Hoy es otro día triste, y no sólo porque el ambiente haya sido gris y lluvioso (que también) sino porque los de siempre han hecho más o menos lo único que saben hacer. La única diferencia es que han ido a lo fácil (faltaría más) porque siempre es mucho más sencillo el tiro a quemarropa a alguien indefenso que utilizar la fuerza de la razón y la capacidad de dialogar (innata al ser humano) para conseguir convencer a quienes no opinan lo mismo o, cuando menos, sostener las posturas que uno considera razonables y justas con un mínimo de dignidad (algo de lo que esos pobres imbéciles carecen).Hace no mucho, el 27 de septiembre, murió un hombre, Xesús Rodríguez Jares, que marcó un antes y un después en la pedagogía gallega. Según escribió el editor Manuel Bragado para el acto civil en que sus amigos y compañeros le despidieron: "Suso fue el primer ciudadano de la república libre de la paz, de la igualdad y de la fraternidad, palabras que nos enseñó a pronunciar con el respeto que merecen los grandes ideales de la humanidad. Maestro, catedrático, pedagogo, educador por la paz, investigador universitario, ciudadano libre de la utopía de la Hermandad, es de los que llevaba orgulloso en la frente una estrella y en los labios un cantar, las insignias de nuestra Galicia del corazón."
(fotografía de su ficha de autor vinculado a Edicións Xeráis de Galicia)
Suso R. Jares empezó como maestro de escuela en un minúsculo colegio rural en el pequeño pueblo orensano de Montederramo para luego impartir clase y acabar siendo director de imborrable recuerdo en el CEIP García Barbón de Vigo (donde mis hijos asisten a clase). En ese colegio, en los primeros años 80, fue donde incubó la idea que habría de regir el resto de su existencia: el camino para la Paz (que según Ghandi era el propio "camino") pasa por la educación. La consecuencia primera de esta idea fué la creación, dentro del grupo de renovación pedagógica "Nova Escola Galega", de la asociación "Educadores pola Paz" en 1983 .

Con los años acabaría contagiando las líneas pedagógicas, sociales y culturales que propugnaba desde esta asociación al resto de España por medio de la Asociación Española de Investigación para a Paz (AIPAZ) en 1997. En Portugal dejó también su semilla en forma de Asociación Galego-Portuguesa de Educación para a Paz (AGAPPAZ). Incluso en América Latina, ya en este milenio, introdujo el concepto de "Educación para la Paz". No es cuestión de ensalzar ahora su figura, sino de contraponer actitudes vitales: la violencia contra el diálogo, la sinrazón contra la cooperación, la ignorancia contra la responsabilidad, la muerte contra la paz.
Obras de Xesús R. Jares en el catálogo de Xerais (fotos de la propia editorial) Yo siempre me quedo con la PAZ ¿y vosotros?