Las horas y el mar de Vigo



No soy yo nadie para cantar las ondas del mar de Vigo, pues ya en el límite que media entre el siglo XIII y el XIV el poeta Martin Codax dejó el listón poético bien alto. No obstante intentaré acompasar mi paso durante una día con el de quienes conmigo deseen descubrir parte de la orilla sur de la Ría de Vigo y sus diversas tonalidades, actividades, y sonidos.




Aún no ha amanecido sobre la Ría de Vigo, pero la actividad es frenética en el puerto pesquero donde, mientras los transportistas esperan hasta que toda la mercancía se aloje en su vehículo, los marineros descargan, y diversos personajes manipulan, transportan, estiban, subastan y compran la pesca recién llegada del fondo marino.



Al cabo de unas pocas horas algunos rayos de sol iluminan suavemente los perfiles rocosos de las Islas Cíes que protegen la Ría de la violencia del Océano Atlántico y las escasas nubes que al cielo asoman.



Otra visión más trágica de la mañana nos hace pensar en lo pequeños y frágiles que somos ante la inmensa naturaleza desatada. Por suerte no llueve aún.



Una estampa habitual de las mañanas en Vigo es asomarse al mar y descubrir que uno de estos gigantes transoceánicos en los que ansiamos viajar se ha posado en las orillas de nuestro puerto. Al cabo de un rato decenas de turístas seguirán el ritual que se les ha asignado. Consultarán un plano con cara de besugo mareado, ascenderán cansinos en busca de la imagen espectacular del puerto que han tocado y, con suerte, degustarán alguno de los platos típicos de la región.



De tarde en la parte del muelle del Arenal, de la estación de mercancías de Guixar y del muelle transversal, la actividad más común es el trasvase de los más diversos productos (chatarra, futura chatarra con ruedas, enormes bloques de piedra, cemento, productos químicos, etc.)



La misma zona, poco más tarde, nos muestra de nuevo las maravillas de la naturaleza. A pesar de la abrupta irrupción en el perfil costero de las enormes grúas, la imagen resulta acogedora.

Y en poco más de una hora saldrá Banderas a trotar a orillas de un mar que adora, aunque no haya fotografías que constanten tal circunstancia.

Nota: en el título del post hay un link con la página web de la Autoridad Portuaria de Vigo.

10 comentarios:

Raquel dijo...

Creo que ya descubro por qué de vez en cuando soy la primera en comentar. Con eso de vivir siete horas más tarde que tú, mientras tus otros comentaristas duermen, yo te leo. ¿Por qué? Pues preguntale a tu mar que te atrapa y no te deja llegar a casa a tiempo para "postear" en tu blog a una hora decente.
Envidia de mar!
Un abrazo

M. dijo...

El tiempo y el hombre cambian los paisajes. Lo que hace años era todo naturaleza, ahora es devastación de cemento. Seguiremos quejándonos, ya que los árboles, el mar, no pueden.
Saludos.

Belén dijo...

Sabes que estuve a punto de irme a vivir a Vigo? me ofrecieron un trabajo que al final no salio... pero acaricie la idea durante días! que pena...

Un beso!!!!

Viguetana dijo...

Realmente todo depende del color del cristal con que se mira.
Nunca habría calificado de "acogedora" la imagen de esas enormes gruas en el puerto. Pero está claro que esa luz ayuda mucho...
:-)
Bicos

pablo gonzalez dijo...

Banderas, haces que el puerto parezca bonito. Recuerdo que hablando con un tipo del interior de Lugo me decía que el olor de establo era uno de sus favoritos. Yo le dije que me encantaba el olor a marea baja (algas podridas en la arena de la playa).

De cerca el puerto es más hermoso aún. Felicidades.

banderas dijo...

Raquel suele pasarme que mis dos principales lectoras del otro lado del charco sean las primeras comentaristas... y luego la madrugadora Viguetana. Cada uno tiene sus horarios y sus ritmos... es lo bueno de la globalización de la red que nos une.

Este mar es una parte fundamental de mi vida, en efecto... nieto de marinero y descendiente de una estirpe de "cunchiñas" ("conchitas" en gallego) del otro lado de la Ría de Vigo... de Cangas, para ser más exacto.

Llevo el aroma a salitre grabado entre los recuerdos más queridos de mi más tierna infancia.

M. el ejemplo de la Ría de Vigo es de los más tristes que conozco, por la gran cantidad de rellenos... terreno ganado al mar con fines industriales, urbanísticos, comerciales... aunque no es tan grave como lo que en su día se hizo con la Ría del Nervión.

Por cierto, bienvenido a esta casa de huéspedes con las puertas siempre abiertas (y más a un Kafkiano de pro... ;-) )

Belén cuánto lo siento... creo que te hubiera gustado vivir en Vigo.

Algunos odiamos esta ciudad a ratos... y en otros momentos nos deja anonadados y satisfechos... hummmm!!!

Viguetana es lo malo (o lo bueno, todo depende del cristal, como tú bien dices) de los adjetivos, que cada uno los utiliza con una intención y un punto de vista determinado.

A mi es que para mi la luz "imprime carácter"... a mi me influye muchísimo en el estado anímico.

Por cierto, creo recordar que echabas en falta el buen tiempo en Vigo hace no muchos meses... y ya ves cómo nos las gastamos ahora mismo (al menos en comparación con el Levante).

Pablo, lo es... para quien le guste. A mi me gustan los puertos pequeñitos y pesqueros mejor que las moles que tenemos en Vigo... guardo con cariño alguna de mis primeras fotografías en papel de la zona más vieja del puerto pesquero,con sus pabellones de empaque, sus redes apiladas y sus rederas trabajando descalzas...

Los olores son importantísimos... y a mi me gustan los dos que comentas. Sobre el aroma a mar ya he dicho algo en el comentario a Raquel... el otro me viene por parte de padre... como buen gallego soy una mezcolanza curiosa de tierra adentro y mar afuera.

Gracias por el comentario. Me siento halagado.

Bicos ;-)

vitruvia dijo...

Yo me quedo con lo mismo que Pablo, con el olor a mar, a marea baja, es que me encanta.
Y la tercera fot me encanta, yo es que tengo pasión por el blanco y negro.
Un beso, queridín, jajajajjajaa

John dijo...

Cuando era estudiante, estuve varios años en un aula que tenía vistas a un astillero. Tuve la gran suerte de poder observar desde la ventana la construcción de una gran barco. Me encanta el mar y siento una especial debilidad por los puertos y los muelles, con grúas o sin ellas. Banderas, creo recordar que antes llevabas un llavero de un noray, ¿me equivoco?

Nosotras mismas dijo...

Será cuestión de ir a visitar Vigo, para poder comentar en condiciones.

Besos

banderas dijo...

Vitruvia... mujer, a mi me gustan los dos olores pero, si tengo que elegir entre los dos que he dicho, me quedo con el de la marea baja.

Sobre la fotografía en blanco y negro... realmente es una fotografía digital en color a la que se le ha quitado el color, sin más. Una auténtica fotografía en B/N no tiene precio. En breve colgaré algunas de mis viejas fotos (escaneadas, claro) reveladas "a la antigua" en su laboratorio fotográfico casero. Todo a su tiempo.

John, es cierto, pero como casi todos mis llaveros, se rompió. Es más, tuve al menos dos norays (uno plateado y otro en bronce).

Sobre la construcción de barcos... la zona por la que entreno llega a donde veías la construcción de ese barco: Hijos de J. Barreras, Armón, Cardama... son algunos lugares comunes de mis trotes nocturnos. Yo he visto cómo un ferry enterito se hacía noche tras noche... y ya voy por el segundo.

Nosotras mismas, vosotras mismas... quiero decir, que no os privéis del placer. Os aseguro que, o mucho cambia el tiempo (climatológico) o nos quedan aún muchos atardeceres dorados y mañanas grises.

Bicos ;-)