verità, se asegura el recuerdo de sí mismo poniendo la cara de pánico que mejor le sale, y se marcha con la mano intacta y un rictus de "risa tonta" que no veas. Yo conseguí hacer la fotografía sin "bicho" metiendo la manita... y me costó lo mío ¡¡ porque es un simparar, oiga!!


De rigor es también darse un paseíllo por el
Foro y poner gesto de entendido apreciando la grandiosidad y magnificencia de sus monumentales restos ¿o no?... y si encima lucimos el modelito de discreto color, pues mejor todavía.


No digamos ya la típica escena en la
Fontana di Trevi a la que nadie puede escapar si es que pretende volver gratis a Roma... porque de eso debe tratarse. Uno lanza la consabida moneda de espaldas a la fuente tras pedir el deseo de volver a Roma una vez más en su vida (al menos)... así que lo de la moneda debe ser el pago por el favor. Yo, por si acaso, lancé mi moneda... aunque no quise salir en la foto.


Por último algo que se aprende sobre la marcha. Salvo que uno sea camello o dromedario (o vaya en invierno) acabará haciendo cola ante alguna de las múltiples fuentes de las que hablamos al inicio de ésta serie sobre la capital italiana y del mundo antiguo.





Por cierto, en alguna de las imágenes aparece Wally (o sea, yo). ¿A ver quién descubre al autor de este blog? No pueden participar ni John ni Viguetana, ya que juegan con muchiiiisima ventaja. Lo siento por ellos.

Edito: como excepción (y ya que se está acabando la serie) voy a poner un link con el blog de Felix Soria que denuncia una situación de cierre de blogs británicos por difundir una noticia sobre un potentado uzbeko. Para ver la noticia pinchad aquí.

El final del túnel (Crónica Romana XVII)

Ya queda menos para acabar estas "Crónicas Romanas". Podría extenderme aún mucho más porque material gráfico queda mucho por publicar. En cualquier caso creo que para poner una imágen más -de los miles de millones que debe haber- del Coliseo, o del Foro, o de cualquiera de los archiconocidos monumentos de Roma, sobra tiempo.

Hoy le toca el turno a los túneles... aunque estos no son exactamente de Roma, sino de la maravillosa Villa Adriana que ya hemos visto parcialmente en otro post.

A mi los túneles (sean del tipo que sean) me atraen poderosamente, y no creo que tenga ningún tipo de connotación erótica (o sí). Más bien es el halo de misterio que los rodea lo que hace que en cuanto veo uno tengo que intentar averiguar hasta dónde llega, cuánto mide, y para qué servía. Por eso creo que también me gustan los libros de Matilde Asensi. Si hay algo que en todos y cada uno de ellos (me faltan uno o dos por leer) se repite es la presencia de túneles, pasadizos, cuevas y similares que hay que explorar para alcanzar el éxito en la misión/expedición.

Los túneles son sugerentes, son misteriosos, y sirven metafóricamente para expresar muchas sensaciones vitales. Por eso ahora hacemos un recorrido por los túneles romanos de Villa Adriana.

Acabo de leer en la página web a la que os podéis pasar desde el título del post que los que ilustran esta "entrada" eran para uso y disfrute (además de servicio) del emperado, ya que unían bajo tierra algunas de las edificaciones más significativas de esta Villa de recreo. De hecho hay constatados hasta cuatro kilómetros de estructuras subterráneas uniendo diversas edificaciones.



Este es uno de los extremos más visibles del complejo de túneles que se entrecruzan bajo la superficie de Villa Adriana. A éste, cerca de las Grandes Termas, lo han bautizado con el rimbombante nombre de Criptopórtico, ya que podría hacer las veces de paseo cubierto, fresco, y bien iluminado para los días de mucho calor.



Alguna de sus ramificaciones llega al llamado Pretorio, otra al edificio con tres exedras...



y otra al Teatro Marítimo.

Lo malo es que el acceso está vetado a los visitantes, y uno sólo se puede hacer una idea aproximada de lo que puede ser darse un paseíto por este lugar con la imaginación. Con ella os dejo.

El parque de Villa Borghese (Crónica Romana XVI)



Acabo de leer algo sobre éste parque público de Roma, más que nada para ilustrar levemente las fotografías que ya he puesto, y creo que sólo comentaré un par de detalles... o tres.

Es el mayor parque público y el preferido por los romanos, con sus ochenta hectáreas combinando con gran elegancia las zonas de parque con los edificios, las esculturas y las fuentes.

Villa Borghese fue construida hacia el s. XVII por voluntad del cardenal Scipione Borghese, el cual compró los terrenos que rodeaban el primitivo núcleo, ya propiedad de la familia Borghese.

A finales del siglo XVIII se embellecío aún más el parque con la construcción del Jardín del Lago, que consiste en una pequeña isla repleta de vegetación y con un templete del que no puedo poner fotos porque no lo he visto. Este parque es demasiado grande para recorrerlo todo de una tacada, así que os dejo con lo que sí he visto, olido, sentido, disfrutado... relajado.




Aquí no pude entrar, pero me gustó igual la puerta y la retraté



La perspectiva de llegar al final me encandiló



Otro atardecer repleto de... Roma



No tiene nada, pero me gusta su clasicismo



Esta fotografía podríamos decir que fué robada... pero me dejé llevar por la tentación



...y esta otra se me queda corta a la hora de reflejar la luz y el color que ví con mis ojos.


Detalles y más (Crónica Romana XV)



Hoy me apetece toquetear en las entretelas de mi amor por Roma como si de un juego erótico se tratara ya que, bien visto, estamos hablando de una gran "dama" con una arrolladora personalidad y una buena planta.

Muchas veces es en los detalles pequeños donde residen las grandes diferencias entre realidades radicalmente distintas, y Roma, como casi todas las ciudades, acumula detalles sin par.

De entre estos detalles me sorprendió agradablemente el diseño de adornos en la vía pública...



...en la verja de la iglesia de Santa Agnese (Piazza Navona) un faisán... y las terrazas de los áticos al fondo... un lujo...



...en las farolas que adornan el curso del fiume Tévere...



... en la entrada de una simple ferretería cerca de la Piazza Barberini...



... en el portón de un edificio en el Borgo...



... en el enrejado de una casa de la Vía del Foro Romano...


... en el detalle de un edificio cerca del Teatro di Marcello...



... en una inscripción en la iglesia de Santa Agnese...



... en fragmentos depositados a lo largo y ancho del Foro...

Os dejo los detalles y vosotros los valoráis, los aprovecháis, los disfrutáis. Por favor, sentíos como si estuvierais en vuestra casa.

El mercado de Campo de' Fiori "ma non troppo"(Crónica Romana XIV)



Otra de esas peculiaridadades que tiene la ciudad de Roma es que tiene esquinas y rincones realmente canallas a unos pasos de los mejores y más hermosos palacios renacentistas... o de un mercado que, en sus buenos momentos, debe ser una verdadera hermosura de color y sabor.

La Piazza de Campo de'Fiori es un claro ejemplo de la capacidad metamórfica de una ciudad que es -a un tiempo- capital de República, epicentro del catolicismo, excavación arqueológica en campo, villa palaciega y urbe barriobajera, paraíso de la moda e infierno circulatorio, madre del diseño y nieta de Marinetti y D'Annunzio...

Caminando desde la Piazza Paradiso hacia el sur nos encontramos con una plazuela que nos sorprende por el contraste existente entre el palazzo que topamos de frente y un edificio aparentemente sin importancia, lleno de grafitti y mal cuidado, que sin embargo nos ofrece una imagen de una Madonna del latte en la segunda planta y un friso decorado con cabezas de caballo justo entre las dos ventanas de la primera planta así como una rica decoración bajo el alero del tejado. Parece ser que éste edificio en su día albergó las caballerizas del palazzo pero, con el tiempo, ha devenido en un rincón decrépito de esta Piazza del Biscione.




Piazza del Biscione

Y dos pasos más allá nos acoge una Piazza de Campo de 'Fiori medio vacía. Es el mes de agosto. Roma disfruta de unas merecidas vacaciones, e innumerables comercios y servicios de hostelería lucen un cartel que despeja cualquier duda al instante: "Chiuso per ferie".


Puesto de especias para "adornar" la pasta.

Si en Agosto los cuatro puestos que sobreviven al calor de esta plaza entre edificios son capaces de ofrecernos ésta policromía y, suponemos, ésta variedad de sabores, ¿qué no serán capaces de ofrecer sus puestos el resto del año?


Ni muchos puestos ni gran variedad ni cantidad... es agosto.

Si los colores se corresponden, aunque sea tímidamente, con los sabores, ésta piazza promete mucho más de lo que de ella hemos podido apreciar.

Deconstruyendo fuentes (Crónica Romana XIII)



Empezamos esta crónica de unas vacaciones por Roma con fuentes y casi casi estamos acabando el proyecto original con otras fuentes. Esta vez le toca el turno a las fuentes más o menos famosas. Son algunas de las que tantas veces hemos oído hablar, pero desde otro punto de vista. No suelo buscar las "
postales" al uso, sino un ángulo distinto, un enfoque más corto, una profundidad de campo con intención...


Como ya se ha dicho (y no he sido yo) por ahí, no suelo retratar personas posando. Si tengo la suerte y la paciencia de encontrar un modelo con la naturalidad suficiente para posar sin que se note mucho o encuentro ese momento exacto para apretar el disparador, entonces puede que aparezca una persona intencionadamente en mis fotografías.

Siguiendo el vocabulario culinario de cierto cocinero de fama internacional, aquí os dejo una deconstrucción de varias fuentes de la ciudad eterna. Algunas son muy fáciles de identificar... otras espero que no tanto.



Por el fondo la reconoceréis.



El "toque" heróico la delata.



La rocalla barroca más famosa.



Aguas calmas...



En Compostela la piedra es arte... ¡¡ y en Roma ni te cuento !!

En 50 metros de Via Giulia (Crónica Romana XII)



Algo que no dejó de sorprenderme en Roma es la facilidad con que van apareciendo ante la mirada del visitante infinidad de lugares (monumentos, palacios, iglesias, fuentes, simples casas...) de las más diversas épocas y sin que uno realmente los busque.

Vamos a ver. Realmente hay una serie de lugares que todos vamos a ver o que, en principio, contamos con visitar en algún momento del viaje pero luego, y sin saber muy bien cómo, aparecen en medio de la nada lugares que, o bien no se citan en las guías, o bien están muy escondidos en las mismas, o bien pasamos por alto ya que no están especialmente recomendados.

Algo así nos sucedió en la Vía Giulia. En menos de 50 metros de esta vía perteneciente al "rione" (barrio) llamado "Regola" nos encontramos con la curiosa "chiesa" de "Santa Maria dell'Orazione e Morte", construida por una pía cofradía fundada para recoger los cuerpos de los pobres y desconocidos así como darles cristiana sepultura.




En su fachada destacan los elementos macabros, como no podía ser menos dado el nombrecito de la iglesia. Destaca, por su proximidad a la rasante de la calle, está lápida en mármol con la inscripción "Elemosine per i poveri morte che si pligiano in campagna. M DC XC IV" (Limosna para los pobres muertos en campaña. 1694). Por su cara interna esa misma lápida cuenta con otro dibujo de similar factura y una frase dirigida al corazón del posible donante: "Hodie mihi, cras tibi" (Hoy a mi, mañana a ti). A mi me parece una amenaza muy grave, pero en su época debía ser normal.



Por su parte, las calaveras que flanquean el dintel de la puerta principal (y alguna otra situada en la parte superior de la fachada del templo) tampoco pasan precisamente desapercibidas.

Restan aún más detalles alusivos al "tempus fugit", como la clepsidra que corona la misma puerta.

He buscado algo relativo a esta iglesia y me he encontrado que en su interior la decoración incluye lámparas y decoraciones hechas con huesos de los muertos que, supuestamente, tendrían cristiana sepultura... en fin... no es la primera iglesia con detalles de este estilo.

Dejando la iglesia cruzamos un arco que, según el diseño de Miguel Ángel, debería unir el Palazzo Farnese y sus jardines (a la derecha de la imagen se aprecia la vegetación de sus muros) con la Villa Farnesina (al otro lado del Tiber), pero la única parte ejecutada de éste proyecto es este Arco Farnese que apenas se vislumbra en la imagen... ni en la realidad, ya que está cubierto parcialmente por enredaderas colgantes.



Por cierto, el Palazzo Farnese es la embajada de Francia en Italia; y aunque la entrada principal está en la Piazza Farnese, sus jardines (en la parte posterior) son un auténtico remanso de paz en pleno centro de la ciudad. Eso sí; no son visitables. ¡Una lástima!



En cualquier caso, y para darnos envidia al resto del mundo, los franceses se han asegurado que podamos hacer volar nuestra imaginación dejándonos entrever parte de los mismos ya que la puerta trasera de la embajada es de vidrio.



Rematado el muro de la embajada francesa, y en la acera de enfrente, nos encontramos con una fuente antiquísima que ha reaprovechado para su vaso una bañera rectangular (que no aparece en esta imagen) de época romana esculpida en pórfido, y que seguramente provenga de alguna de las muchas termas de esa época.



Pues esto todo que acabamos de ver está en lo que nuestros compadres del otro lado del mar llaman "una cuadra"... y no muy grande.

Así es Roma, una ciudad que asalta al paseante con sus sorpresas artísticas. A mi me encanta que me sorprendan... sobre todo si es agradablemente... de manera que espero volver a ésta ciudad con las mismas ganas de dejarme sorprender a cada paso de caminante sin pausa pero sin prisa.




P.S. Como es habitual últimamente en mis posts, pulsando sobre el título se accede a la página que la web Roma Segreta dedica a la Via Giulia. Por lo demás comentar que, con este post, me despido hasta el domingo como muy pronto, ya que salgo de viaje de fin de semana con la familia.

De paseo por el Trastevere (Crónica Romana XI)



Hoy apenas diré nada. Poco o nada queda por escribir sobre uno de los barrios con más personalidad de la ciudad de Roma. Sus orígenes remotos, ya perdidos en el tiempo, no son novedad ni distintivo en esta ciudad. Sí lo es el hecho de que mantenga sus calles estrechas y laberínticas, sus rincones casi privados, su encanto de barrio vivido al ritmo que marcan las comidas, las pausas, la siesta, las fiestas y el encuentro de culturas diversas.

En estas calles abundan estudiantes extranjeros (entre ellos los que acuden a la Academia de España, a la John Cabot University o a la American Academy en Roma) pero no los había en pleno mes de agosto y los sampietrini (adoquines negros elaborados con roca porfirítica) que definen el pavimento de todo el centro histórico romano.

Recupero de mi memoria partes de una conferencia que oí directamente de boca de Rafael Alberti, autor de "Roma peligro para caminantes", que vivió unos 15 años precisamente en este barrio popular, y destaco el curioso detalle de un poema dedicado a las meadas de Roma. En su día me hizo gracia.Hoy lo he buscado y encontrado. Os lo dejo, y acabo.


Se prohibe hacer aguas

Verás entre meadas y meadas,
más meadas de todas las larguras:
unas de perros, otras son de curas
y otra quizá de monjas disfrazadas.

Las verás lentas o precipitadas,
tristes o alegres, dulces, blandas, duras,
meadas de las noches más oscuras
o las más luminosas madrugadas.

Piedras felices, que quien no las mea,
si es que no tiene retención de orina,
si es que no ha muerto es que ya está expirando.

Mean las fuentes... Por la luz humea
una ardiente meada cristalina...
y alzo la pata... Pues me estoy meando.

(Texto de Rafael Alberti, "Se prohíbe hacer aguas", Roma, peligro para caminantes, en Obras completas. Tomo III. Poesía 1964-1988, Madrid, Aguilar, 1988, pp. 18-19).




Esperando el atardecer y la llegada de los clientes


Pasear resulta tan agradable a pesar del calor...


Esquina "típicamente" refrescante y acogedora



Al lado de calle "típicamente" italiana


Original combinación de elementos "decorativos" en una esquina digna de ser meada.


Concentración televisiva


Pórtico medieval de la Chiesa de San Cosimato (Sg. XII)... una sorpresa inesperada.

P.D. Pinchando en el título del post accederéis a la web romasegreta. Aunque está escrita en italiano es una maravilla para descubrir sus calles y monumentos más escondidos. Acabo de descubir hoy su existencia y me ha sido de gran utilidad para localizar el nombre de la iglesia de la última fotografía.