La naturaleza ha sido benigna con las islas de San Simón y San Antón... al menos en comparación con lo maligna que ha sido la historia y el género humano.
Recortadas rocas delimitan su contorno verde y hermosas especies arbóreas conceden al ambiente la suave melodía del viento que peina sus hojas y ramas.
La luz penetra entre tanta hermosura y tamiza con colores,

recorta figuras en contraluz y nos ayuda a olvidar tanto sufrimiento encerrado entre sus muros.
recorta figuras en contraluz y nos ayuda a olvidar tanto sufrimiento encerrado entre sus muros.
Por todo esto, si las anteriores fotografías eran hermosas, más aún pueden serlo estas que ahora os ofrezco... destilado de poco más de una hora recorriendo las sendas que cruzan ambas islas.
Los jardines, edificios, fuentes, esculturas, muelles... rincones henchidos de encanto

creados por la misma mano humana que engendró el mal, el dolor, el sufrimiento y la poesía,
creados por la misma mano humana que engendró el mal, el dolor, el sufrimiento y la poesía,
son ahora quienes os guian por las dos pequeñas joyas que encierra la "vieira" que esconde el fondo de mi muy adorada Ria de Vigo.
Si algo de todo esto nos hiciera olvidar que en esos mismos lugares cientos de hombres padecieron el olvido, el encierro injusto e inmoral, la enfermedad sin contemplaciones y la muerte daríamos por bien empleado el tiempo usado en disfrutar del paisaje... y es que no sólo la historia es importante.
Vivir la vida con un pie en el pasado, que permita estabilidad y seguridad, que afiance un futuro seguro de sí mismo, pero con otro en el futuro confiado, tranquilo y estable pero soñador y optimista son dos buenos puntos de partida para comenzar la carrera; para continuar el camino y mirar siempre al frente con la confianza que da haber cerrado bien todas las puertas y heridas mal curadas en ocasiones anteriores.
Como dice un buen amigo: "¡Salud y República!"
y añado yo: "y buenas vistas"

