Otro paseo por el casco viejo de Lugo




Salimos a pasear por la tarde por encima de las murallas romanas (donde esa mísma mañana había sufrido yo un poco para terminar los famosos 10 km. escasos de la Lugo Monumental) y no pude evitar seguir haciendo fotografías de esas que tanto me gustan, con sus contrastes de color.


¡Lástima que la luz fuera tan dura a esas horas! Aún así el contraste de las grisaceas piedras con el verde del cesped recién cortado iluminado por los reflejos de ventanales vecinos guarda cierta hermosa placidez.



La misma tranquila sensación me llamó la atención desde unos jardines intramuros y en ese momento noté que las sombras proyectadas por los árboles me pedían a gritos que las inmortalizara, pero yo no hice esta fotografía. Fue la hermosa luz de reflejos esmeraldinos la que se coló entre mi dedo y el disparador...



... y el resto de la tarde se pasó amalgamando sensaciones.

Los breves días que marcan el final del otoño dieron paso a esas tardes eternas que nos llevan con paso quedo por las viejas calles empredradas, como la de la Raíña, cuando se cruza con la de San Pedro. Allí nos aguarda la bien nutrida y mejor situada Gran Farmacia Central



a cargo del Licenciado Figueroa, como bien nos hace notar la hermosa vidriera de su puerta.



Se encaminan nuestros pasos hacia el hotel, y atraviesan de nuevo el centro de la vida social y cultural de la capital de provincias. La Plaza Mayor se encuentra iluminada para la navidad pero sus espléndidas terrazas cerradas. Bien se ve que el frio que se nos ha venido encima como por arte de magia no invita a disfrutar del aire puro que éstas nos garantizan. Sin embargo bulle el ambiente con paseantes arrebujados en sus vestiduras.



Y rodeamos la catedral por la calle de Bon Xesús en vez de por la de los Clérigos, lo que nos lleva de nuevo a su hermosa portada norte, con la Torre Vieja y su reloj (que, por cierto, marca eternamente las tres en punto) ejerciendo de guardianes impertérritos.



Una mirada a través de los arcos que conforman el pórtico norte nos descubre gentes en animada conversación, preparando quizás esas fiestas que ahora ya se están acabando prácticamente, o simplemente despidiéndose tras echar los comercios de la zona (algunos especialmente originales) sus cerrojos hasta el día siguiente.



Vigila la iglesia, como no, el Palacio Episcopal, obra de Gil Taboada que data de 1738, con aspecto de pazo señorial, como corresponde a la dignidad de sus promotores... y la luz cálida de los faroles suaviza y aporta calidez a esos recios muros de un barroco sin alardes, frío como la noche que se cierne sobre nuestras cabezas.



Al oeste se yerguen las torres de la fachada principal, planteadas por Bort y rematadas por Ferro Caaveiro hijo, en un estilo neoclásico que, sin embargo, mantiene ciertos aspectos del barroco compostelano que tan buenos recuerdos me trae de mi época estudiantil... sobre todo con esta iluminación que un noctámbulo empedernido como yo aprecia en casi todos sus matices.



Antes de retirarnos al hotel busco en las murallas la fotografía contraria a la de la tarde. La luz artificial aporta vida a las sombras y magnifica los volumenes que el sol aplastaba con sus rayos. En este caso la Porta Miña, a escasos pasos de nuestro hospedaje, cobra nueva vida arrancando a la noche parte de su frío.



Desde la habitación me asomo de nuevo sobre la muralla que me atrae irremediablemente y guardo otra panorámica de sus sólidos paños... y es que no puedo evitar asomarme de cuando en cuando para asegurarme de que estoy viviendo este momento en este lugar. Dos mil años de historia me contemplan mientras yo me deleito en ellos.



Del otro lado de la habitación me saluda una casa recientemente rescatada de los desmanes del tiempo y el abandono. Todo ello para deleite de gourmets a precios no tan caros como sería de esperar ni tan baratos como para comer a diario con su pequeño pórtico que conjuga tradición y modernidad... todo un lujo en estos tiempos de crisis que corren.

6 comentarios:

LOBITO dijo...

Caray... sorprendida estoy mientras tomo mi primer te del dia!!! Diablos Banderas que bueno eres con los textos... las fotografias ya sé que se te dan bien... Pero leerte ha sido todo un placer mental!!! Me ha encantado el léxico utilizado. Hummmmm... deformación profesional?

Moitos bicos e apertas, para hoxe!!!!

banderas dijo...

Lobito ¿adicta al té?... si yo te contara coincidencias... en fin, gracias por el piropo textual... no es deformación profesional (¡qué más quisiera yo!) sino vocacional.

Moitos bicos de ano recén parido ;-)

LOBITO dijo...

Banderas... yo soy de té... el mas genuino y sin edulcorantes de ningun tipo... un promedio de diez diarios.. ejejjejeje.. minimo.
Sólo vocacional? hummmm... pues que bien se te dá.
Afilemos uñas... cuchillas... cuchillos.. que grima... ainssss...

Milleiros de bicos... teño bo dia.

banderas dijo...

Lobito, te podrías haber juntado con una ex-profesora mía en Santiago... un litro de té todas las mañanas y otro todas las tardes (al menos)

Te lo juro... puramente vocacional... pero que muy vocacional.

En breve moveré ficha, pero tengo que acostumbrarme al cambio de año ¿vale?

Bicos noctámbulos ;-) para no variar.

Raquel dijo...

Qué bonito Lugo, ¿no?
me habían dicho eso pero éstas son las primeras fotografías que veo de la ciudad.
Besos

banderas dijo...

Pues sí... muy bonito, Raquel. He intentado hacer un paseo virtual como los tuyos por Salamanca (pongo por caso) y no me ha quedado mal ¿no?.

Bicos ;-)