Santander, en color y en blanco y negro



Volviendo a ver las fotos de la semana que pasé en septiembre en Cantabria me topé con las que saqué en la ciudad de Santander y alrededores. Me pareció curioso que las que saqué a elementos de la naturaleza lo hice en color y las que saqué a arquitecturas o elementos urbanos lo hice en blanco y negro... y es que mi cámara permite personalizar (sin tener que esperar a los programas de retoque digital) de diversas formas la toma de imágenes.



Supongo que los colores son una de las maravillas que la propia naturaleza cántabra nos transmite y es difícil, por no decir imposible, evitar su llamada de atención... especialmente cuando nuestro ojo está buscando el rincón preciso



o el momento exacto para lograr un encuadre conjugando el barco, el marco y la isla de Mouro.

A lo mejor la prisa nos hace perder un tanto la sensación real del momento, pero recuerdo que esas sombras del atardecer entre los pinos de la península de la Magdalena tenían unas tonalidades que no he conseguido captar ni en un 30 %... por ponerle un valor cuantificable.



Y la rompiente sobre la que se afanaban varios hombres buscando quizás esa lubina salvaje que entra con los últimos momentos del día y una marea alta en todo su esplendor no acaba de estar tan hermosa en pantalla como en el recuerdo del instante.



En otra tarde anterior, cerca del faro de Cabo Mayor, el sosiego que traen los últimos estertores del día quedó reflejado en color, pero con una escasa paleta de tonalidades anaranjadas y azules.



Y las abruptas rocas sobre las que se asienta el faro, trasluciendo una estratigrafía perfectamente delimitada, se dejan retratar con gran facilidad. Diría que son fotogénicas las arrugas de la tierra si no fuera porque sería una versión patética del lema publicitario (la arruga es bella) de un paisano.



Por su parte, algunas arquitecturas urbanas llamaron mi atención poderosamente, como la "curiosa" iglesia de Santa Lucía, en plena zona histórica de la ciudad, con su pórtico tan clasicista... diríase sacado de algún lugar de Roma y trasplantado en Santander.



Y sus faroles elaborados en una suerte de hierro forjado son un claro reclamo al ojo del turista... una lástima no poder pasar por ese mismo lugar de noche para comprobar el efecto lumínico sobre tan destacada arquitectura.



En el puerto me llamó la atención una vieja grúa (de 1896), actualmente monumento a una época que pasó, en pleno Muelle de Maura, testigo de un mundo ya perdido y símbolo de la unión de la ciudad con el mar del que durante tanto tiempo vivió.



Las ciudades suelen hablarnos sin demasiado ruido, y sólo hay que dejarse llevar por los elementos que van saliendo a nuestro paso para paladear sus entretelas.

6 comentarios:

manuelbinoy dijo...

Buen minireportaje, sí señor; enhorabuena.

Noe dijo...

Preciosisima entrada Banderas, e increibles las fotografías.

Me ha llamado la atención sobre todo la grúa de piedra, sobre la que estuve trabajando hace poco para un encargo de la universidad. ¿Sabes que en el proyecto original era a vapor? Sin duda uno de los monumentos más importantes de la ciudad por lo que representa para su historia.

La pena de Santander fue en terrible incnedio de los años 40 que la arrasó por completo. Por ello apenas tenemos casco histórico y todo es muy moderno (demasiado, diria yo...).

Me encanto!

Biquiños!!

Raquel dijo...

Bellísimas las luces y los encuadres que elegiste.
Da gusto ver tanto color ahora que todo anda blanco y frío por aquí.
Besos

banderas dijo...

Muchas gracias, Manuelbinoy... es una parte pequeñísima de un montón de fotos de una semana de vacaciones en Cantabria... comunidad que me encanta, como todo el norte. ¿Cómo andan esas costillas? Espero que mejor.

Un abrazo suavecito ;-)

Gracias, Noe. Viniendo de ti el piropo tiene doble valor, puesto que conoces la ciudad y los días...

Cuando la visité no sabía lo del incendio, pero buscando datos para enlazar la entrada me enteré... una verdadera lástima... por eso no había "casco viejo"... mira tú.

Aún tengo material para tres o cuatro entradas más sobre tu tierra... irán cayendo poco a poco... ya verás.

Bicos ;-)

Raquel ¿de vuelta ya en Madison?... lo digo por lo blanco y frío que comentas... me gustaría mandarte un poco más de calor, pero por aquí tampoco es que haga mucho... más bien lo contrario.

Biquiños ;-)

Jove Kovic dijo...

Digo siempre que, la llamada cornisa cantábrica, es la parte más bonita de España, sin pretender desmerecer a ninguna otra, que para gustos hay colores.
Saludos cordiales, una abraçada.

banderas dijo...

No es que me precie de conocer toda España (porque faltaría a la verdad) pero sí conozco toda la cornisa cantábrica, mi querido Jovekovic, y confirmo sus bondades casi infinitas que no me cansaré de loar.

Una altra abraçada mol forta ;-)