La Behobia soñada y mucho más de lo esperado.



Como decía en mi última entrada llevaba un año soñando con correr esta carrera y por fin he cumplido el sueño con creces. Hoy me centraré en la carrera, dejando de lado el hecho de que un viaje a Donostia en pleno otoño es una maravilla que la naturaleza nos regala, que el pintxo es un arte que alcanza su máximo esplendor en donostiarras tierras y que el Cantábrico con todo su poderío es una compañía adecuada para una tierra hermosa donde las haya.


Lo siento, pero los pintxos no podían faltar.

Mi idea de la Behobia-Donostia se basaba en la observación directa (el año pasado estaba situado a unos escasos 150 metros de la llegada) del ambiente, de los comentarios de mis compañeros de foro que participaron y de las fotografías y vídeos vistos. Con toda esta información pensé que estaría suficientemente preparado para vivir esta experiencia atlética y que soportaría con facilidad cualquier comparación con, pongo por ejemplo, una de las carreras mejor organizadas que he visto en mi corta vida atlética, la Marató de Barcelona de este mismo año.

En efecto, en lo que a organización se refiere andan las dos muy parejas, con la salvedad de que Barcelona es una ciudad muchísimo más grande que Donosti y que de organizar la Marató se encarga una empresa mientras que de la Behobia se ocupa un club de atletismo. En este aspecto sale ganando incluso por algún detalle esta última como, por ejemplo, en lo bien organizado que está el sistema de transporte y logística tanto de los corredores como de sus pertenencias, problema que en Barcelona no tienen, ya que la carrera empieza y termina en un mismo lugar.

En la zona de salida todo estaba perfectamente controlado: los baños, los camiones de recogida de bolsas, el puesto de café gratis, los de agua... la plataforma de los locutores desde la que, con banderas de colores, se avisaba a los corredores de la necesidad de ir colocándose en sus cajones respectivos, etc.


Ambiente en la rotonda de Behobia. "Wally" por ahí, tomando café.
(Fotografía del compañero Daniel "Picapiedra")

El calor humano y el clima de tensión en los corredores saltaban a la vista, pero todo parecía funcionar a la perfección si obviamos los típicos problemas con la megafonía. Sin embargo no debe ser fácil hacer que 16000 personas estén en el lugar debido en el momento oportuno. Creo que la organización resultó impecable respecto de este tema.

La salida, en cajones por marcas acreditadas en la propia carrera o en una distancia similar (media maratón) está perfectamente coordinada, y el engranaje no chirrió en ningún momento. A la hora en punto salieron los corredores de dorsales amarillo y verde. A los cuatro minutos otro chupinazo daba la salida a los del dorsal rojo y cinco minutos después comenzabamos a salir los azules. Supongo que con los que quedaban habrán sido igualmente puntuales.

Mientras me acercaba andando desde mi cajón hasta la línea de salida recordaba el vídeo sobre el ambiente de la salida que había colgado en mi anterior post. Cambiando las caras la escena resultó prácticamente idéntica, y el paisaje que veía me sonaba a conocido aunque yo no había estado nunca en ese lugar. La emoción por comenzar subía en oleadas desde mi pecho y mientras caminaba deseé suerte a unos corredores de Barcelona que también me la deseaban a mi. Incluso me enteré de que habían estado colaborando en el avituallamiento de la Marató en el kilómetro 30 este año... mira tú por dónde.

Chupinazo de salida y a correr. Durante los primeros compases (en torno a 900 metros) tengo que ir salvando algunos grupos un tanto compactos, pero en torno al km 2 la cosa se va aclarando. Veo una pareja con equipación roja de un gimnasio o de un equipo de la provincia y calibro su ritmo. Se parece al que creo poder llevar durante buena parte de la carrera, aunque por momentos es un poco alto para mis posibilidades. De hecho, justo antes de empezar la carrera no sabría decir qué planteamiento pensaba seguir: si ir sólo a disfrutar, sin preocuparme de marcas personales o si luchar algo más y dejar de percibir tantas sensaciones agradables. El tobillo no había dado muestras de dolor en toda la mañana (no así la tarde noche anterior, ya que la tremenda pateada por Donosti acabó pasando factura) de manera que no supondría un obstáculo a mis posibles aspiraciones y en principio podía olvidarme de él.

Dejo unos metros entre la pareja que adopto como liebres y yo, pero mantengo la distancia durante los siguientes kilómetros. Noto bien pronto que la chica está en mejores condiciones ya que una y otra vez se nos escapa. Unos cuantos kilómetros después, tras el puerto de Gaintxurizketa (en el que se han alejado unos 50 metros de mi por mi escasa preparación de cuestas), ya en plenos toboganes de la carretera de Lezo la chica (Miren, según alcanzo a oír) se despide de su acompañante (y de mi, claro) y se pierde entre la multitud de corredores. Bueno, al menos me queda él para seguir un ritmo estable, uno de mis grandes problemas como corredor.


Subida al puerto de Gainturizketa
(Fotografía sacada de El Diario Vasco)


Llega el puerto de Pasaia y veo que se retira a un lado para atender ciertas necesidades. Más adelante yo hago lo propio con el agua y la especie de isotónica que nos han colocado en enormes mesas alineadas a lo largo de la carretera. Como hasta ese momento no he bebido suficiente (y yo pierdo muchísimo líquido cuando corro) me echo a andar unos 30 metros mientras bebo con calma por los vasos plásticos.


Avituallamiento del puerto de Pasaia
(Fotografía de El Diario Vasco)

Reinicio la marcha sin problema, aunque los gemelos empiezan a estar como piedras, y es que la falta de rodajes de más de 12 kms. empieza a pasar factura. Como la palabra retirarse por ahora no va conmigo sigo aguantando el tipo al paso por el barrio de Trintxerpe al compás de un señor que toca el acordeón.



Yo no salgo en la foto, pero me sirve de ilustración.
(Fotografía de El Diario Vasco)

Aún queda lo peor, la subida en el km 17 al alto de Mirakruz, entrando ya en Donosti. No es que sea una cuesta como la del domingo anterior, pero es más larga y en las piernas el combustible ya escasea, los gemelos son como tablas y la respiración más que agitada. La gente anima a un corredor vestido con la camiseta del Betis F.C. y una peluca roja, pero yo soy el que pasa por delante suyo en plena cuesta. Menos mal que de vez en cuando alguna espectadora consigue leer mi nombre impreso en el dorsal y me anima como si me conociera de toda la vida. Donde no quedan fuerzas aparece la cabeza y el corazón.


Paso del ganador, Chema Martínez, por el Alto de Mirakruz. Ellos también sufren.
(Fotografía sacada de El Diario Vasco)

Pasado ese lugar tenía pensado echar los restos hasta la meta, pero apenas me queda gasolina, como decimos los que corremos. Hay un último avituallamiento líquido pero lo desprecio y acelero un poco, pues aún hay una pequeña cuesta abajo. Al cabo de 200 metros me arrepiento porque noto la boca totalmente seca y áspera. Ahora ya es tarde y hay que apechugar con lo hecho, así que sigo adelante. Al fondo de una recta de 600 metros sé que me espera la playa de Zurriola y de allí a nada el último kilómetro, pero la idea de echarme a andar pasa por mi mente de nuevod. Sin embargo, ante tanto espectador animando, y con la fuerza que sale de donde ya no queda, alcanzo la costa.

Viro a la izquierda enfilando ese kilómetro final y en el borde de la calzada un par de sanitarios están atendiendo a un corredor cubierto con una de esas mantas térmicas doradas que había visto el año anterior repartir entre los corredores recién llegados. Me digo que por suerte yo no estoy tan mal y continúo aunque sé que me están adelantando cientos de corredores.

Al fondo adivino la meta y el reloj que no perdona. Veo que llevo algo menos de una hora y cuarenta minutos y me digo que lo he hecho mejor de lo que esperaba, ya que con hacer esa marca me daba por satisfecho, así que intento subir un poco el rítomo, pero el depósito está totalmente agotado y tiro de la reserva mientras dure. Por suerte duró hasta después de pasar por la línea de llegada.


Metros después me doy cuenta de que no he parado mi cronómetro, así que a ese tiempo tendré que sacarle algunos segundos. No veo a ningún conocido pero sigo las instrucciones y avanzo hacia unas filas en las que nos entregan una bolsa con agua e isotónica, luego palmeras de hojaldre pequeñas, manzanas de dos clases, pera, plátano, yogures diversos. Continúo hacia la plaza donde entregan las bolsas con la ropa que hemos dejado en Behobia y veo que unos voluntarios retiran los chips y otros recuerdan que si quieres puedes donarlo para una buena causa, sin embargo el mío es de mi propiedad y no sirve... ¡una lástima! Una chica va cantando la marca de las zapatillas usadas por los corredores mientras otra las anota en una tabla... supongo que para hacer estadísticas para alguna empresa del sector.

Al cabo de unos metros diviso a otras chicas y chicos entrevistando a diversos participantes en la prueba y me doy cuenta de que la chica que me había hecho de liebre (sin ella saberlo, claro) estaba siendo entrevistada. Espero a que acabe y le hablo. Le cuento (sí, tengo bastante poca vergüenza, lo sé) que les he tomado como liebres a ella y su pareja, y que les estoy muy agradecido. Ella no se muestra sorprendida y me dice que qué tal la carrera. Le comento que muy contento con mi tiempo de en torno a 1:38 y le pregunto que qué tal el suyo. Ella ha hecho sobre 1:35 y también se la ve satisfecha. Me despido y voy a por mi ropa seca. En un plis plas me la entregan y me acerco al stand de El Diario Vasco, donde tras mostrar mi dorsal me entregan un certificado imitando la portada de un periódico con el tiempo oficial que he hecho, mi puesto en la clasificación general y el que ha hecho el vencedor... nada que ver, evidentemente.


Certificado de mi participación en la carrera con el puesto y el tiempo empleado.

Para terminar me reúno con mis colegas del foro, ya entre lágrimas de felicidad por haber acabado tan bien una carrera tan dura y tan mal preparada, bajo un árbol adornado con la letra "V", que hemos escogido en señal de "victoria"... o algo así. La satisfacción inunda todos los rostros, y es que esta carrera no tiene nada que ver con el resto, y no es tanto por la cantidad de participantes, que también, sino por el público.

Esta carrera es absolutamente especial por el constante griterío de público que prácticamente durante 20 kms. anima, aplaude y apoya; de niños y niñas que aplauden y colaboran en los distintos avituallamientos con alegría y entrega; de músicos callejeros al acordeón y txistularis; de vecinos que suben el volúmen de su equipo de música para dar ambiente; pero también de familiares de etarras detenidos exhibiendo con orgullo el rostro de sus familiares en prisión y enarbolando la bandera de HB o alguna pancarta pidiendo la libertad para "sus" presos.


Grupo de música tradicional en el barrio de Trintxerpe
(Fotografía de El Diario Vasco)


Pero todo esto hasta cierto punto es lo de menos, ya que lo que más me ha llenado ha sido que en todo el recorrido he chocado palmas con, como poco, 50 niños y niñas de diversas edades. Ver fugazmente en su rostro la ilusión y la alegría hace que a esas piernas sufridoras el corazón les ordene apretar un poco más el paso y ellas respondan. Y es que el futuro está en esos rostros aún sin desarrollar, en esas manos chiquitas, en esos dientes aún por caer.

10 comentarios:

ojordo dijo...

V??? ESA NO ERA UNA SERIE DE EXTRATERRESTRES??? que invadian la tierra...pues eso habeis echo vosotros en tierras de Sanse. Nuevamente enhorabuena.

Raquel dijo...

Bueno, bueno... qué valiente y qué capacidad de todo mi querido Banderas. Enhorabuena!!
Besots!

Belén dijo...

Un paciente creo que va... di que es un loco como tu que se apunta a todo :P

Pero viendo que es en Donosti...;)

Besicos

khene dijo...

¡Enhorabuena, meu! Lo has pasado como un enano. Espero que la carga de endorfinas te dure para mucho. Nos vemos el «finde»
>^-^<

Anónimo dijo...

Enhorabuena, has echo una buena carrera, sobre todo teniendo en cuenta que correr entre tanta gente es aun mas dificil, ahora recuperate que pronto llega la Marato.
Nos vemos
Saludos Aguita

Irreverens dijo...

¡Enhorabuenísima, chaval!
;D

¿Lo ves? Si ya te lo decía yo... ¡ayns!
:P

Besazos

banderas dijo...

Ojordo, sí "V"... no había caído yo en lo de la serie... pero alguno sí que parecía estratosférico: "Lentoperosejuro" 1:21, "Jeff" 1:22, "Picapiedra" 1:30:00 (sí, Khene, sí)... y yo entre los normalitos. Nuevamente gracias... Je!Je!

Un abrazote... y ¡¡hasta Orense!!

Raquel, creo que a veces el límite entre la valentía y la locura es demasiado estrecho... yo sólo espero no haber superado el umbral que las separa.

Gracias y biquiños ;-D

Belén,pues claro que sí... y en Donosti, además... casi ná. Creo que el que va repite... y de allí volvimos todos con ganas de volver el año que viene... de hecho dos de los que fueron conmigo repetían y dos que no pudimos correr el año pasado por lesión volvimos para hacerlo.

Bicosssss ;-)

Khene, espero que las endorfinas me den para cumplir el domingo dignamente aunque hasta hoy no he entrenado nada. Mañana correré un poco y el sábado igual hago algo suave... y es que mis patitas quedaron bastante perjudicadas. ¡¡Hasta la San Martiño!!

Aguita, en esta no se hizo demasiado complicado correr... al menos fue más fácil que en la de Santiago. No había tapón en ningún momento, y eso ayuda mucho. El año que viene creo que me voy a preparar el MAPOMA con Khene y, en caso de hacer dos de esas grandes, igual pruebo la de Oporto... y es que me tira ese país y esa ciudad... uno que es un romántico. Un abrazote ;-)

Irreverens, tienes razón... la mitad de la carrera es pura cabezonería... Ja!Ja!Ja!
... y es que soy de Bilbao, oye puéssss!!!

Biquiños/Petonets ;-P

geminisdespechada dijo...

madreee lo que he sufrido leyéndote, si parece que me dolían los gemelos y todo, y estaba segura que no llegabas, el último kilómetro y yo pensando que te iba a pasar algo.. qué sufrimiento!! menos mal que llegaste :)

enhorabuena!

banderas dijo...

Géminis en este tipo de carreras lo que más cuenta es lo amueblada que tengas la cabeza. Como decía Irreverens en el post anterior "Ya sabes que al menos la mitad de la carrera se hace con la cabeza.
Date un chute de buen rollo antes de la salida y verás como la corres mejor de lo que te imaginas.

Y me da que el buen rollo está aseguradísimo, ¿no?
".

Pues eso... que el buen humor, el optimismo y un poco de cabezonería hacen que puedas acabar cuando ya no te quedan fuerzas... bueno, y el si el público ayuda aún más, claro.

Biquiños ;-)

Anónimo dijo...

Te recomiendo la de Porto, ademas el proximo año es el 8 de Noviembre, para que no coincida con la pedestre de Santiago, tengo pensado repetir; siento que descartes Barcelona, Madrid me parece excesivamente dura.
Nos vamos a especializar en larga distancia, je, je.
Saludos Aguita y suerte en Ourense.