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Mirando con los ojos de un caracol



No soy yo muy dado a hacer publicidad a otra gente, pero cuando uno descubre cosas bellas y hermosas disfruta enseñándoselas a sus amistades... o al menos eso es lo que me pasa a mi cuando me topo con una melodía que me arrastra hacia otro mundo de sentimientos, cuando leo un libro que me transporta lejos de la cruda realidad, cuando veo unas imágenes que me hacen estremecer íntimamente.

Hace ya algún tiempo descubrí a una blogguer de aquí al lado casi por azar. Alguien me habló de ella y luego curioseé algo por mi cuenta... y es que ya no sé si la curiosidad mató al gato o es que el gato se moría de curiosidad. El caso es que yo no puedo evitarlo. Soy capaz de pasarme 4 o 5 horas curioseando en torno a una misma figura.



En este caso Raquel Galavís me llevó a las "Miradas de caracol" y ello a su vez a "Mirades de cargol", un programa fantásticamente hecho por los dos (Raquel y Álvaro Sanz) para la XTVL (Xarxa de Televisións Locals).


Pero además, me llevó al blog personal de Álvaro, "La ventana de Nanook" (en honor al hijo que tuvieron juntos y con el cual rodaron el cortometraje "Nieve de primavera", que podeis ver aquí a partir del minuto 12:30), y ésta a su vez a "Miradas del norte" (álbum de fotografías de Álvaro donde habitan todas las fotografías que ilustran esta entrada), y a "Dzero + Grafik" (donde muestra su creatividad en sus múltiples facetas: fotografía, audiovisual, diseño gráfico y web)

Sinceramente, estar un rato descubriendo lugares en sus programas de televisión, escuchando sus voces aterciopeladas mientras veo unas magníficas instantáneas o, simplemente, compartiendo experiencias
con ellos dos me aporta una sensación de felicidad recóndita dificilmente superable. Por eso os los recomiendo.

Incluso cuando me enseñan realidades que están constantemente a mi alrededor su punto de vista hace que se me aparezcan como si nunca hubiera sido testigo de momentos similares, y esa magia de la diferencia es lo que los hace únicos y adorables.

La naturaleza pasada por sus manos, por sus pupilas, por la bondad que semeja habitar en sus corazones, en la pureza de su mirar, se nos ofrece como algo totalmente distinto de lo que hemos estado viviendo durante tantos años.

La familia crece



Hace unos cuantos post os contaba que ya soy abuelo. Aquel fue el primero de una maravillosa serie de nacimientos de minúsculos caracoles que se pasean a sus anchas por el bote en que los mantengo.



En el plazo de un mes me propongo liberar a estos pequeñines que por ahora juegan a salvo de depredadores y, desde ese día, correrán infinidad de peligros.



Mientras tanto, mis hijos disfrutan como enanos de todas y cada una de las ocasiones en que les dejo que los observen, los toquen, los cojan en sus manitas.


Ahora os pongo un v
ídeo recién grabado. El sonido no es muy bueno, pero las imágenes creo que son hermosísimas a pesar de que los caracoles no sean los animales más hermosos del mundo.





¡¡¡¡ Ya soy abueloooooo !!!!




Hace algunos días que tengo estas fotografías, pero estaba escribiendo sobre la maravillosa semana que pasé este mes de agosto en Roma y no me apetecía romper el ritmo, así que me las guardé para la vuelta a la normalidad. Estas imágenes me parecen mágicas, curiosas, distintas... incluso diría que tiernas.

Esa especie de fantasma que hay sobre la concha del caracol es una cría.

Como alguna gente ya sabe, en mi casa están prohibidas las mascotas (al menos en el sentido habitual del concepto) por motivos diversos que no entraré a enumerar. Por eso, cuando mi hijo mayor apareció un día con un par de caracoles en un frasco de mermelada limpio y con la tapa perforada, decidí que era una mascota lo suficientemente higiénica y fácil de mantener como para ser bien recibida en casa.


Aquí se aprecia mejor el pequeño caracol de unos pocos días.

Con el paso de los días cambiamos el bote de cristal por uno plástico, y probamos diversos tipos de alimentos: col lombarda, acelgas, lechuga, zanahoria... para finalmente quedarnos sólo con la lombarda y la zanahoria. Les gustaban mucho y además aguantaban varios días sin estropearse.


No todo va a ser cabalgar sobre los mayores.

Un día había visto en televisión un documental sobre caracoles y claro, me quedé con algunas ideas básicas sobre ellos, pero no las suficientes para permitir el mantenimiento de una colonia con éxito, así que algunos ejemplares tuvieron que ser "sustituídos". Con el tiempo vimos que estabamos dominando su "estabilidad ambiental" y, un buen día, me encontré a tres ejemplares en una extraña "danza" (con reparto de "mordisquitos" incluido) y deduje que estaban intentando convencer a alguno de los otros ejemplares para aparearse. Así que me puse a navegar en internet para descubrir cómo y dónde ponían los huevos, qué necesidades tenían, etc.


... y la culpa de todo se lo debemos a estos dos adultos cogidos "in fraganti".


El resultado es evidente... ¡¡¡¡ Ya soy abueloooooo!!!!

Dedicado a una chica OHDIOSA.