Mostrando entradas con la etiqueta cine. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cine. Mostrar todas las entradas

Un chelo en el cielo



La semana pasada estaba buscando una melodía entre los miles de millones de vídeos que hay en YouTube y me encontré con una joven violonchelista que me encandiló. Luego descubrí que no sólo no era joven sino que ya está muerta y que, como era de suponer, en su juventud había sido considerada una de las mejores interpretes de dicho instrumento... hasta su prematura retirada (con tan solo 28 años) por culpa de una enfermedad que le impidió no sólo seguir tocando sino que, unos cuantos años después (con 42) acabó con ella.


Concierto para Violonchelo de Edwar Elgar (1. Adagio-moderato)

Algo más tarde caí en la cuenta de que la historia que se narraba en su biografía me sonaba. Y es que había visto hacía ya tiempo atrás una película que narraba la desafortunada vida de Jacqueline Du Pré, su relación con su hermana Hilary, con su marido (el famoso pianista y director argentino-español-israelí-palestino Daniel Baremboin) y con la dolencia que acabó con lo que más amaba en la vida, tocar música, y con ello acabó también su vida. Por cierto, la actriz Emily Watson bordaba el papel protagónico y, de hecho, se llevó por el mismo un globo de oro y un Óscar.


Intermezzo de Goyescas de Enrique Granados

No soy un experto en violonchelistas, aunque conozco los nombres de algunos de reconocido prestigio, como los españoles Pau Casals y Jordi Savall, el ruso Mstislav Rostropóvich, el letón-israelí Mischa Maisky, el chino Yo-Yo Ma. Sin embargo, de lo que he oído de todos ellos me quedo casi siempre con las versiones de Rostropóvich y de Maisky. Por Savall, tengo que reconocerlo, muestro una especial querencia debido a su predilección por la viola da gamba, instrumento cuya sonoridad resulta aún más próxima a mi espíritu que la del violochelo.

Cuando descubrí (o más bien reencontré) a Jackie Du Pré en mi camino quedé prendado de sus interpretaciones, de su dulzura y -luego profundicé algo más en el personaje- de su sentido del humor que todo lo contagiaba. De este humor os dejo un testimonio ejemplar, claro ejemplo de que los músicos clásicos no son tan serios como a priori podrían parecer, con cuatro grandes de la música clásica del siglo XX bromeando antes de un concierto: Jacqueline Du Pré, Itzhak Perlman, Zuhbin Mehta y Daniel Baremboin.


Antes y durante el concierto, el "Forellenquintet" de Schubert


Mirando con los ojos de un caracol



No soy yo muy dado a hacer publicidad a otra gente, pero cuando uno descubre cosas bellas y hermosas disfruta enseñándoselas a sus amistades... o al menos eso es lo que me pasa a mi cuando me topo con una melodía que me arrastra hacia otro mundo de sentimientos, cuando leo un libro que me transporta lejos de la cruda realidad, cuando veo unas imágenes que me hacen estremecer íntimamente.

Hace ya algún tiempo descubrí a una blogguer de aquí al lado casi por azar. Alguien me habló de ella y luego curioseé algo por mi cuenta... y es que ya no sé si la curiosidad mató al gato o es que el gato se moría de curiosidad. El caso es que yo no puedo evitarlo. Soy capaz de pasarme 4 o 5 horas curioseando en torno a una misma figura.



En este caso Raquel Galavís me llevó a las "Miradas de caracol" y ello a su vez a "Mirades de cargol", un programa fantásticamente hecho por los dos (Raquel y Álvaro Sanz) para la XTVL (Xarxa de Televisións Locals).


Pero además, me llevó al blog personal de Álvaro, "La ventana de Nanook" (en honor al hijo que tuvieron juntos y con el cual rodaron el cortometraje "Nieve de primavera", que podeis ver aquí a partir del minuto 12:30), y ésta a su vez a "Miradas del norte" (álbum de fotografías de Álvaro donde habitan todas las fotografías que ilustran esta entrada), y a "Dzero + Grafik" (donde muestra su creatividad en sus múltiples facetas: fotografía, audiovisual, diseño gráfico y web)

Sinceramente, estar un rato descubriendo lugares en sus programas de televisión, escuchando sus voces aterciopeladas mientras veo unas magníficas instantáneas o, simplemente, compartiendo experiencias
con ellos dos me aporta una sensación de felicidad recóndita dificilmente superable. Por eso os los recomiendo.

Incluso cuando me enseñan realidades que están constantemente a mi alrededor su punto de vista hace que se me aparezcan como si nunca hubiera sido testigo de momentos similares, y esa magia de la diferencia es lo que los hace únicos y adorables.

La naturaleza pasada por sus manos, por sus pupilas, por la bondad que semeja habitar en sus corazones, en la pureza de su mirar, se nos ofrece como algo totalmente distinto de lo que hemos estado viviendo durante tantos años.

Sensibilidad a flor de piel



Haber visto hace unos instantes
este vídeo donde danza y música se funden como si de una única realidad se tratara me ha traído desde esa esquina perdida en los surcos cerebrales el último vídeo de uno de los grupos /proyectos en los que interviene (en este caso de forma totalmente implicada ¡qué remedio le queda!) mi amigo Fernando Abreu. Pablo a la guitarra y Fernando a los clarinetes. Gus detrás de la cámara. El balneario de Melgaço como fondo. Relax total y absoluto.


Os presento, por si no los conocíais, a 2us (leído "dous", que significa "dos" en gallego).


2us en Melgaço from gus abreu on Vimeo.



Locos por la música



Uno de los temas recurrentes en este blog es la música, una de las artes que más me apasiona... y me gustan casi todas, por cierto. Hoy no pude evitar tocar el tema en el momento que descubrí que en otro blog de un colega corredor se hablaba de uno de esos extraños genios que de vez en cuando aparecen en el mundo artístico.

La figura de Glenn Gould no me era del todo desconocida, pero nunca me había parado a investigar el porqué de su peculiar modo de interpretar. Bueno, investigar es mucho decir. Simplemente me gustaban algunas de las piezas que había oído pero nunca había tecleado su nombre en Wikipedia ni en Google para ver qué se decía de ese músico tan "rarito" pero tan increíble que tenía la costumbre de tararear las melodías que tocaba. Sus interpretaciones ganaban, con ese detalle, en personalidad y sentimiento aunque a algún purista pudiera parecerle molesto encontrarse con un murmullo incesante acompañando las notas geniales de mi adorado J.S. Bach (el autor en el que el pianista canadiense se había especializado, aunque tocara otros autores).

Hoy acabo de descubrir que, al parecer, se le diagnosticó el denominado "Síndrome de Asperger", un transtorno mental y del comportamiento que se encuadra dentro de lo que se denominan "transtornos autísticos". Como no sé explicar bien en qué consiste os comentaré que algunos personajes de ficción (de series de TV , de película o de libro) se caracterizan por ser/padecer "Asperger": la doctora Temperance Brennan de la serie "Bones", el doctor Gil Grissom de la serie "CSI", el físico Sheldon Cooper de la friki serie "The Big Bang Theory", el personaje interpretado por Jack Nicholson en la divertida "Mejor... Imposible" o la protagonista femenina de la trilogía "Millenium", la famosa Lisbeth Salander. Todos ellos son personajes que, entre otras muchas cosas, muestran algún talento excepcional y una falta de empatía con quienes los rodean. Básicamente, aunque hay mucho más, eso el lo que define a un "Asperger".

Aquí os dejo en su compañía (la de Gould y la de Bach) gracias a una espléndidas primeras 7 "Variaciones Goldberg" . Aquí os dejo el enlace con la totalidad, que dura 47 minutos (el que avisa no es traidor, y aquí el enlace con un post muy completo sobre Glenn Gould y estas piezas.





Además, este personaje me trajo a la memoria el de otro que había visto en una película de grato recuerdo (y ello a pesar de estar "oscarizada"). Se trata de la muy bien narrada "Shine", interpretada por el casi siempre genial y en ocasiones excesivo Geoffrey Rush. En ella se narra la historia real de otro pianista, David Helfgott, cuya prometedora carrera (durante sus estudios en la Royal College of Music de Londres consiguió algún premios) se vio truncada por una serie de problemas mentales y de personalidad. Este pianista, a diferencia de Gould, aún vive... y de hecho en la actualidad continúa dando conciertos en su propia vivienda "Heaven", donde su esposa ejerce de mánager, ya que su extraña e inestable personalidad no facilita que su genio deambule mucho por el mundo. En 2011 estará en plena gira por Alemania, Suíza, Hungría y Turquía.

Aquí os dejo con una interpretación de David Helfgott de la Rapsodia Húngara de Franz List.




Por cierto, y por si a alguien le cabían dudas, con esta comparación no pretendo poner a la misma altura a uno y otro intérprete, pero sí el hecho de que sus problemas mentales han tenido influencia en sus carreras de una u otra forma.


De estrenos próximos


Como ya he dejado caer en algún lugar por este mundo cibernético (y en este blog también) en breves fechas estaré de estreno teatral.

Por fin. Al fin. Por fin.

Digo esto porque la cosa se ha retrasado una eternidad. La entrada en que os comentaba que ésta obra sería la que próxima que representaríamos es del 15 de setiembre de 2008, así que han tenido que pasar más de dos años para que finalmente vea la luz nuestro montaje.

Se han unido causas personales (las menos) y técnicas (las más) para que esta obra de Tom Stoppard que se representó por primera vez en el restaurante Green Banana de Londres salga de nuevo a la luz de los escenarios en gallego.

Dentro de unos pocos ensayos más os la mostraremos con nuestras mejores tablas.

La cita es este próximo sábado 4 de diciembre a las 20:30 horas en el Auditorio Municipal de Vigo por el módico precio de por la cara. Para más información, echadle un ojo al cartel.



No esperéis actores profesionales, grandes puestas en escena, espectaculares montajes ni costosos vestuarios. Solo somos unos buenos aficionados con muchas ganas e ilusión que robamos tiempo al tiempo y sueño al sueño para repetirnos una y otra vez que merece la pena el esfuerzo a cambio de ese vuelco que nos da el corazón instantes antes de salir a escena; por esa risa provocada en el momento exacto; por esa cara de sorpresa ante un giro inesperado de la situación; por ese aplauso de los cuatro amigos que descubren en ti algo más que un personaje gris detrás de un mostrador; por esos niños orgullosos de ver a su padre sobre un escenario haciendo feliz a la gente por un rato...

Nos vemos allí.

Otro estreno tendrá lugar en breve, y en ese yo no tengo gran cosa que ver, pero me gustará ir a verlo. Se trata de una película documental sobre los orígenes de la lucha contra el gobierno dictatorial que mandó en España durante cuarenta años. En particular se centra en la lucha de los comunistas en la clandestinidad que había en la zona de Vigo.

Se titula "O meu nome é Luís Ferreiro. Unha historia do antifranquismo galego", y el estreno tendrá lugar el próximo día 9 de diciembre en el Centro Cultural Caixanova... también a las 8 de la noche. En el título os queda el enlazado el blog que abrieron para publicitarlo. En el mismo podeis ver una galería de fotografías hechas durante el rodaje así como algunos fragmentos de la película... para ir abriendo boca.

En fechas recientes tuve la suerte de conocer al personaje de Luís "Ferreiro" sin saber que era él. Participé en un homenaje que se hizo en mi ciudad al gran Marcelino Camacho y allí vi a un hombre que llamó mi atención.



Se colocó un par de filas delante mía y no pude evitar sacarle algunas fotografías, ya que sus gestos y su estratégica situación me facilitaron hacer lo que yo pensé que podrían ser bonitas fotos de aquel acto.



Ese hombre orgulloso de sus creencias y de su ideología me pareció un símbolo. Ese es Luís González López (alias "Ferreiro").



Si vais a este estreno seguramente también nos veamos... por la libertad, la justicia y la igualdad.


Lecturas de verano (Tomo I)


Como ya comenté en mi última entrada, tengo temas para dar y tomar entre manos, pero la falta de tiempo y los diversos problemas informáticos (hay que ver qué cantidad de averías sufren las lineas de cable en Galicia últimamente) han hecho que me retrase.

Además, la primera de las entradas previstas fue creciendo y creciendo sin medida, así que al final la voy a fraccionar en cuatro o cinco, que publicaré en breve. Hoy, la primera dosis de literatura (y cine). ¡Ahí va!

* * * * * * * * *

Entre otras cosas el verano se caracteriza por animarnos a leer cosas más fáciles de digerir de lo acostumbrado. Como además solemos disponer de más tiem
po para dedicar a nuestras diversas aficiones, se produce (al menos en lo que a la lectura se refiere) una repentina avalancha de libros que pasan por nuestras manos como si de granos de arena se tratara. Estos tres son los primeros que devoré.


  1. Del Norte a Jerusalem.
  2. El caballero templario.
  3. Regreso al Norte
A lo largo de tres largas novelas se nos traslada desde Suecia al eterno conflicto de Oriente Medio pero en pleno siglo XII. Su protagonista, Arn Magnusson, es víctima de un accidente casero en su más tierna infancia. Como sobrevive milagrosamente, previo ofrecimiento de su alma a Dios por parte de sus padres, su destino sufre un giro radical: es enviado al cisterciense convento de Varnhem, donde es instruído por un ya retirado caballero templario.

No haré un resumen del argumento porque eso puede hacerlo cualquiera con dos dedos de frente. Lo que quisiera comentar sobre esta trilogía es que está históricamente mucho mejor que otras obras ambientadas en el mismo contexto (de hecho más de uno en la red no ha podido resistir la comparación); que aporta una visión muy interesante del conflicto político y religioso entre cristianos, hebreos y musulmanes; que su autor ha realizado un sólido estudio de la ciencia militar y política de la época y que permite extraer lecturas y conclusiones que van más allá de la simple novela de ficción histórica que se supone que es.

Desde mi humilde punto de vista es todo un descubrimiento (aunque no haya sido editado recientemente, claro). Quien no quiera leer los libros siempre puede ver la película (aunque yo nunca haría lo segundo sin haber hecho antes lo primero) y quedarse a medias... y eso que es de nacionalidad y estética sueca.

Como no la he visto, pero sí diversos comentarios sobre la misma, de lo leído deduzco al menos un par de cosas:
  1. Si ya es normalmente difícil trasladar de un modo medianamente fidedigno una obra literaria al celuloide, hacerlo con una trilogía tan voluminosa como ésta resulta absolutamente imposible.
  2. A pesar de esta limitación el resultado, cinematográficamente hablando, semeja no defraudar, salvo que no soportes el cine de tradición nórdica donde una mirada o un gesto resultan mucho más expresivos que páginas y páginas de texto.
  3. Cine europeo pensado para europeos que prefieren un buen guión a grandes efectos especiales (y aún así la película marcó un record presupuestario en el cine sueco).


Trailer de la película "Arn, el caballero templario"

Dos enfoques para un mismo objetivo



Soy consciente de que llevo una temporada actualizando muy poco, pero no es por falta de ideas, sino de ocasión para ponerme a plasmar en el ordenador toda esa efervescencia mental que me quema por dentro. De hecho tenía una entrada en mente sobre los libros que he estado leyendo este verano, otra sobre el maratón fotográfico en el que he participado, otra sobre mis próximos objetivos atléticos, otra sobre la importancia de ciertos detalles de la vida política y social de este país… en fin, será por temas. Algún día caerán… o no.


Una de las peculiaridades de este rinconcito de mi vida es que, a pesar de que algunas de mis mayores pasiones son materia de incontables blogs por el mundo adelante, no es esa la visión que yo tengo de lo que es esta bitácora. De hecho, y si mal no recuerdo, pocas o ninguna vez ha hecho crítica literaria, cinematográfica o musical. De lo que sí estoy seguro es que, si la he hecho, ha sido colateralmente a otro enfoque principal y nunca como eje central del post.


Pues bien, esta vez voy a romper en cierta medida esa tendencia ya que voy a hablar en paralelo de dos películas que visioné ayer mismo de forma totalmente inesperada. De hecho de una de ellas no tenía ni la menor idea de su existencia hasta ayer mismo. La primera me la ofreció en préstamo una compañera de trabajo a la que se la acababan de devolver (aún hay más gente que yo que tiene la fea costumbre de comprar películas originales, por lo que veo). La segunda la había reservado mi mujer en el videoclub después de que una de sus hermanas se la recomendara, y yo no sabía nada hasta que la trajo a casa.

Fotograma de la primera de las películas (de Screenrush.co.uk)

De partida cualquiera diría que ambas películas tienen en común lo mismo que un huevo y una castaña, y de ahí lo extraño de la asociación de ideas que el bochorno nocturno unido a mi insomnio cuasi crónico provocó en mi cerebro a eso de las dos de la madrugada. Ahora pagaréis vosotros las consecuencias. ¡Qué se le va a hacer!


Si una es una comedia ligera americana la otra una pausada tragedia romántica argentina. Si una cuenta con un reparto angloamericano la otra recurre a algunos de los mejores actores del cono sur. Si una brilla por sus situaciones cómicas y sus gags la otra brilla por su fina ironía. Si en una el espectáculo se devora con patatas a las historias que nos narra en la otra las historias que cuenta son el caldo de cultivo de una forma cuidadamente fotografiada e iluminada.


No obstante ambas películas tienen una identidad ideológica que me dejó absolutamente sorprendido. Las historias, sin ser parecidas siquiera, cuentan con algunos elementos comunes: en ambos filmes una muerte violenta es el origen de la narración, en ambas hay un personaje que define claramente la entrega total a la vida como objetivo absoluto.

Imagen de la segunda película (de El Espectador.com)

La proclama que lleva al cantante de éxito a las manos de un asesino en serie y al alcohólico funcionario de juzgado a manos de una banda de matones a sueldo es la misma que define el comportamiento de la práctica totalidad de los personajes de ambas narraciones: una vida vivida en la mediocridad es una vida vacía y lo que realmente merece la pena es arriesgarse a caer en nuestras pasiones, sean estas las que sean, ya que son las que definen nuestra esencia como individuos.


Se puede estar de acuerdo o no con ese enfoque vital, pero no es eso lo que pretendo con esta entrada en el blog, ni es ese un debate que pueda tener una resolución fácil. Me llega con constatar como, partiendo de presupuestos artísticos, estéticos y culturales radicalmente distintos, se puede llegar a reflejar exactamente lo mismo.


Dicho esto cabría hacerse la pregunta sobre cuál de las dos recomiendo. Sinceramente, la respuesta es indiferente ya que el resultado final (vivir la vida sin imponerse restricciones a uno mismo) es idéntico aunque las sensaciones que dejan en el cuerpo son radicalmente distintas. Si en una la protagonista principal cumple su sueño de cantar en público ante 10 millones de espectadores en la otra el protagonista indiscutible por fin se decide a asumir esa historia de amor que ha reprimido durante años. La catarsis final en una es espectáculo puro en la otra es intimidad absoluta, pero en ambos casos la vida triunfa sobre la muerte y la autonomía personal sobre las convenciones sociales.


Una recomendación final: no veáis las dos películas el mismo día, como hice yo:




Ya me contaréis.



Un rato con los Carmina Burana.



Dentro de un rato asistiré a un concierto enmarcado dentro del ciclo Are-More
acusa la crisis, espero responda a las espectativas creadas. La Camerata Lírica Española junto con la Orquesta Carlos III tocarán en Vigo los Carmina Burana en la versión de Carl Orff... una obra llena de una fuerza monumental que responde a una época muy determinada.


"Trailer" de la versión que he visto hoy con algunas de las imágenes que ilustraban los textos latinos de la obra.

No quiero buscar significados extraños, pero sí reflexionar brevemente sobre la obra. Que un músico alemán haya compuesto algo con ese halo grandioso y monumental entre los años 1935 y 1936 (en pleno auge del nazismo) parece ser más que significativo. De hecho algunas relaciones más que interesantes se han establecido entre compositores y directores de la época con el partido ascendente. Tambien en el artículo sobre Orff en Wikipedia -versión inglesa- se hacen diversas apreciaciones sobre su posible filonazismo que en la versión en castellano no aparecen.


Versión con banda sinfónica y dos coros (nada que ver con la que acabo de oír, claro)

Dejando de lado consideraciones extramusicales hay que señalar que la obra es una cantata escénica basada en los textos medievales (cantos goliardos de los siglos XII y XIII) transcritos en el monasterio de Benediktbeuern (Baviera) y aparecidos en la Biblioteca Estatal de Baviera en 1803. Orff tomó los textos y creó una música llena de ritmo y fuerza (especialmente por su orquestación en la que destacan las percusiones) que ha sido utilizada en alguna película de temática medieval con gran éxito. ¿Quién no recuerda la película Excalibur de John Boorman? Sin duda alguna quien más quien menos la asocia a la famosa melodía del "O fortuna" con el que se inicia y remata la obra.


Una de las escenas de la película "Excalibur" en que se usa la melodía del "O fortuna"

Ya he vuelto, y ahora toca la crítica. No ha estado mal la experiencia si tenemos en cuenta que la orquestación ha sido muy reducida: dos pianos (que han llevado el peso instrumental de lo que en otras ocasiones hace una orquesta) y percusiones diversas... además de un coro de no más de 50 voces y los solistas (soprano, barítono y contratenor). La sonoridad de la sala (un cine con escenario) tampoco es que ayudara mucho. Menos mal que la sala no es muy grande y el sonido resultó suficiente para alcanzar la fila 17 en que me encontraba.

Lo que sí me gustaría destacar de este espectáculo es el buen gusto que tuvieron a la hora de elegir las imágenes proyectadas al fondo del escenario, entresacadas en muchas ocasiones de famosas obras de arte de las más diversas cronologías, pero siempre tratando de ilustrar la temática de las diversas canciones que componen la obra. Por ejemplo, para ilustrar el "In taberna" recurrieron a "Los borrachos" (El triunfo de Baco) de Diego Velázquez, a "Los jugadores de naipes" de Paul Cezanne, etc.

Agradable sorpresa/Triste recuerdo



Como ya ha sucedido en más de una ocasión, mi emisora preferida para evadirme de la temeraria conducción de mis conciudadanos vigueses me ha descubierto a un intérprete fabuloso: Thomas Quasthoff.

La canción que me lo descubrió fue una versión de una canción tradicional irlandesa (Danny Boy) muy apropiada para un día como el de hoy por ser utilizada frecuentemente en los funerales irlandeses.


El "Danny Boy" por medio del cual conocí a Thomas Quasthoff.

Luego me adentré en su biografía en Wikipedia y me encontré con la grata sorpresa de que es paisano mío. Nació muy cerca de Hannover, donde nací, en Hildesheim. Es ésta ciudad también muy especial en mi vida, pues en su hospital especializado en neonatos lograron que saliera vivo de algunos problemas perinatales para ser bautizado en la mismísima "Kapelle" del "Krankenhaus"que me alojó mi primer mes largo de vida.

A lo que íbamos... el fabuloso Thomas Quasthoff. Seguí leyendo, esta vez en una página absolutamente española y especializada en música sobre este bajo-barítono, una voz masculina de las más especiales y que suelen representar personajes con un aire entre diabólico y trágico. Leí que nació con graves problemas físicos (adolece de brazos y mide 143 cm.) por causa de la Talidomida (una medicación de moda en Alemania entre los años 1958 y 1961) al igual que miles de niños y niñas en todo el mundo. Los efectos secundarios de este medicamento dieron lugar a la llamada Catástrofe de la Talidomida, pero también al hecho de que a partir de esta misma catástrofe en la mayor parte de los países en que aún no era obligatorio se comenzaran a pasar controles médicos y farmacológicos más estrictos y se crearan oficinas nacionales de control del medicamento.

Siguiendo con Thomas Quasthoff, confieso que me ha sorprendido ver en algunos vídeos que he localizado su infantil alegría de vivir en contraste con su seriedad profesional, y la profunda pasión con la que interpreta desde un aria de ópera hasta un standard de jazz... y es que todo lo que hace lo hace con todo su cuerpo y su alma.


Con Bobby McFerrin en el Festival de Jazz de Viena

Siguiendo con la Talidomida he de decir que ya conocía algo de su historia y de los graves efectos secundarios que provocó en su día por un pseudo-documental que un loco cineasta alemán rodó sobre un tipo muy especial de discapacitados: los sordiciegos. La película "Tierra de silencio y de oscuridad" (Lands des Schweigens und der Dunkelheit (1971).) me llegó al alma y me hizo conocer un mundo que ni me había imaginado pudiera existir... tan poco conscientes somos a veces de lo afortunados que somos por estar completos en todos nuestros sentidos. En este documental algunos personajes han acabado siendo ciegos y sordos por accidente, pero otros (al menos uno) como efecto secundario de la Talidomida (si mal no recuerdo). La historia que se cuenta a veces peca de teatral, pero la realidad que nos muestra es realmente triste... e incluso puede que cruel.

El día comenzó con un descubrimiento feliz (un cantante como la copa de un pino) y un recuerdo triste (para todos aquellos que están en este mundo sin poder apreciar todo lo bello y hermoso que hay en él). La conclusión: un tono agridulce en mi mirada.


Cantando "Der Leiermann" de la serie de Lieder "Winterreise" de Schubert con DanielBaremboin.


Un hombre sencillo. Pasiño a pasiño



Hace unos cuantos días pensaba yo en una canción agradable de oír que reflejara la sensación de sutil alegría que me embarga cuando corro al aire libre y siento la brisa que proviene del mar azotando suavemente mi rostro. Al cabo de unos segundos recordé una vieja canción de ritmo traqueteante (ignoro si el "palabro" existe, pero creo que refleja a la perfección lo que pretendo decir) y agradable sonido.

Su autor, un gallego de Ferrol que consiguió un récord de altura en tiempos difíciles -por no decir imposibles- para
-parafraseando a otro grupo gallego- la lírica: Andrés do Barro logró en plena dictadura no sólo introducir una lengua minoritaria en el mundo pop sino que alcanzó varios números uno de ventas con algunos de sus temas.




Su canción más conocida "O tren"


La importancia del uso del gallego en la inmensa mayoría de sus temas (ignoro si en todos) es que cualquier lengua española distinta del castellano suponía una ruptura de la indisoluble unidad del espíritu nacional... o como quiera que llamaran en esa época al españolismo. ¿Cómo es que Andrés do Barro consiguió pasar el tamiz de la censura y el bloqueo lingüístico? A lo mejor fue la presencia de otros gallegos en los asuntos de estado lo que facilitó el tema. No lo sé, pero el caso es que él dejó su impronta gallega en los oídos de una generación de españolitos.

La mayor peculiaridad de Andrés do Barro es que hasta la fecha es el único cantante español que ha conseguido un número uno de ventas en España cantando en una lengua distinta del castellano... y eso que otros grandes cantautores (vienen ahora a mi cabeza gentes como Serrat, Raimon, Maria del Mar Bonet o el mismísimo Lluis Llach) han obteniendo grandes éxitos en su lengua materna.


"Corpiño xeitoso" todo un clásico y número uno de venta en septiembre de 1970.


A las pruebas me remito

El cénit de su carrera probablemente haya venido marcado por la película de la que proceen los vídeos que os traigo. "La red de mi canción" no deja de ser la típica película que se hacía en España en la década de los 60 para mayor gloria del cantante de turno (véase el caso Raphael o el de Julio Iglesias), pero ello no quita para que un chico de provincias (y ni tan siquiera de la capital de la provincia de turno) tenga el mérito de aparecer en la gran pantalla (aunque su voz haya sido doblada: no sabemos si porque el tono o la dicción no eran muy adecuados o porque se le notaba demasiado el acento gallego.

Como él mismo dejó escrito "Me llamo Andrés Lapique Do Barro y os presento unas cuantas de mis canciones. Hoy son en gallego porque así las he sentido y porque quiero colaborar con todo interés y cariño a dignificar mi idioma materno, caído durante muchos años en el más cruel menosprecio"


"Teño saudade"... canción melancólica donde las haya

No puedo ni debo entrar a valorar sus dotes como actor porque, entre otras cosas, no lo era. Sí entraré, sin embargo, en la alegría con la que se asoma a la pantalla y que nos transmitió por la radio durante los años que brilló su estrella. Yo era muy pequeño cuando se estrenó la película, pero en mi casa tenían la costumbre de poner la radio desde muy temprano, y yo iba al colegio tarareando ya las canciones de moda en aquellos lejanos años 70: Black is black, O Tren, Un rayo de sol, Mi carro... en fin, de todo un poco... y los temas de Andrés, desde luego, forman parte de esa base musical de mi más tierna infancia.

Para terminar quisiera decir que algo especial debía tener cuando ha generado tantos amores en su propia tierra (ya se sabe que aquí es difícil, por no decir que imposible, ser profeta en la tierra de uno) e incluso dar lugar tras su muerte a una generación de admiradores que han grabado un disco homenaje e incluso una gala especial para televisión versioneando sus viejos temas con aires nuevos.

Carros de fuego



Hace ya muchos años que se estrenó esta película..
. tantos como que en esa época yo formaba parte del equipo de atletismo escolar de mi colegio de EGB (lo que hoy en día se llama primaria, aunque con la edad que tenía ahora sería la ESO... vaya nombre tan patético y despectivo ¿no?)

Recuerdo que nuestro entrenador nos pidió que, si podíamos, fuéramos a verla. Y allá nos fuimos todos, como si fueran los deberes del día. Recuerdo que la emoción en las diversas escenas de carreras nos hacía sudar mares y gritábamos como si con nuestros ánimos los protagonistas pudieran recuperar esos metros perdidos frente a sus rivales. Aún mantengo vívida la escena en que un corredor tropieza y cae al suelo pero consigue levantarse y alcanzar a sus rivales... pero no tengo claro si llegaba a ganar o no la carrera. Quiero pensar que sí... para algo los ingleses son los protagonistas ¿no?


La sensación que me embarga cuando rememoro la película es de un regusto placentero motivado por el hecho de que en ella se plasma cómo un deporte tan absolutamente individualista como el atletismo puede generar amistad y un intenso trabajo en equipo.

La escena inicial (que podréis ver en el vídeo) es un buen resumen de lo que comento... el equipo al completo corriendo con los pies desnudos en la orilla de una playa y sonriendo mientras el viento golpea sus rostros. Si al poder evocador de estas imágenes le unimos la maravillosa música del griego Vangelis, que acompaña a la perfección la estética heróica del film, tenemos un completo menú no sólo fácilmente digerible sino además maravillosamente aderezado.




Pues resulta que algo así siento yo cada vez que corro en compañía de mi grupo de amigos del CARMA (Centro de Alto Rendimiento Marisqueiro... sí el nombre tiene tela)... y es que con ellos disfruto a pesar de que el recorrido sea tan duro y largo como el que hoy hemos hecho porque en su compañía me siento en mi medio natural, acompañado, comprendido y disfrutando de una pasión común. Es una sensación difícil de transmitir, y por eso os la ilustro con imágenes... por algo dicen que valen más que mil palabras. Para ellos mi agradecimiento y para vosotros la invitación a que un día de lluvia salgáis con unas zapatillas de deportes y trotéis (no más) un par de kilómetros(tampoco más). Os aseguro que se puede ser muy feliz de una forma tan sencilla.

Pues claro... una joyita.




La melodía, claro, es de un gran músico (Claude Debussy) al que poco le faltó para pasar a la categoría de genio, pues sus obras rompen con la tradición y abren las puertas del futuro a la música del siglo XX.

Aquí os dejo un enlace con la melodía, sin más. Sin embargo, y dadas su perfección y su fácil audición, ha servido como fondo a muchas escenas fílmicas, entre las que os dejo dos:



Una versión con algunos años ya... dos actores consagrados, en una película menor, con una escena final para recordar. Un domingo de madrugada... después de una noche que osciló entre el amor al amor y el miedo al dolor que ese mismo amor puede causar.



En versión actual... dedicada especialmente a mi mujer, que se metió entre pecho y espalda los cuatro volúmenes de Crepúsculo en 17 días. Además, así igual subo el número de mis lectoras adolescentes... o no tanto ¿no?. Y es que la versión fílmica cuenta con una actriz y, sobre todo, un actor, que levantan pasiones.

Payasos en la lavadora otra vez.



Ignoro si fuimos muchos o no quienes tuvimos el placer y la sorpresa de leer la hasta ahora primera edición de la única novela del director de cine Alex de la Iglesia, pero desde aquí os invito (cosa que no suelo hacer) a pasar un buen rato detrás de las páginas de esta nueva edición si es que, como el propio autor comenta, no ha tocado ni una coma ni un punto del texto original.


Portada de la edición anterior
(ignoro si será igual en la nueva)

No es alta literatura pero si os gusta lo que hace el bilbaíno sobre la pantalla (salvo su blandengue -por decir algo- Los crímenes de Oxford) seguramente disfrutaréis un buen rato (a veces padeciendo alguna que otra náusea, también es cierto) con las andanzas de su lisérgico protagonista en plena Semana Grande de Bilbao... algo así como los Sanfermines pero sin toros.


El autor del libro con uno de sus rostros habituales.

... y sin quererlo ya he vuelto a meterme con el tema Bilbao... ¿será que me tira mucho esa ciudad?... como que ya estoy prácticamente convencido para participar este año en su Maratón Nocturno (allá por el mes de octubre).

En fin, por ahora me centraré en lo que tengo este domingo.

Un maestro del diseño: Saul Bass.




Hoy, día de Todos los Santos, apetece quedarse en casa y ver una buena película de misterio o de suspense, como por ejemplo Psycho (Psicosis) del gran Alfred Hitchcock, película conocida y reconocida principalmente por una gran escena de la que cabe destacar el montaje y el "storyboard" (viene a ser el diseño de los planos de la secuencia): la escena de la ducha.

Precisamente a raíz de esa escena, y de la discusión sobre si fue o no diseñada por el propio director de la película o por el creador de los títulos de crédito, el neoyorkino Saul Bass, se me ocurrió que ya era hora de rendir un homenaje a éste creador de fama universal entre los diseñadores comerciales.

Nacido en el conocido barrio del Bronx en 1920, Saul Bass estudió diseño de la mano del húngaro Gyorgy Kepes, que le guió en el mundo creativo de la alemana escuela Bauhaus y en el constructivismo ruso.

De la primera influencia cabe destacar la figura del también húngaro Lászlo Moholy-Nagy, profesor de la famosa escuela germana y autor del libro "Pintura, fotografía, film" en el que se teoriza sobre las relaciones pintura-fotografía, pintura-color y fotografía-luz, y que se plasma en sus diseños para el mundo del cine.

De la segunda influencia destaca la geometría en el diseño y la utilización del color sólido que se aprecia en toda su obra, pero especialmente en el diseño de logotipos para empresas, de los que os dejo un pequeño muestrario: Warner Communications, Minolta, United Airlines, AT&T, y Juegos olímpicos de Los Ángeles.


Warner Communications...¿quién no reconoce el anagrama de la W?

Minolta... todo un clásico ?no?

Unite Airlines (sencillo pero reconocible)

El azul otra vez presente.


Nada de estética Disney pero muy americano.

El bueno de Saul Bass asimiló con facilidad ambas tendencias creativas y canalizó en un estilo propio toda esa base teórica que daría lugar con el tiempo a una manera de hacer absolutamente identificable.

Cuando en 1954 el director de cine Otto Preminger le encargó el póster para su película Carmen Jones no contaba con que ese trabajo supondría el inicio de una exitosa relación con el mundo del cine que se prolongaría prácticamente hasta el fin de sus días, en 1996. De su obra cinematográfica caben destacar sus colaboraciones con directores como el propio Preminger, el ya mencionado Hitchcock, Billy Wilder, Robert Aldrich y, sobre todo, su amigo Martin Scorsese.


Póster para la película musical Carmen Jones.

No voy a entretenerme en describir escenas, ya que hay que verlas para apreciar su originalidad, así que os dejo a continuación dos links con un precioso trabajo colgado en YouTube (en dos partes) realizado por una estudiante brasileña (Rafaela Ranzani) como tesis final de sus estudios en la FAAP.

Créditos de Saul Bass 1ª Parte.
Créditos de Saul Bass 2ª Parte.


Anatomía de un asesinato (de Otto Preminger)

Melodías que me acompañan



Cuando me desplazo en mi coche tengo la suerte de tener una radio que funciona aunque sólo sea a medias, ya que el reproductor de CD hace años que dejó de tragar discos. Otra cosa es el coche del trabajo, que nunca tuvo radio, ni cassette, ni CD, ni MP3 ni nada que se le parezca. Esas mañanas tras el volante sólo cuentan con la música que a veces le pone mi voz en cuello. De hecho, quien me vea berreando sin música de apoyo tras el volante del coche "con marcas" debe flipar por colores, pero a mi me da lo mismo. Para eso soy muy autosuficiente y muy poco vergonzoso.


Comento esto de la música en el coche porque, según la hora del día, tengo una emisora u otra. A primera hora de la mañana, al salir del trabajo y después de comer siempre tengo Radio Clásica. Por la tarde, las pocas veces que me muevo por la ciudad a hacer algún tipo de recado, suelo poner alguna emisora comercial que tenga música de los 60, 70, 80 o 90. No soy especialmente selectivo, pero prefiero un buen rock duro a una electrónica popera de los 80, y una buena disco de los 70 a una mala imitación de los 90.

El caso es que hoy en Radio Clásica el amigo Fernando Argenta, de Clásicos Populares, puso una pieza de Vaughan Williams inspirada en una coral de Thomas Tallis. La pieza me resultaba especialmente reconocible a raíz de su inclusión en la banda sonora de una de las mejores películas de uno de mis directores españoles de cine preferidos, Gonzalo Suárez (por cierto, también es un narrador estupendo, aunque esa otra faceta suya es menos conocida). Entonces se me ocurrió la entrada de hoy: hablar de la película Remando al viento, incluyendo una pequeña crítica personal y acompañar la exposición con un vídeo del trailer y otro de la famosa pieza de Williams inspirada en otra de Tallis.


Cartel de la película de Gonzalo Suárez.

Al llegar a casa me puse manos a la obra pero por el camino descubrí que en la red alguien había hecho una crítica tan buena, tan completa, tan irrefutable y tan maravillosa como jamás yo hubiera intentado o podido hacer, así que me dije que mi entrada no merecía la pena y que, con que pusiera un link a ese post sería más que suficiente, como ahora mismo estoy haciendo... y eso que había otros que tampoco estaban nada mal.


Portada de la edición del guión de la película

En vista de que esa entrada ya no me servía me planteé hacer una sobre la obra de Vaughan Williams "Fantasía sobre un tema de Thomas Tallis" y hablar un poco del compositor británico de corte nacionalista empeñado, entre otras cosas, en recuperar para el repertorio clásico buena parte del repertorio tradicional inglés.

Como la pieza de la banda sonora me pareció demasiado conocida busqué por la red alguna interpretación que llamara mi atención y descubrí "The lark ascending" (La alondra elevándose) compuesta por Williams en 1914 y revisada por el propio autor en 1920. Me emocioné al escuchar algunos momentos de esta obra y no he podido evitar poneros los dos vídeos que encontré con la interpretación magistral de la joven violinista holandesa Janine Jansen. que, además de buena violinista, es una preciosidad... ¿para qué vamos a negar las evidencias?


The lark ascending. The BBC Concert Orchestra y Janine Jansen (1ª parte)


The lark ascending. The BBC Concert Orchestra y Janine Jansen (2ª parte)

Pues eso es todo lo que ha dado de si una tarde troceada entre hacer recados varios, recoger niños, buscar melodías hermosas y recordar una de las películas y una banda sonora de las que mejores sensaciones atesoro en mi estómago... y es que yo siento mucho la melodía con el estómago. ¿A vosotros no os pasa algo así?

Por los madriles II: las imágenes



Casi siempre que viajo, aunque sea a los lugares que visito con cierta frecuencia, tengo tendencia a encontrar sensaciones visuales casi en cada rincón:


en las arquitecturas que se oponen en las esquinas de la Gran Vía,




en los contrastes entre mis referencias pictóricas






en los techos



y en las paredes de una simple pizzería de diseño,



en los contrastes entre el metal y la vegetación de la arquitectura más moderna,



en el silencio del paseo y el gaitero solitario,






en el contraste de colores y texturas entre las nubes y el prado,


en el contraste entre seto, piedra y agua


en la naturaleza que el hombre doma y amolda a sus expectativas y a sus necesidades.