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Una jornada por el Pindo



El monte Pindo, más conocido como el "Olimpo de los Celtas" siempre será una montaña mágica en todos los sentidos del término.

Por su belleza agreste, por sus formaciones rocosas que tanto juego proporcionan a la imaginación, por su privilegiada localización, por su colosal orografía, por su cambiante clima, por sus hermosos rincones, por su vegetación y por su mitología el Pindo será una referencia dentro de mi imaginario particular.


Un solo día hollando sus escarpadas laderas es más que suficiente para advertir que nos encontramos ante un magnífico ejemplo de lo que los poderes de la madre tierra pueden generar, de lo que los agentes climatológicos pueden formar, de lo que el tiempo y la paciencia pueden esculpir, de lo que puede surgir en un ambiente hostil por naturaleza.

Uno no puede evitar girar la cabeza a cada segundo para descubrir miles de detalles entre los infinitos bolos de granito de biotita que semejan haber caído rodando por sus extensas laderas y hasta los poco más de 600 metros de altitud que alcanza en "A Moa".

Podemos encontrar un bufón de naríz aguileña surgiendo de entre las paredes rocosas que vigilan las puestas de sol sobre el "Finis Terrae", otro de los espectáculos que una jornada nos puede ofrecer en este lugar tan peculiar.



Y desde los detalles más ínfimos, como estos brezos,



hasta los restos de un antiguo bosque de pinos desaparecido en alguno de los muchos incendios que año tras año asolan nuestra región


podemos encontrar un pequeño carballo enfermo

surgiendo como por arte de magia tras una vuelta del camino que nos devuelve a casa,

o esos frutos rojos que llaman nuestra atención en medio de un verde "recuncho", pues en cada recodo del camino hay un microclima amparado entre paredes esculpidas con gran paciencia por la mano implacable del viento y la lluvia.


Por algo el Monte Pindo destaca como punto de interés geológico, acoge 5 hábitats diferentes y 8 especies vegetales protegidas.


X Encontro de embarcaciones tradicionales en Carril


Este fin de semana tuve el inmenso placer de volver a sumergirme en un ambiente de esos que evocan tiempos pasados no sé si mejores pero, desde luego, añorados. Se celebraba un nuevo encuentro de embarcaciones tradicionales en la marinera y arousana parroquia de Carril (evitaré entrar en debates estériles sobre qué fue antes, si el huevo o la gallina).







Como nieto de un viejo marinero de "Gran Sol" y de "ardora" no puedo evitar asociar el intenso aroma a salitre y alquitrán a momentos dulces de mi infancia, y pulular entre lobos de mar profesionales y aficionados es para mi de una incontestable felicidad.









En estos encuentros, celebrados cada dos años en distintos puertos de Galicia, los aficionados a la navegación tradicional, alejada de tecnologías punta, siempre hay momentos para el relax y la fiesta, para la navegación y el placer de quedarse con los detalles.







Además se completan con actividades paralelas de diversa índole, lo que confiere un valor añadido que a mi, sinceramente, ni me va ni me viene, pero que creo importante destacar por lo que ello supone para la consolidación de una cultura en peligro de extinción que algunos intentan proteger y cuidar.





Además, siempre es un placer volver a saludar a amigos como Mar, Braulio, Antonio, Froíña o, una lástima no haber podido quedarme un poco más, Joan Sol.




Un vídeo hecho por mi amiga Mar esa misma tarde: todo un espectáculo.


Mirando con los ojos de un caracol



No soy yo muy dado a hacer publicidad a otra gente, pero cuando uno descubre cosas bellas y hermosas disfruta enseñándoselas a sus amistades... o al menos eso es lo que me pasa a mi cuando me topo con una melodía que me arrastra hacia otro mundo de sentimientos, cuando leo un libro que me transporta lejos de la cruda realidad, cuando veo unas imágenes que me hacen estremecer íntimamente.

Hace ya algún tiempo descubrí a una blogguer de aquí al lado casi por azar. Alguien me habló de ella y luego curioseé algo por mi cuenta... y es que ya no sé si la curiosidad mató al gato o es que el gato se moría de curiosidad. El caso es que yo no puedo evitarlo. Soy capaz de pasarme 4 o 5 horas curioseando en torno a una misma figura.



En este caso Raquel Galavís me llevó a las "Miradas de caracol" y ello a su vez a "Mirades de cargol", un programa fantásticamente hecho por los dos (Raquel y Álvaro Sanz) para la XTVL (Xarxa de Televisións Locals).


Pero además, me llevó al blog personal de Álvaro, "La ventana de Nanook" (en honor al hijo que tuvieron juntos y con el cual rodaron el cortometraje "Nieve de primavera", que podeis ver aquí a partir del minuto 12:30), y ésta a su vez a "Miradas del norte" (álbum de fotografías de Álvaro donde habitan todas las fotografías que ilustran esta entrada), y a "Dzero + Grafik" (donde muestra su creatividad en sus múltiples facetas: fotografía, audiovisual, diseño gráfico y web)

Sinceramente, estar un rato descubriendo lugares en sus programas de televisión, escuchando sus voces aterciopeladas mientras veo unas magníficas instantáneas o, simplemente, compartiendo experiencias
con ellos dos me aporta una sensación de felicidad recóndita dificilmente superable. Por eso os los recomiendo.

Incluso cuando me enseñan realidades que están constantemente a mi alrededor su punto de vista hace que se me aparezcan como si nunca hubiera sido testigo de momentos similares, y esa magia de la diferencia es lo que los hace únicos y adorables.

La naturaleza pasada por sus manos, por sus pupilas, por la bondad que semeja habitar en sus corazones, en la pureza de su mirar, se nos ofrece como algo totalmente distinto de lo que hemos estado viviendo durante tantos años.

De estrenos próximos


Como ya he dejado caer en algún lugar por este mundo cibernético (y en este blog también) en breves fechas estaré de estreno teatral.

Por fin. Al fin. Por fin.

Digo esto porque la cosa se ha retrasado una eternidad. La entrada en que os comentaba que ésta obra sería la que próxima que representaríamos es del 15 de setiembre de 2008, así que han tenido que pasar más de dos años para que finalmente vea la luz nuestro montaje.

Se han unido causas personales (las menos) y técnicas (las más) para que esta obra de Tom Stoppard que se representó por primera vez en el restaurante Green Banana de Londres salga de nuevo a la luz de los escenarios en gallego.

Dentro de unos pocos ensayos más os la mostraremos con nuestras mejores tablas.

La cita es este próximo sábado 4 de diciembre a las 20:30 horas en el Auditorio Municipal de Vigo por el módico precio de por la cara. Para más información, echadle un ojo al cartel.



No esperéis actores profesionales, grandes puestas en escena, espectaculares montajes ni costosos vestuarios. Solo somos unos buenos aficionados con muchas ganas e ilusión que robamos tiempo al tiempo y sueño al sueño para repetirnos una y otra vez que merece la pena el esfuerzo a cambio de ese vuelco que nos da el corazón instantes antes de salir a escena; por esa risa provocada en el momento exacto; por esa cara de sorpresa ante un giro inesperado de la situación; por ese aplauso de los cuatro amigos que descubren en ti algo más que un personaje gris detrás de un mostrador; por esos niños orgullosos de ver a su padre sobre un escenario haciendo feliz a la gente por un rato...

Nos vemos allí.

Otro estreno tendrá lugar en breve, y en ese yo no tengo gran cosa que ver, pero me gustará ir a verlo. Se trata de una película documental sobre los orígenes de la lucha contra el gobierno dictatorial que mandó en España durante cuarenta años. En particular se centra en la lucha de los comunistas en la clandestinidad que había en la zona de Vigo.

Se titula "O meu nome é Luís Ferreiro. Unha historia do antifranquismo galego", y el estreno tendrá lugar el próximo día 9 de diciembre en el Centro Cultural Caixanova... también a las 8 de la noche. En el título os queda el enlazado el blog que abrieron para publicitarlo. En el mismo podeis ver una galería de fotografías hechas durante el rodaje así como algunos fragmentos de la película... para ir abriendo boca.

En fechas recientes tuve la suerte de conocer al personaje de Luís "Ferreiro" sin saber que era él. Participé en un homenaje que se hizo en mi ciudad al gran Marcelino Camacho y allí vi a un hombre que llamó mi atención.



Se colocó un par de filas delante mía y no pude evitar sacarle algunas fotografías, ya que sus gestos y su estratégica situación me facilitaron hacer lo que yo pensé que podrían ser bonitas fotos de aquel acto.



Ese hombre orgulloso de sus creencias y de su ideología me pareció un símbolo. Ese es Luís González López (alias "Ferreiro").



Si vais a este estreno seguramente también nos veamos... por la libertad, la justicia y la igualdad.


10 de marzo no corazón



Me confieso una vez más. El 10 de marzo tiene un especial significado para mi: como trabajador y como gallego; como sindicalista y como persona con conciencia de clase.


Como sindicalista activo de CC.OO. me siento orgulloso de formar parte de una de las principales organizaciones que lucharon contra el ominoso gobierno que sometió España durante una de las etapas más oscuras de su historia.


Una de las muchas imágenes de la represión ejercida por los famosos grises

Sé que ni sindicatos ni sindicalistas somos bien vistos desde muchos frentes, pero considero que gracias a la labor que se ha hecho durante años aún podemos disfrutar de muchos derechos que en otras partes del mundo (y no sólo en el llamado Tercer Mundo sino, especialmente, en países que se supone pertenecen a la élite económica mundial) son una utopía, un sueño inalcanzable e inconcebible.

Soy consciente de que estamos atravesando una fase de apatía generalizada y que la burocratización sindical ha hecho que se pierda fuelle ante los gobiernos y los empresarios. Sin embargo considero que cualquier grano de arena que se pueda poner hace que la esperanza sea lo último en perderse. Por eso sigo en la brecha, aportando lo mucho o poco que pueda a una organización que merece mucho respeto por lo que ha sido, es y, espero, será.

Todos los 10 de marzo celebramos (más bien recordamos) que a dos compañeros de nuestro sindicato los mato a balazos la policía del régimen. Fueron Amador Rey, de 38 años, casado y padre de cuatro hijos, y Daniel Niebla, de la misma edad y casado. Otras 36 personas resultaron heridas, dos de ellas muy graves.


Monumento a los compañeros caídos el 10 de marzo de 1972 en Ferrol

Éste fue uno de los muchos acontecimientos que ayudó a cimentar el inicio del fin, y por eso quiero recordarlo mientras mi mente me lo permita... que espero sea por muchos años... para que otra gente lo conozca y lo valore.

Un hombre sencillo. Pasiño a pasiño



Hace unos cuantos días pensaba yo en una canción agradable de oír que reflejara la sensación de sutil alegría que me embarga cuando corro al aire libre y siento la brisa que proviene del mar azotando suavemente mi rostro. Al cabo de unos segundos recordé una vieja canción de ritmo traqueteante (ignoro si el "palabro" existe, pero creo que refleja a la perfección lo que pretendo decir) y agradable sonido.

Su autor, un gallego de Ferrol que consiguió un récord de altura en tiempos difíciles -por no decir imposibles- para
-parafraseando a otro grupo gallego- la lírica: Andrés do Barro logró en plena dictadura no sólo introducir una lengua minoritaria en el mundo pop sino que alcanzó varios números uno de ventas con algunos de sus temas.




Su canción más conocida "O tren"


La importancia del uso del gallego en la inmensa mayoría de sus temas (ignoro si en todos) es que cualquier lengua española distinta del castellano suponía una ruptura de la indisoluble unidad del espíritu nacional... o como quiera que llamaran en esa época al españolismo. ¿Cómo es que Andrés do Barro consiguió pasar el tamiz de la censura y el bloqueo lingüístico? A lo mejor fue la presencia de otros gallegos en los asuntos de estado lo que facilitó el tema. No lo sé, pero el caso es que él dejó su impronta gallega en los oídos de una generación de españolitos.

La mayor peculiaridad de Andrés do Barro es que hasta la fecha es el único cantante español que ha conseguido un número uno de ventas en España cantando en una lengua distinta del castellano... y eso que otros grandes cantautores (vienen ahora a mi cabeza gentes como Serrat, Raimon, Maria del Mar Bonet o el mismísimo Lluis Llach) han obteniendo grandes éxitos en su lengua materna.


"Corpiño xeitoso" todo un clásico y número uno de venta en septiembre de 1970.


A las pruebas me remito

El cénit de su carrera probablemente haya venido marcado por la película de la que proceen los vídeos que os traigo. "La red de mi canción" no deja de ser la típica película que se hacía en España en la década de los 60 para mayor gloria del cantante de turno (véase el caso Raphael o el de Julio Iglesias), pero ello no quita para que un chico de provincias (y ni tan siquiera de la capital de la provincia de turno) tenga el mérito de aparecer en la gran pantalla (aunque su voz haya sido doblada: no sabemos si porque el tono o la dicción no eran muy adecuados o porque se le notaba demasiado el acento gallego.

Como él mismo dejó escrito "Me llamo Andrés Lapique Do Barro y os presento unas cuantas de mis canciones. Hoy son en gallego porque así las he sentido y porque quiero colaborar con todo interés y cariño a dignificar mi idioma materno, caído durante muchos años en el más cruel menosprecio"


"Teño saudade"... canción melancólica donde las haya

No puedo ni debo entrar a valorar sus dotes como actor porque, entre otras cosas, no lo era. Sí entraré, sin embargo, en la alegría con la que se asoma a la pantalla y que nos transmitió por la radio durante los años que brilló su estrella. Yo era muy pequeño cuando se estrenó la película, pero en mi casa tenían la costumbre de poner la radio desde muy temprano, y yo iba al colegio tarareando ya las canciones de moda en aquellos lejanos años 70: Black is black, O Tren, Un rayo de sol, Mi carro... en fin, de todo un poco... y los temas de Andrés, desde luego, forman parte de esa base musical de mi más tierna infancia.

Para terminar quisiera decir que algo especial debía tener cuando ha generado tantos amores en su propia tierra (ya se sabe que aquí es difícil, por no decir que imposible, ser profeta en la tierra de uno) e incluso dar lugar tras su muerte a una generación de admiradores que han grabado un disco homenaje e incluso una gala especial para televisión versioneando sus viejos temas con aires nuevos.

San Simón y San Antón: los detalles



La naturaleza ha sido benigna con las islas de San Simón y San Antón... al menos en comparación con lo maligna que ha sido la historia y el género humano.



Recortadas rocas delimitan su contorno verde y hermosas especies arbóreas conceden al ambiente la suave melodía del viento que peina sus hojas y ramas.


La luz penetra entre tanta hermosura y tamiza con colores,



recorta figuras en contraluz y nos ayuda a olvidar tanto sufrimiento encerrado entre sus muros.



Por todo esto, si las anteriores fotografías eran hermosas, más aún pueden serlo estas que ahora os ofrezco... destilado de poco más de una hora recorriendo las sendas que cruzan ambas islas.


Los jardines, edificios, fuentes, esculturas, muelles... rincones henchidos de encanto



creados por la misma mano humana que engendró el mal, el dolor, el sufrimiento y la poesía,




son ahora quienes os guian por las dos pequeñas joyas que encierra la "vieira" que esconde el fondo de mi muy adorada Ria de Vigo.







Si algo de todo esto nos hiciera olvidar que en esos mismos lugares cientos de hombres padecieron el olvido, el encierro injusto e inmoral, la enfermedad sin contemplaciones y la muerte daríamos por bien empleado el tiempo usado en disfrutar del paisaje... y es que no sólo la historia es importante.



Vivir la vida con un pie en el pasado, que permita estabilidad y seguridad, que afiance un futuro seguro de sí mismo, pero con otro en el futuro confiado, tranquilo y estable pero soñador y optimista son dos buenos puntos de partida para comenzar la carrera; para continuar el camino y mirar siempre al frente con la confianza que da haber cerrado bien todas las puertas y heridas mal curadas en ocasiones anteriores.


Como dice un buen amigo: "¡Salud y República!"



y añado yo: "y buenas vistas"

Las islas de nuestra memoria




Hace ya algunos fines de semana... bueno, realmente hace casi un mes, tuve la suerte de poder visitar un lugar que evoca en buena parte de mis vecinos de la Ría de Vigo leyendas e historias lúgubres que se remontan a tiempos muy lejanos.



El lugar que tantas historias encierra es la isla de San Simón, unida por un pequeño puente con la más pequeña aún isla de San Antón. Se sitúan ambas en el fondo de saco que forma nuestra adorada ría, la ensenada de San Simón, como así se denomina toda la parte de ría que queda al traspasar el estrecho de Rande -lugar de heróicos, novelescos y míticos ecos-



¿Por qué hablo de las islas de nuestra memoria? Por varias cosas, todas ellas enlazadas con nuestra historia, desde la más íntima a la más trágica, de la más romántica a la más cruel, pero todas ellas reales como la vida misma.

Ya el juglar Meendiño cantó a las "ondas do mar de Vigo" y puso en boca de la amante que recibe a su amado "na ermida de San Simion/e cercaram-mi as ondas, que grandes son" el temor a morir en medio del mar embravecido que tan trágicos ecos tendría en ese mismo recinto siglos después.



Los monjes que habitaron la isla desde la edad media sufrieron reiterados ataque piratas, y posteriormente fue empleado el aislamiento de la isla para acoger una leprosería y centro de cuarentenas.



Sin embargo su más lúgubre pasado se remonta a la Guerra Civil, cuando fue destinada a prisión y campo de concentración y exterminio (aunque haya quien pretenda pasar por encima de estos feos nombres y evitar ensuciar ciertos tramos de la historia de este país aún a medio escribir) de enemigos del régimen. Posteriormente quedó como una colonia penitenciaria donde estaban condenados a morir cientos de ancianos hasta el año 1943.



Como el lugar está situado en un marco incomparable (aunque los inviernos seguramente sean durísimos en medio del aislamiento y en una zona tan desprotegida) parte de la guardia personal de Franco utilizó las instalaciones como colonia de recreo veraniego hasta que, el 22 de agosto de 1950, la mala suerte se alió con la ignorancia y ocasionó la muerte de 43 personas que cruzaban en barco desde la isla. Como consecuencia del accidente se cerró para tal fin.



Durante la visita que pude hacer a los edificios que permanecen abiertos a modo de exposición permanente comprendí cuán dura había sido la posguerra en esas instalaciones y lo pequeño que se había quedado el cementerio, lo que obligó a trasladar a Vigo los cadáveres de muchos de los muertos en el campo de exterminio.



Del mismo modo, no pude evitar un escalofrío recorriéndome la espalda a pesar del soleado día de principios de verano cuando vi las huellas de zapatos hechas en piedra sobre el suelo próximo al viejo cementerio, recordándonos dónde muchos hombres y mujeres esperaron sus últimos atardeceres.



Los carteles, las fotografías y los documentos originales muestran la historia que se nos ha estado mostrando con cuentagotas y que algunos queremos abrir al resto de los ciudadanos. Ellos, los hombres y mujeres que perdieron su vida entre el hambre, la enfermedad, la represión y el odio, se merecen que recordemos ese calvario suyo para evitar que la historia se repita y para que su desaparición prematura no fuera en balde.



Desde 1955 hasta 1963 las islas se volvieron a utilizar como hogar para huérfanos de marineros y familias con pocos recursos... y luego volvieron a caer en el olvido hasta que fueron declaradas en 1999 (curisosamente por la Xunta de Galicia de Manuel Fraga) B.I.C. y rehabilitadas de la mano del arquitecto pontevedrés César Portela como centro hostelero (que no llega a cuajar por falta de clientela) y cultural gracias a la actividad de la Fundación Illa de San Simón, que es quien gestiona las visitas guiadas y los actos culturales que en tan privilegiado marco se celebran... por ahora.



Esperemos que su futuro sea más claro y despejado que su triste y trágico pasado, porque la hermosura del conjunto bien lo merece, como espero poder mostraros en alguna próxima entrada en este blog.




Me despido por ahora de las islas, no sin antes dejar mis recuerdos y pensamientos sobre este mar virtual para que quien quiera los haga suyos.



Sólo espero que la próxima entrega sobre San Simón y San Antón no se me haga tan difícil de crear... pues esta lleva más de quince días con las fotos pero sin el texto. Si me decidí a acabarla por encima de todo fue por ti, Patricia, y por tu abuelo... y por el mio.