¿Y ahora qué hago con los niños?


Hace un par de días mi amigo John Flint escribía en torno al “tema que tocaba” pero lo relacionaba con la aplicación de castigos físicos a los niños. Hoy mi reflexión viene al hilo de éste mensaje y de varias noticias que leo. Creo que la infancia, en general, está siendo absolutamente aniquilada como tal y siendo sustituida por violencia. Si hasta hace relativamente poco infancia era sinónimo de inocencia hemos de reconocer que la continua agresión visual a que está siendo sometida a diario la está convirtiendo en aceleradamente adulta... y todo ello para mal, puesto que la parte de adultez que perciben es la menos recomendable... por difícil de asimilar y por imposible de entender.


Viñeta de Romeu en El Pais de 27 de noviembre de 2007

Comentaba yo en el blog de BlueberryGirl dedicado a muñecas, peluches, juguetes y otros tesoros que el personaje de Topo Giggio a mi no es que me resultara especialmente emotivo, pero que prefería ofrecer a mis hijos canciones de Enrique y Ana o de Los payasos de la tele a las de Paulina Rubio o Shakira, que es lo que escuchan actualmente los niños y niñas de 6 años.

Del mismo modo encuentro serios problemas en las cadenas de televisión normales a la hora de dejarles ver la tele. Creo que no soy el único. A lo mejor es que lo que pretenden es obligarnos a pagar canales de televisión privados que ofrecen exclusivamente programas para niños, porque otra interpretación no le veo. Para colmo de males ahora parece ser que las series que de pequeños nos enseñaban a contar, a diferenciar pequeño de grande, alto de bajo tienen un contenido no apto para menores de edad...¡y yo que estaba tan contento poniendo a mis pequeños los viejos videos de Barrio Sésamo! Tal y como veo el panorama ¿pasaría Heidi la censura moral? ¿Marco no será una serie poco recomendable?. Si analizamos esas series desde un punto de vista actual la respuesta evidente es NO.

Heidi es una niña que vive sóla con un viejo (sí, ya sé que es su abuelo, pero no deja de ser un viejo que vive sólo en la montaña con su perro y sus cabritillas) y eso no parece muy correcto políticamente o al menos es una relación anómala de convivencia.


Cabecera de la serie Heidi

Marco, a pesar de toda la sensiblería que lo caracteriza, no deja de ser la historia poco ejemplar de un abandono de domicilio conyugal por parte de la madre. Ya sé que sólo quería ganar algo de dinero para su familia pero ¿hacía falta que se fuera a la otra punta del mundo?... porque mira que la Patagonia está lejos ¿eh?. Para colmo de males el niño protagonista viaja solo al otro lado del océano para intentar localizar a su madre y viaja sólo (bueno, en compañía de su mono Amedio) y pasa las mil y una... desde luego no es un ejemplo de convivencia familiar a seguir.


Y ahora, Marco

A la hora de consultar la parrilla televisiva mis esquemas cognitivos se han ido al garete. Claro que siempre puedo ponerles al espabilado se Shin-chan con su afición al exhibicionismo y su padre alcohólico y machista, o a Doraemon con sus inventos mágicos que consiguen que un niño irresponsable y vago siempre se salga con la suya, o si no les dejo que vean el Diario de Patricia, que nos pone historias de la vida misma con final feliz incluído.


Aunque claro, una buena opción NO es ver el Telediario con ellos delante. Así luego me viene el mayor con la pregunta:

- ¿Papá, qué es un fascista? Es que le pregunté a la abuela y me dijo que tú me lo explicarías mejor.

Como buen gallego, le respondo con otra pregunta:

-¿Donde oíste tú esa palabra?.

Acojonadito me dejó cuando me espetó:

- El otro día en casa de los abuelos viendo el Telediario lo dijo un señor delante del Rey.

Creo que se refería a Hugo Chávez. Finalmente le expliqué qué es un fascista de modo que resultara más o menos ajustado a su edad y comprensión. Creo que los ejemplos que usé fueron efectivos porque sus respuestas fueron unos:

- Pero eso no es justo

- Pero eso no es así.

- Pues están equivocados.

Sobre lo de la tele yo ya no sé qué pensar. Por eso probablemente acabaré pagando religiosamente un par de canales temáticos en los que mis hijos vean a un señor muy deportista dando saltos y alimentándose a base de “esporchuches” (modo sutil de promover el consumo de frutas entre la infancia), o a los ya muy vistos dibujitos Disney interactuando con ellos en nuevas versiones en 3 dimensiones, o a los Little Einsteins (al menos se familiarizan con la música clásica mientras aprenden los “tempos” más habituales y aprecian la obra pictórica de algún maestro de la paleta). Lo peor de todo es que yo soy de un privilegiado 19% de hogares españoles que, según Industria, tiene acceso a la TDT o a las plataformas digitales de pago, cuando se supone que parte de mis impuestos van a parar a una televisión pública que, se supone, debería ser un Servicio Público.


Un ejemplo de serie infantil con propuestas saludables

Todo con tal de que no se conecten al ordenador. Ya sé que son muy pequeños, pero hoy en día los chavales vienen con la fibra óptica de serie y el ratón (¿Pérez?) debajo de la almohada. Al menos me queda el pobre consuelo de que no tendré que preocuparme de si al salir de casa una bomba de racimo o una mina antipersona le amputará una extremidad o la vida; o si unos desalmados lo reclutarán para su ejército de tres al cuarto.

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Actualización a 27/11/2007
: Artículo en El País con opiniones contrapuestas sobre éste tema.

17 comentarios:

Macana Entertainment dijo...

Pasaba a saludar.

Un saludo

Macana Entertainment.

BlueberryGirl dijo...

Hola Banderas!! Me has leído el pensamiento, llevo toda el día hablando sola, desde que oí la noticia de pasada en la televisión. Pero qué le pasa a esos psicólogos, ¿acaso no han tenido infancia? Barrio Sésamo, Heidi, la abeja Maya... son parte de los mejores recuerdos de mi infancia, creo que el problema lo tienen ellos, la maldad, están en sus mentes.

Cuando éramos crios, teníamos programación infantil entre las cinco y las siete de la tarde, desayunábamos o merendábamos con galletas y no había el nivel de obesidad que hay hoy.

Estoy de acuerdo contigo en lo de la oferta televisiva, que me dices de que a las cuatro de la tarde, emitan una pelicula de psicópatas y a las diez de la noche Buscando a Nemo, o que en medio de la programación infantil, en los cortes publicitarios, anuncien la programación para adultos, o los telediarios del mediodía, creo que las noticias de esa hora, deberían darse de otra manera, no es lo mismo las tres de la tarde, que las nueve de la noche. ¿No iban a proteger el horario infantil? Eso es lo que deberían controlar.

Que dejen tranquilos al pobre Triqui, a Epi y a el resto de esos monstruos peludos, que tan feliz me han hecho.

Besos!!!

Eifonso Lagares dijo...

Difícil papeleta para los padres responsables que buscan lo mejor para sus hijos.

La programación de televisión no hay por donde cogerla, casi a ninguna hora, hay telebasura o telemierda por todos los canales.

Hoy mismo se vuelve a decir de un gran acuerdo entre cadenas para autoimponerse una regulación horaria para una adecuada programación en horario infantil.
Es lo mismo que hace dos años por estas mismas fechas, acordaron no emitir ciertos programas en horario infantil y lo primero en lo que discrepaban era cuando empezaba y acabada el horario infantil, con lo cual desde el segundo día se dejo de cumplir, se impusieron multas, se pagaron y seguimos emitiendo programas que tengan audiencia para ingresar más que las multas con la publicidad.

Así imposible resolver nada.
La verdad muy difícil lo tienen los padres para educar a sus hijos, los padres que quieren claro, que también hay un buen número que les da igual la educación de sus hijos, con que vayan al colegio les llega.

Saludos.

Por cierto me ha gustado tu post.

Mariano Zurdo dijo...

Cuando yo estudiaba la carrera, varias televisiones autonómicas, entre ellas Telemadrid, o al menos Telemadrid, pidieron un informe al Colegio de Psicólogos sobre Shin-chan. El informe fue desfavorable, claro. Y la serie no desapareció ni un solo día de la parrilla, hasta hoy.
El problema se llama audiencia=dinero. ¡Oh, qué sorpresa!
El tema es muy complejo, esa es la verdad. No soy padre, pero sí tío amantísimo. Y mi sobrina sólo ve lo que le dejamos ver. Tiene casi 8 años y nunca ha visto un capítulo de Shin-chan pese a sus protestas.
Eso sí, Barrio Sésamo se lo traga y yo me descojoncio con ella cuando puedo.
Besitos/azos.

Belén dijo...

Yo cuando era pequeña y veiamos marco, ibamos corriendo a ver a nuestra madre para decirle no te vayas mama, no te vayas...

vaya escena...

Besos!

Raquel dijo...

Pues sí, esta entrada sigue completando las críticas. Banderas, un café para hablar del tema porque es largo y complicado. Y mucha paciencia y sabiduría porque de eso se trata cuando se tienen hijos.
Un abrazo

Viguetana dijo...

La verdad es que no está fácil la cosa, no.
Mi hermano paga un canal de dibujos animados, no tengo ni idea de cuál es. De todos modos, está claro que los niños de ahora tragan muchas más cosas de manera descontrolada que hace unos años.

Supongo que lo suyo es hacer lo que tú hiciste. Estar ahí para intentar aclarar sus dudas. ¿Qué, si no?

Lo cierto es que no envidio vuestra papeleta en absoluto. Una de mis reflexiones cuando pienso en un hipotético hijo/-a es que yo viviría amargada por tener que librar una lucha constante entre mis principios y el mundo que me rodea. Y luego me culpabilizaría por vivir amargada y transmitirlo a mis hijos.

Conclusión: mejor me quedo como estoy.

Besos

John dijo...

En primer lugar, debo decirte que mi último post lo escribí con el corazón. Al día siguiente me enteré que era un «día con preposición» (como diría Desperada).

Acerca de la televisión y los niños: mis peques suelen ver Clan TV (sí, yo también puedo ver la TDT) que es un canal «seguro». Aunque haya anuncios de otros programas, es un canal «blanco».

Lo que dicen de la televisión «políticamente correcta» es una soberana estupidez. A nadie se le ocurre comerse cada día una caja de galletas repitiendo con voz altisonante: «¡Galletas, uhmmm, Galletaaaaas!».

También hemos visto películas de vaqueros e indios (y nuestros padres más aún) y no vamos por ahí matando a los que llevan el pelo largo. Pero claro, una serie de películas donde se muestra el genocidio de los indios americanos para robarles las tierras y obtener pingües beneficios no es políticamente incorrecto, pero que Lucky Luke fume, sí (ahora lleva una hierbecita en la boca).

Estoy de acuerdo en proteger a los niños de escenas sangrientas, de sexo violento, de torturas, de violencia y de ensañamientos, pero que nos dejen en paz a Epi y Blas.

Los niños no le dan tantas vueltas a lo que ven. Se quedan en la historia y no entablan disquisiciones filosóficas acerca de lo que han visto. El problema viene cuando los adultos, con todos nuestros prejuicios, aplicamos nuestro punto de vista que difiere notablemnte del punto de vista infantil, para decidir que los niños deben vivir en una burbuja apartados de la realidad e incluso de la ficción más imaginativa. Dejemos a los niños usar la imaginación y permitámosles pensar y razonar.

Saludos

John

John dijo...

Acabo de ver el último vídeo y me he echado unas risas recordando la película «Spy Kids» (la pueden ver los niños, que incluso la recomienda la Conferencia Episcopal ;-D [no me preguntes cómo lo sé[)

vitruvia dijo...

¡Buff! ¡Qué temita!
Vamos por partes. Yo soy de esa inmensa masa que no tiene más que los canales normales, usease, ni TDT, ni Disney Chanel, ni ná de eso, (y el DVD roto, jajajaja) y claro que me disgusta que no haya horario infantil como tal. Pero si se quiere hay alternativas dentro de esas teles normales. En la 2, esa gran desconocida, hay series de dibus que se salvan y que a mi me encantan, como es Caillou, para la peque por ejemplo, y programas para las mayores como es el Saber y Ganar, que les encanta, al igual que una versión de este que hay en TVG, o un programa más juvenil como es Leonart, donde proponen experimentos o hacen demostraciones de los mismos. Una vez dicho esto, creo que tan malo es un extremo como el otro. Es decir, igual que me parece una burrada decir que Epi y Blas son nocivos para los niños, me lo parece echarnos las manos a la cabeza por que alguna vez hagan de las suyas y cambien de canal para ver algo que no deberían. La mayoría de nosotros hemos visto cosas que de vivir en la sociedad actual hubieran estado moralmente prohibidas y aquí estamos, y no somos mala gente. Somos civilizados, empáticos, cabales....
Aquí pondría un símil que me parece muy adecuado. Hace no mucho circulaba por los mails un powerpoint, o como se llame, sobre como vivíamos los de nuestra generación: íbamos ocho en el seiscientos, y evidentemente sin sillita de segridad, jugábamos en columpios de hierro, nos arrastrábamos por el suelo con las canicas (¡¡Dios!! ¡¡canicas!! ¡¡eso redondo tan peligroso!!) nos manchábamos en cualquier lodazal y merendábamos con esas manos sucias sin coger ni una mala diarrea, etc, etc. Quiero decir con esto, que todo extremo es malo. Vale que yo no le dejé a mis peques, mientras lo fueron, jugar con canicas, pero tanta sobreprotección, incluido lo que ven por la tele, me parece tan exagerado como el otro extremo. Creo sinceramente que, si estas a su lado para explicárselo de una manera natural, no es tan malo que vean ciertas cosas.

(Siento haberme extendido tantísimo)

pablo gonzalez dijo...

Hola, Banderas,

estoy de acuerdo con quien dice más arriba que los problemas con la televisión los tienen los mayores, no los niños. Ellos pueden ver porno para aburrirse, Marco para angustiarse o leer Guillermo Brown para convertirse en delincuentes siempre que se les deje solos. El problema es "qué hacemos con los niños cuando no estamos delante?". Los míos ven la tele en casa de la abuela, que no puede jugar con ellos las cinco horas de la tarde en que les dejo con ella.

Si no me fío de la abuela, no les dejo con ella. Cuando están en casa el fin de semana, la verdad, vemos la tele a la hora de la siesta.

Tengo hasta los doce años para formar su criterio. Luego, si lo he hecho mal, no les podré culpar.

banderas dijo...

¡¡Madrer mía, cuánto comentario!! Bueno, además de actualizar el post con información y algo más que ha salido hoy en prensa, intentaré responder a tod@s.

Macana Entertainment gracias por pasar. Por cierto, ayer le eché un ojo a lo de los "stickers" y me parece interesante... ya lo hablaremos.

BlueberryGirl, totalmente de acuerdo contigo. El otro día ya comenté en algún lado de este mundo de locos que la maldad está en el ojo del que mira... y estos americanos que clasifican para mayores de 18 años a nuestros amiguitos de Barrio Sésamo deben ser unos pervertidos o unos reprimidos de mucho cuidado... igualito que los hermanos Kaczyński esos, que querían cargarse a los pobres Teletubbies por gays.

Eifonso, en efecto, no hay mucho donde escoger. A la hora de cumplir el famoso código de autorregulación a los dos días se había ido todo al garete. En España lo de las multas es estupendo... pagas y vuelves a cometer la misma falta... y punto. Algo parecido sucede con la Ley antitabaco... el otro día en una disco con un cartel bien grande de "Prohibido fumar" y no te quiero contar a qué olía mi ropa al día siguiente. Si les cae una inspección pagan la multa y santas pascuas. Mientras tanto, a vivir que son dos días... y a ver quién es el guapo que no deja fumar en su discoteca... al fin de semana siguiente se le queda vacía.

Mariano reconozco que lo de Shin-Chan tiene delito, pero en la TVG (la gallega) en su día echaron Shongoku y Las bolas del dragón y similares que, además de violentas, tenían un viejo maestro de kárate más salido que una mona... que se ponía ciego con los escotes y demás... en horario infantil. Luego los chavales de siete y ocho años hablan como hablan y con 14 hay embarazos no deseados... ¡¡ya te digo!! La televisión es un medio muy poderoso. Es más, yo diría que demasiado poderoso, y precisamente por eso es "casi" incontrolable. Manda Don Dinero y ese no se corta un pelo.

Belén, es verdad... tú tambien debiste tener infancia y no ser siempre sólo "apta para adultos"... je!je! Bicossss ;-)

Raquel... eso eso, un cafecito... o una cafetera enterita, porque ya veo que hay mucha gente con ganas de opinar. Sobre lo de la paciencia y la sabiduría... es mucho pedir. Creo que muchas veces es más sentido común que otra cosa, aunque tambien es cierto que no abunda mucho.

Viguetana no veas cuántos de mis principios me he tragado a lo largo de mi vida... y lo que me queda. Muchas veces para mantener cierto grado de "paz social familiar" hay que transigir muuucho... pero con la educación de mis hijos... no veas lo tozudo que me he tenido que poner en ocasiones con los abuelitos, tíos y demás parientes. He acabado cediendo en algunas cosas de otros ámbitos para que me respeten el educativo al menos.

John se noto el corazón en tu post... sí que se notó. Sobre tus reflexiones... es cierto, los niños saben bien qué les gusta y por qué les gusta. Lo malo es cuando lo que les gusta no resulta moralmente aceptable... y ahí es donde surge el problema... en quién decide dónde está el límite (para variar) entre lo conveniente y lo no conveniente para un niño de 5 ó 6 años. ¿Es conveniente que tengan como modelo al exhibicionista de Shin-Chan o al niño vago y maleante de Doraemos? ¿Es adecuado que vean borracho e intentando ligar con la maestra al padre de Shin-Chan? ¿Es normal que dos muñecos de peluche con caras cítricas duerman en la misma habitación?... ya sé... no son ejemplos comparables... pero hay quien sí los equipara con mucha habilidad. Ese es uno de los problemas principales.

Vitruvia he estado viendo la programación de "La 2" y tengo un pequeño problema... y es que mis hijos tienen jornada continua y empiezan a ver la tele como muy pronto a las 17:30 horas... además, yo hablo de niños de 3 a 6 años (que son los que tienen mis niños) así que descarto (por ahora, claro) Cifras y Letras (cualquiera de las dos que nombras) y Pasapalabra o Saber y Ganar (programas todos ellos que me encantan). Sobre la .ppt que circula por ahí sobre nuestra infancia... es total y rigurosamente cierta.

Lo malo de la superprotección a la infancia es que ahora no ves niños en los patios de colegio jugando a las canicas ni al trompo (arma arrojadiza de madera con punta de acero que gira a velocidad diabólica)... y ya puestos casi ni a la comba (no vaya a ser que tropiecen y se rompan algo al caer). Yo recuerdo el "A la una anda la mula", la "Pita", "Policías y ladrones"... cuando no las guerras con palos y piedras... y aquí estamos.

Yo el único niño que vi morir a mi alrededor durante toda mi infancia fue uno que se ahogó en una excursión a la represa de la Freixa (Ponteareas) durante unas colonias de verano... y supongo que eso puede seguir pasando ahora.

Pablo, la actitud de los padres es importante, pero no siempre están con ellos delante del televisor para ayudarles a entender y/o interpretar lo que están viendo bien porque no están, bien porque están con los abuelos, tíos, etc. No es sólo cuestión de dejadez, es cuestión de que a mi particularmente ver dos episodios de una serie infantil me aburre soberanamente... y mira que me tragué videos de los Teletubbies con mis dos hijos, pero ni por esas.

Por cierto ¿lo de los 12 años lo dices porque es cuando dejan educación infantil y se van a hacer la ESO al instituto?

Abrazos y bicos ;-)

Dédalus dijo...

Buena entrada, Banderas. Venía de Madison, en donde he visto tu comentario, y me he parado en Vigo para leerte. Estoy contigo. Ya es algo que seamos cada vez más quienes miramos las cosas desde otro punto de vista, con otro sesgo...

Saludos!

banderas dijo...

Dédalus gracias por pararte un ratito en Vigo y por el comentario. La verdad es que tu blog me gusta, como creo que comenté allá por Madison... especialmente la música. Prometo pasarme de vez en cuando.

Por cierto, tu ciudad es una preciosidad... lástima que no tenga mar.

Hasta pronto!

vitruvia dijo...

Solo un apunte: mis hadas tienen una comba cada una ( no veas como domina la chica pa tener solo cuatro años), y un día de estos me compro una para mi, para que no se enfaden cuando a alguna le toca dejármela en el parque, jajajajajajajajaja. Bicos

banderas dijo...

¡Qué gracia me haces, Vitruvia!

Ya te imagino saltando al ritmo de la comba... hasta echar los higadillos para satisfacer algún secreto deseo de tus hadas(mira que soy cabroncete). Fuera bromas, eres toda una madraza.

Bicos ;-)

maite dijo...

Hola!!!
una ovación por esta entrada, estoy completamente de acuerdo contigo...qué puedo contarte? por ejemplo que los dibujos animados que yo veía dejan embobados a mis hijos, incluso algunos que he encontrado en blanco y negro(que ni yo recordaba casi) y el oso yogui, pixie dixie, en fin...que un placer conocer tu blog!!!