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Can sen dono




O gume do meu coitelo máis afiado
non abonda para fender na codia desta néboa mesta
que agocha un mañá de esguello
onte.

Un berro mergullado na fervenza
de anguria que agroma no meu peito azouta
nas miñas tempas
hoxe.


O salouco que agochei zoando entre a escuma
dos días máis agros do meu lene aboiar
entre laxes e lousas semella estoupar ceibo
mañá.


Viravoltas e recunchos do maxín
enchoupando dúbidas e débedas na friaxe deste nordés
que clarexa os ceos e xea corpos e ánimas febles
outra volta.



Fronteiras infindas dun futuro que pasou
esparexido por diante das miñas pálpebras
coma can sen dono ou azos sen folgos
sempre.


Sen data, pero deste mes de outubro de 2011
O can é o "Pipo" dos meus colegas Conchi e Fellini

O teu frío



O frío.


Ese frío da noite enchoupoume,
e non sinto no meu corpo máis nada
que o frío e a dor aguda,
esa dor que nace do teu frío,
do teu frío que me envolve o peito blanco.


Meu peito que non soa, que non se move,
coiraza de metal frío.

As túas frías mans,
longos dedos, agullas de xeo
clavándose na miña pel fría, matándome.


Os teus ollos fríos, mirada de vidro
que non di máis que frías mentiras,
verdades que doen, xerros de auga, fríos.


Días sen número, números sen sentido,

fríos números que nada din, fríos.


Pensándoo friamente...

Pénsao e darasme a fría razón que te enche.

Razóns hai que frío dan ó corazón morto,
xeado de frío espiritual.

E agora que o frío invadeu todo
déixame morrer, doce repouso, frío eterno,
ata que o meu corpo sexa xeo entre neve.


Neve fría o teu corpo blanco,

xeo cálido os meus osos negros.



7 de nadal de 1986

Fotografía "Hielo negro" de Bernhard Edmaier para Geo

O meu eu seu



A ollada dilúese no vidro

onde pupilas dilatadas bailan nas pingas da choiva
que distraen ó viaxeiro do amor.

Non entendo,

non,

os meus actos, nin o meu corpo,

que non é meu xa,

nen seu.

Véxome e non me recoñezo,

non,

non me entendo, nin me sinto,

no meu mesmo eu,

non seu.


Unha imaxe devolta no envés do ceo
resulta irrecoñecible multiplicada por mil cincocentas dúas veces
que contei como uvas maduras.


Acepto o reto,

e non,

a miña vida en xogo, os meus sentimentos,

o meu todo eu,

non seu.

Dígome se a hora é chegada

ou non,

cando a dúbida esculca

no meu eu,

non seu.


Unha sombra cruza a porta do abismo
tranquilizadora coma un retorno ó fogar de un

que se agarda calmo e tenro.


Afronto a realidade,
ou non,

da vida que nace nova

no meu eu,

casi que seu.

Quero crer en todo isto,

ou non,

pois que o aramado está roto

ante meu eu

xa seu.

De despedida en despedida



En menos de una semana han muerto dos poetas. Si en España se nos murió un poeta y músico de una sensibilidad matemáticamente cabal, en Uruguay se ha apagado una de las voces más destacadas de la literatura hispana y mundial del siglo pasado; una voz comprometida con el mundo que le rodeaba pero que siempre dejaba un pequeño margen para la esperanza, para el amor, para la vida que se impone.


Mario Benedetti era, y creo que siempre será, una referencia cultural e ideológica para muchos de nosotros. Buena prueba de ello es la cantidad de blogueiros que hoy han dedicado una entrada a este ser humano: Noe la bibliotecaria, Nacho el periodista, las luchadoras chicas de Lápices para la Paz, el compañeiro Eifonso... y muchos que no he tenido tiempo de ver... y otros que no han tenido ocasión de escribir pero a buen seguro hoy han tenido más de un momento para acordarse de Don Mario.



No es que yo haya sido un ferviente seguidor suyo (no es lo mío ser ferviente seguidor de casi nada o nadie) pero lo mucho-poco que he leído de él -que tanto y tan bueno ha escrito- siempre me ha hecho reflexionar... y eso es más de lo que se pude decir de muchos otros.

Os dejo un poema para ser leído y/o escuchado.


Despabílate amor

Bonjour buon giorno guten morgen
despabílate amor y toma nota

sólo en el tercer mundo

mueren cuarenta mil niños por día

en el plácido cielo despejado

flotan los bombarderos y los buitres

cuatro millones tienen sida

la codicia depila la amazonia



buenos días good morning despabílate
en los ordenadores de la abuela onu

no caben más cadáveres de ruanda

los fundamentalistas degüellan a extranjeros

predica el papa contra los condones

havelange estrangula a maradona



bonjour monsieur le maire
forza italia buon giorno

guten morgen ernst junger

opus dei buenos días

good morning hiroshima



despabílate amor
que el horror amanece



SABES

Apreciar,
catar sin miedo a errar
y sufrir sin dolor.
Vencer entre sombras
y acertar entre iguales
el quién y el cuál.




Vivir,
luchar sin esfuerzo
y ganar o perder.
Soñar,
y disfrutar por igual
de goce y temor.



Leer
miradas y versos
como quien lee la mar.
Andar,
caminar sin pies
caminos sin sol
y volver.



El poema data del 28 de diciembre de 1992, y surgió cuando mi novia de entonces me dijo que quería dejarlo. Pensé que aquella frase que dice "Si amas a alguien déjalo ir. Si vuelve, será tuya siempre; si no, nunca lo fue" le venía a la situación como anillo al dedo. Nunca volvió como novia, pero sigue ahí como una amiga muy especial.

Estas orquídeas phalaenopsis son las tres primeras que he conseguido por mi mismo y están en la primera planta de orquídea que me ha durado más de un año... ¡al segundo intento!

Algo de ¿poesía? de un pasado remoto.



Hoy he vuelto a ver a una mujer (entonces era una chica de 18 años) que en su día me provocó unos sentimientos de esos que, quien más quien menos, ha sentido con 19 añitos. Lo único que me hace traer este recuerdo aquí es que entonces
(7 de diciembre de 1986) los plasmé en papel. Hoy los vuelvo a plasmar en la pantalla... cosas de la tecnología.

Una cosa no ha cambiado mucho... aunque evidentemente con 40 años largos el corazón ya no siente arrebato al verla sí es capaz de apreciar lo bien que está en su actual edad. Puede incluso que esté proporcionalmente mejor de lo que estaba cuando la conocí.

No es que tenga mucho trato con ella. Más bien el típico "¡Hola fulanita! ¿Cómo te va? Me alegro de verte. ¡Hasta otra!" empaquetado con una sonrisa amable y una interrogación que siempe penderá entre nosotros ¿qué habría sucedido si ella hubiera dicho un sencillo sí?



Tu frío

El frío.

Ese frío de la noche me ha calado,
y no siento en mi cuerpo nada más

que el frío y el dolor agudo,
ese dolor que nace de tu frío,
de tu frío que me envuelve el pecho blanco.


Mi pecho que no suena, que no se mueve,

coraza de metal frío.


Tus frías manos,

dedos largos, agujas de hielo

clavándose en mi piel fría, matándome.

Tus ojos fríos, mirada de cristal
que no dice más que frías mentiras,
verdades que duelen, jarros de agua, fríos.


Días sin número, números sin sentido,
fríos números que nada dicen, fríos.


Pensándolo friamente... Piénsalo
y me darás la fría razón que te llena.


Razones hay que frío dan al corazón muerto,

helado de frío espiritual.


Y ahora que el frío lo ha invadido todo
déjame morir, dulce reposo, frío eterno,

hasta que mi cuerpo sea hielo entre nieve.


Nieve fría, tu cuerpo blanco,

hielo cálido, mis huesos negros.

Olas en el cielo




Los vientos

propicios
del norte hacen que en mi tierra
el tiempo sea soleado.



Los vientos
frescos
del norte limpian el cielo azul
de cualquier mota que lo adorne.




Los vientos
suaves
del norte bordan olas
sobre el horizonte ondulado.




Los vientos
marineros
del norte hilvanan nubes
de espuma de ángel y plumas de ganso.




Los vientos
amigos
del norte son los mejores
para volar cometas y forzar veleros.

Hoy hace 37 y 39 años...



Tal día como hoy en 1969 fallecía a los 27 años el músico británico Brian Jones. Para muchos aficionados al rock él era el verdadero genio creativo de los primeros Rolling Stones. De hecho se cree que antes de que los actuales líderes del grupo tuvieran claro el estilo de música que querían hacer y que les distinguiera inequívocamente del resto de grupos que proliferaban en esa época, Brian marcó ya un estilo inconfundible para el grupo.


En mi opinión no cabe duda sobre el papel de Brian como primer líder del grupo hasta 1967 siendo sustituido desde ese momento por el tandem formado por Mick Jagger y Keith Richards. Su pasión por la música le llevó a experimentar con casi cada instrumento que caía en sus manos: la mandolina, la cítara hindú, el dulcimer, la marimba, el melotrón, el arpa y las campanas tubulares fueron algunos de los instrumentos que osó introducir en el sonido rock.


Paint it black (con Brian tocando la mandolina)

Exactamente dos años después hacía lo propio en París el cantante, escritor y poeta Jim Morrison, líder indiscutible de otro grupo de rock de la época, The Doors, que apenas pudo sobrevivir sin él un par de discos.

Él, que era un hombre de una inteligencia excepcional, creó uno de los grupos americanos que más impronta han dejado en el mundo del rock, y en tan sólo 5 años. Aunque la formación de Jim duró mucho menos físicamente que la de Brian sus canciones aún se escuchan hoy en día, y en su época llegaron a amenazar seriamente la popularidad de grupos como los Beatles o los Rolling Stones.

Sus composiciones, en colaboración principalmente con el teclista Ray Manzarek, son fruto de una buena amistad (previa a la formación del grupo), de un elevado grado de entendimiento y de la creatividad poética de Jim, siempre efervescente. Murió en extrañas circuntancias y su tumba, en el parisino cementerio de Père-Lachaise, es la cuarta mayor atracción turística de la ciudad del Sena.


Hello, I Love You (¿Y quién no?)

Por cierto, ambos músicos se llegaron a conocer personalmente y llegaron a ser buenos amigos. Al menos eso es lo que he leído por ahí. De todos modos no sería de extrañar una buena relación entre dos genios que rompieron moldes y, con su carácter introvertido y sus rarezas, crearon canciones que siempre nos acompañarán y que son auténticos himnos.

25 de abril ... ¡ Sempre!



Hoy es 25 de abril. Como todos los años, mi ciudad se llena de vecinos de la otra orilla del Miño. Hoy es festivo en Portugal y en Vigo se vive un ambiente muy especial.

Algunos éramos muy pequeños aquel día, pero la historia que nos han contado nuestros padres nos parece hermosísima. Hace algunos años he tenido abundantes contactos con portugueses y portuguesas, y juntos hemos cantado en más de una ocasión esa canción que marcó el inicio de una revolución pacífica, la Revolu
ção dos Cravos
.

"Grándola, vila morena" de Zeca Afonso canta al pueblo llano y al portugal rural y tradicional. Os dejo una versión coral emitida el año pasado por estas fechas en el marco de un programa especial realizado por/para la Televisión de Galicia en homenaje a José (Zeca) Afonso en la cual participan músicos portugueses y gallegos. No os perdáis los puños en alto con sus respectivos claveles, la calidad y cantidad de los músicos presentes, y el grito final...


¡25 de abril! ¡Sempre!



Grândola, Vila Morena

Grândola, vila morena
Terra da fraternidade,
O povo é quem mais ordena
Dentro de ti, ó cidade.

Dentro de ti, ó cidade
O povo é quem mais ordena,
Terra da fraternidade
Grândola, vila morena.

Em cada esquina um amigo
Em cada rosto igualdade,
Grândola, vila morena
Terra da fraternidade.

Terra da fraternidade
Grândola, vila morena
Em cada rosto igualdade
O povo é quem mais ordena.

À sombra duma azinheira
Que já não sabia a idade
Jurei ter por companheira
Grândola a tua vontade.

Grândola a tua vontade
Jurei ter por companheira,
À sombra duma azinheira
Que já não sabia a idade.


Grândola, villa morena


Grândola, villa morena

Tierra de fraternidad

El pueblo es quien más ordena

Dentro de ti, oh ciudad


Dentro de ti, oh ciudad

El pueblo es quien más ordena

Tierra de fraternidad

Grândola, villa morena


En cada esquina un amigo

En cada rostro igualdad

Grândola, villa morena

Tierra de fraternidad


Tierra de fraternidad

Grândola, villa morena

En cada rostro igualdad

El pueblo es quien más ordena


A la sombra de una encina

De la que yo no sabía su edad

Juré tener por compañera

Grândola tu voluntad


Grândola tu voluntad

Juré tener por compañera

A la sombra de una encina

De la que yo no sabía su edad


Letra y traducción Raúl Calvo Trenado
(obtenido en Kaosenlared.net)

"Convivencias C2" en Coruña



Este fin de semana he estado por tierras coruñesas, compartiendo viento y lluvia con mi amigo Khene y su familia. Mientras paseábamos por el centro de la ciudad nos topamos con una exposición al aire libre a la que, en principio, no prestamos mucha atención. Pero vimos un grupo de jazz que iba a empezar su actuación y decidimos acercarnos. Casualmente también conocíamos al líder de la formación porque compartimos afición por el asfalto y el linimento. Era el viejo loco Mr. Dixie (digo lo de "viejo" y lo de "loco" porque es argentino y me parecen palabras acordes con su nacionalidad y su personalidad... es broma... es un tipo genial). Si queréis saber algo más de Guillermo Lancelotti y su grupo, y oír/descargaros un par de canciones de su grupo sólo tenéis que pinchar
aquí y poco más.



Ambiente de la exposición este sábado en A Coruña

A lo que iba... la exposición llamó mi atención por las inmensas fotografías y los poemas de que constaba, aunque apenas presté atención a su contenido, he de reconocerlo. Quizás si hubiera ido sólo me habría parado un poco más.



Fotografías de Andrea Costas (se puede ver bien aquí y aquí)

El caso es que se trata de una exposición itinerante que recorrerá las siete capitales del Antiguo Reino de Galicia(Lugo, Santiago, A Coruña, Ourense, Betanzo, Mondoñedo y Tui). Está organizada por el Parlamento Gallego y consta básicamente de:

-
Fotografías alusivas a la convivencia como concepto amplio y complicado. Los autores son jóvenes valores de la fotografía gallega: Victoria Diehl, Félix Fernández, Maribel Castro, Fran Herbello, Antía Moure, Damián Ucieda Cortés, Andrea Costas.

-
Poemas de jóvenes autores gallegos en torno al mismo "leitmotif". En esta caso el grupo de escritores noveles se forma con gentes de orígenes y formaciones variopintos como: el psiquiatra especializado en emigración Alexandre García-Caballero, los arquitectos Covadonga Carrasco e Xoan Creus, Emma Pedreira, Modesto Fraga, Rosa Aneiros, Xosé Díaz Díaz, Diego Ameixeiras, Yolanda Castaño, María do Cebreiro, Lupe Gómez, Yolanda López e Paulo Martínez Lema.

-
Paneles en blanco donde los ciudadanos pueden escribir lo que mejor les parezca sobre éste tema... aquí, según he comprobado, hay gente que se toma el asunto muy en serio y gente que no tanto, pero eso es inevitable.

- Fotografías de la gente que visita la exposición (que luego se pueden ver en la página web que dedica a la misma el Parlamento Gallego).

La idea en sí misma no me parece mala. La puesta en práctica tampoco. Lo que no acabo de ver es que realmente sirva para algo.




Fotografía de Maribel Castro (aquí se ve sólo la fotografía sin el ambiente)

Me parece que como método de concienciación de la sociedad una campaña tan limitada física y temporalmente no llega, que tirar el dinero que haya costado y aún cuesta esta exposición (y los actos políticos, culturales y demás que lleva aparejados) no es el mejor modo de conseguir mejorar la convivencia entre pueblos y culturas.

Finalmente, creo que con la mitad de lo que finalmente supondrá a las arcas del Parlamento de Galicia esta campaña/exposición, se podrían hacer cosas más prácticas para faciliar la convivencia de los realojados vecinos del poblado de O Vao o con los habitantes del coruñés barrio de Penamoa y su integración social. Seguramente estas personas, que es lo que son en definitiva, ni siquiera se hayan enterado de la famosa exposición.

Recogimiento. Perdón. Dolor.



Hoy dejaré que hable otra persona. He llorado leyendo este poema...



Pueblo de Madrid, perdón

Gentes de Madrid
puesto que nadie ha pensado
en pediros perdón
lo haré yo.
Yo, ¿quién soy yo? Mi nombre no os sonará
¿Por qué lo hago? Qué más da
El grito precede a la palabra
que a menudo precede al pensamiento
Y además el corazón tiene razones
que la inteligencia a veces desconoce.

Así que perdón, gentes de Madrid.
Perdón por las noches que vendrán
en blanco o en gris
cuando el ser querido
regresará como fantasma amenazador
a reprocharos que lo hayáis sobrevivido.
Perdón por la mano
que no se ha encontrado
por el anillo de boda calcinado
el bote de maquillaje destapado
usado en el último momento.
Perdón por los zapatos intactos
y el sujetador que aún huele
a vainilla o a rosa.
Perdón por los amantes de corazón andrógino
partido en dos.
Por la risa electrocutada de los niños
Perdón por las madres de la futura plaza
del 11 de marzo.

Perdón por el silencio de mis hermanos
por no decir su indiferencia
Perdón por lo que alguno de ellos
piensa por lo bajo.
Perdón por no haber hecho más y mejor
contra el lobo que diezma
mi propio rebaño.
Perdón por no saber lo bastante
vuestra lengua
para dirigirme a vosotros en buen castellano.
Perdón a Lorca, Machado, Hernández
por no decir a mis hijos que los leyeran
Perdón por las lagunas y hechizos
por los ojos secos de la compasión.
Perdón por lo poco que pueden las palabras
dicen a medias
y casi nunca saben
pero por favor
perdón.

Adbellatif Laâbi






Silencio. Recogimiento. Perdón. Dolor.


La realidad.



La realidad no siempe es como se nos muestra. Cuando vemos las cosas de cerca parece que son más reales que cuando lo hacemos a distancia porque los límites no se difuminan, o porque lo que vemos está al alcance de la mano.



Sin embargo, conforme nos alejamos un poco, vemos que hay otras realidades vecinas alrededor. A lo mejor son tan bellas o tan fácilmente reconocibles como cuando están ante nuestras narices, pero nos dan otra perspectiva.



El aire que hay entre nosotros y la naturaleza que vemos modifica las tonalidades y envuelve de calidez las hojas, los troncos... el cielo aporta azules y luminosidad. La vida dicurre igual de plácida y estamos contentos y felices.



Y de pronto el mundo cambia. Donde había un jardín hay un parque infantil. Callado. Silencioso. Vacío. Triste. Anhelante.



En cualquier caso, promete recibir con cariño a los pequeños para quienes está pensado. Sus padres aprovecharán el momento de expansión para leer el periódico, o un libro... e incluso charlar con otros padres y madres, ¿por qué no?



Sin embargo sigue solitario y mudo. Otros árboles lo rodean, lo cobijan, lo protegen de los vientos reinantes, aportan algo de sombra y frescor en verano.



Pero la realidad es más dura de lo que parece. La ciudad que todo lo invade se nos viene encima. Se lo traga todo como el gran monstruo de hormigón y asfalto que es. De la belleza de un rincón en un pequeño parterre hemos pasado en apenas 20 metros a una torre de 20 alturas o más.



La realidad no siempre es como se nos muestra. Bajo un mismo cielo azul conviven la ciudad y los sueños. Bajo una misma luz crecen las flores y los niños.

De un mismo sol viene la luz y la sombra.



Pero nos queda el consuelo de saber que ese rincón mágico en una esquina de un pequeño jardín nos estará esperando siempre. Con sus flores diminutas y su silencio reposado nos dice que en él podemos confiar nuestros momentos más íntimos.



Yo me quedo con este rincón.
Yo admiro la tecnología que permite construir el edificio.
Yo envidio la hermosa panorámica de los que viven en la torre.
Yo elijo pisar el suelo y vivir a mi nivel, aquel que me permite reconocer las formas en toda su plenitud.

Así en la fotografía como en la vida, perfiero ver el detalle.

A veces, sin embargo, es mejor tener una buena panorámica para no perder el sentido de la realidad que nos rodea.

De paseo por el Trastevere (Crónica Romana XI)



Hoy apenas diré nada. Poco o nada queda por escribir sobre uno de los barrios con más personalidad de la ciudad de Roma. Sus orígenes remotos, ya perdidos en el tiempo, no son novedad ni distintivo en esta ciudad. Sí lo es el hecho de que mantenga sus calles estrechas y laberínticas, sus rincones casi privados, su encanto de barrio vivido al ritmo que marcan las comidas, las pausas, la siesta, las fiestas y el encuentro de culturas diversas.

En estas calles abundan estudiantes extranjeros (entre ellos los que acuden a la Academia de España, a la John Cabot University o a la American Academy en Roma) pero no los había en pleno mes de agosto y los sampietrini (adoquines negros elaborados con roca porfirítica) que definen el pavimento de todo el centro histórico romano.

Recupero de mi memoria partes de una conferencia que oí directamente de boca de Rafael Alberti, autor de "Roma peligro para caminantes", que vivió unos 15 años precisamente en este barrio popular, y destaco el curioso detalle de un poema dedicado a las meadas de Roma. En su día me hizo gracia.Hoy lo he buscado y encontrado. Os lo dejo, y acabo.


Se prohibe hacer aguas

Verás entre meadas y meadas,
más meadas de todas las larguras:
unas de perros, otras son de curas
y otra quizá de monjas disfrazadas.

Las verás lentas o precipitadas,
tristes o alegres, dulces, blandas, duras,
meadas de las noches más oscuras
o las más luminosas madrugadas.

Piedras felices, que quien no las mea,
si es que no tiene retención de orina,
si es que no ha muerto es que ya está expirando.

Mean las fuentes... Por la luz humea
una ardiente meada cristalina...
y alzo la pata... Pues me estoy meando.

(Texto de Rafael Alberti, "Se prohíbe hacer aguas", Roma, peligro para caminantes, en Obras completas. Tomo III. Poesía 1964-1988, Madrid, Aguilar, 1988, pp. 18-19).




Esperando el atardecer y la llegada de los clientes


Pasear resulta tan agradable a pesar del calor...


Esquina "típicamente" refrescante y acogedora



Al lado de calle "típicamente" italiana


Original combinación de elementos "decorativos" en una esquina digna de ser meada.


Concentración televisiva


Pórtico medieval de la Chiesa de San Cosimato (Sg. XII)... una sorpresa inesperada.

P.D. Pinchando en el título del post accederéis a la web romasegreta. Aunque está escrita en italiano es una maravilla para descubrir sus calles y monumentos más escondidos. Acabo de descubir hoy su existencia y me ha sido de gran utilidad para localizar el nombre de la iglesia de la última fotografía.

Una tarde perfecta



Es una lástima que hoy no llevara conmigo ninguna de las cámaras fotográficas que tengo en casa porque lo de esta tarde solamente podría suceder en la Ría de Vigo. No es que mi ciudad sea un dechado de virtudes, ni muchísimo menos, sino más bien todo lo contrario, pero su Ría es una joya de la naturaleza.

Esta tarde, después de comer, bajamos con los niños andando hasta la Estación Máritima de Ría (el puerto de pasajeros que une las dos orillas de la ría) con destino Cangas. Es una travesía de apenas 15 minutos que a mi me relaja mucho y que, aunque un poco cara, es una experiencia que cualquier visitante de ésta ciudad debería hacer... más que nada para apreciar su relación con el mar y con la otra orilla.

Al otro lado nos esperaba la playa de Rodeira (casi en el centro del pueblo y a menos de 10 minutos de paseo desde el puerto). Cuando sopla viento del norte (cosa que en Vigo es de lo más natural... sobre todo cuando hace buen tiempo) las playas de la otra orilla están muy bien porque quedan protegidas por las montañas de la península del Morrazo. Por cierto, en Cangas (y en casi todos los pueblos, supongo) hace años era habitual que a la gente se le pusiera un nombre "familiar" o "apodo" (en gallego "alcume") que se llegaba a hacer hereditario. Pues bien, mi cuarta parte canguesa es de la familia de los "Cunchiñas" (Conchitas, en castellano). Algún día puede que os cuente de dónde son mis otras partes.

La playa estaba llena de turistas (buena parte de ellos madrileños) que apuraban los últimos días de buen tiempo pues el mes de agosto está tocando su fin. Este año el verano ha sido más bien rácano y cada "raiola" del bueno de "Lorenzo" (así le llama aquí al sol mucha gente) se agradece como agua de mayo. El agua estaba fría (nada nuevo para nosotros) pero con el calor que hacía fuera se agradecía ese frescor golpeando a intervalos regulares sobre la piel. Yo que cada vez me baño menos, esta tarde debí meterme más de seis o siete veces en el agua a nadar, bucear, dejarme llevar por las sensaciones, flotar en su superficie transparente...

A eso de las ocho y cuarto de la tarde decidimos que había que volver... y justo en ese momento nos fijamos en el cielo. Un frente nuboso hacía su entrada triunfal por el norte y anunciaba mal tiempo para mañana. Nos encaminamos al puerto mientras las primeras gotas se dejaban notar.

Tomamos el barco de las nueve con destino Vigo. Al subir, mi hijo mayor decidió que quería ir en la parte superior del barco (al descubierto) y allí nos dirigimos. De repente un arco iris (en gallego tiene un nombre muy poético: "arco da vella" o "arco de la vieja") inmenso comenzó a aparecerse ante nuestros ojos atónitos. De fondo unas horribles nubes grises ofrecían un marco perfecto para que los colores mágicos de la lluvia resaltaran aún más. Poco a poco tomó intensidad y finalmente se enseñoreó ante nosotros (y todos los turistas que con nosotros osaron subir a cubierta) un arco iris que parecía poner un pié en nuestro lado de la ría y el otro en la zona viguesa de Bouzas. Sencillamente impresionante.

Para colmo, al poco tiempo de zarpar el barco, entre las nubes que se veían por el lado de popa se veían unos rayos de sol incandescentes y lineales... con una intensidad y una paleta arrebatada de matices. Poco a poco el sol desaparecía tras las colinas, a popa, y el arco iris orgulloso se difuminaba por encima de la proa. No sabíamos a dónde dirigir nuestro ojos. A veces avante a todo color. Otras atrás, al cielo enrojecido del ocaso.

En fin... una gozada.

Por el camino nos llovió, como era de esperar, pero mereció la pena llegar con la ropa húmeda a Vigo, pues aún nos quedaba regresar andando a casa ya oscureciendo. Eran las 10 de la noche cuando los niños, exhaustos, y la lluvia tras los cristales hicieron que diéramos por suspendido el concierto de Orishas. La vida del padre de familia suele ser incompatible con muchas de las cosas que nos gustan, pero siempre quedan otras, como disfrutar de la naturaleza y sus bellezas.

Si hubiera tenido una cámara fotográfica os habría puesto las imágenes, pero como no es así, os pondré algo de música evocadora... una nana... "Lullaby" escrita por George Winston (de su album "Summer"). Una maravilla también.

free music


La noche que trajo fuego


El 10 de julio de 1987 acabé de pulir un poema iniciado (o cuando menos inspirado) la noche de San Juan de 1986... hace ya 20 años... y dice el tango que veinte años no es nada. ¿Cómo habrá soportado el paso del tiempo un poema escrito por un muchachito de 19 años?




La noche que trajo fuego

Siempre se hace acompañar de luces potentes
pretendiendo ilusoriamente ser estrella más,
invitando con su luz al calor y a las mariposas nocturnas.
Un sueño como infernal y celeste
vuela por lo dulce de mi frente
y me trae un ángel trompetero.
Tatarí.
Ha sonado la primera trompeta.
Esto es que va a acabarse pronto esto.
Un pergamino ya ocre teñido revolotea
alrededor.
Lágrimas caídas me traspasan
como una tormenta
a sus pies.
Allá sobre la ventana enrejada de luz,
viendo ella las cascadas rubias
sobe las que vuela un ángel trompetero.
Tatarí.
La segunda trompeta vibra en las sienes.
Así esto va a acabarse pronto.
Ella no duerme, quizás, en la pesadilla.
Clava su pecho en puñales como llamas
surgiendo de la tierra
tal que otro que salta el obstáculo,
caldo de ojos él envuelto en cabelleras doradas
segadas por un ángel trompetero.
Tatarí.
Trompeta + trompeta + trompeta = 3 trompetas.
Si sé sumar esto va a acabarse pronto.
Y mi amada no puede verme
como yo en las cálidas lumbres
eternas de Hera esta vez.
No llama nadie al fuego porque sí.
No molestéis al amor dormido
o lo pagaréis muy caro para siempre -dije-
con un ángel trompetero.
Tatarí.
Y ya son cuatro las trompetas.
Está claro que esto va a acabarse pronto.
Clama perdón en sueños un niño de pecho.
Y yo que despierto empapado en semen
no subo la escalera que da al balcón.
Tampoco ella arropa mi ascenso con cantos
como debiera
coreados por un ángel trompetero.
Tatarí.
Y ya van quedando menos trompetas.
Pues esto va a acabarse pronto.
Y nosotros separados por un muro
de fósforos encendidos malamente.
Escapa mi amor a lomos de Aurora
o de lo que sea, o del oleaje de las masas, pero quiéreme
a pesar de no ser un ángel trompetero.
Tatarí.
Una más y esto ya no suena a trompeta
Sin duda esto huele a que va a acabarse pronto.
No rechacemos la posibilidad del azul en la frente.
Aprovechemos la ocasión de confusiones.
Dejaremos arrastrarnos
por el vertiginoso alud de acontecimientos
sin calibrar siquiera su benignidad
sólo por la fuerza de atracción de nuestros fuegos
más alla de todo bien y todo mal.
Sobre las plácidas cabezas
de los heraldos del supremo hacedor.
Nuestro pacto de sangre y fuego urge
traer tu miembro a mi para firmar ya
compromiso ante testigo un ángel trompetero.
Tatarí.
La última nota se va desvaneciendo en trompeta.
Y esto sí que se acaba.
Apúrate y rompe ese nuestro sello
de fuego.
Y campando por las respectivas áreas de peregrinación
al no importa qué sea
con tal de fundir nuestros ecos
llegaremos a los nádires del único sentimiento soberbio.
La noche sigue ahí,
espera asida a la balaustrada,
a que te decida la lluvia si no yo.
Y la muerte viene puntual.
Nos veremos. No lo dudes un instante.
La noche ha sido larga
siendo la más corta del año,
y ha acabado como tenía.
Bien. Al fin.

Paseo por la poesía





La primera vez que leí una poesía distinta a la de los clásicos del siglo de oro, a lo que me mandaban y recomendaban leer en el colegio, fue de puritita casualidad. Acompañaba a una conocida en sus compras de sábado por la tarde en El Corte Inglés de Vigo... y yo no soy un habitual de ese ni de ningún centro comercial, curiosamente. Llegando a la sección de Oportunidades vimos una consola llena de libros de b
olsillo, edición cutre, etc. y en medio de aquella marabunta de "pulp" descubrí por azar un libro delgado y diferente.

Se titulaba... y se titula, porque lo tengo delante de mis narices ahora mismo, "Paseo Présbita". En ese momento desconocía todo de la poesía contemporánea, pero lo poco que leí me gustó. Como no tenía ni un mal duro (hablamos del año 86 y a mis 18 años malamente podía yo pagarme nada con la escasa "paga" que mis padres me daban los fines de semana) la chica a la que acompañaba decidió comprármelo. Debió adivinar en mis ojos esa fiebre que a veces se nos pone a los lectores empedernidos ante una obra que respira de modo distinto al habitual. Además, no pudo evitar escribir en la primera página una dedicatoria:


8-3-86
Para que lo acabes

Raquel


© de la fotografía: Teresa Sanz


La autora del libro es la poetisa de la que hablé ayer, si mal no recuerdo, en alguna de mis contestaciones. Neus Aguado pasó a ser para mi, desde ese momento, una especie de diosa de la poesía contemporánea. Os copio una mini biografía que encontré aquí junto con algunos de sus poemas. Tambien se puede encontrar información y una antología poética en este sitio.



Neus Aguado (Córdoba, Argentina, 1955). Poeta, narradora y ensayista, es licenciada en Arte Dramático y en Ciencias de la Información. Parte de su obra literaria está recogida en los libros de narraciones Juego cautivo (1986) y Paciencia y barajar (1990), y en los poemarios Paseo présbita (1982), Blanco adamar (1987), Ginebra en bruma rosa (1989) Aldebarán (2000) e Intimidad de la fiebre (2005). Reside en Barcelona.