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Hoy necesito este adiós.



Hay días en que uno tiene mucho sobre lo que reflexionar, mucho sobre lo que arrepentirse o sobre lo que dudar. No hay nada seguro en la vida salvo la muerte.

Hay momentos en que la vida te da sorpresas y momentos en que las piedras te salen al encuentro. No hay como vivir el segundo.

Hay lugares y momentos especiales en la vida de una persona, y hoy he estado escuchando viejos temas, nuevos grupos, antiguas versiones... y me he quedado con el "Adiós Nonino" del gran Astor Piazzola porque el momento me lo pedía.

Astor Piazzola, un genio de hombre que, a la muerte de su padre, compuso esta joya.




Sólo un detalle que ignoraba, para los amantes del papel couché. En la boda de Máxima Zorreguieta (hoy Maxima de los Países Bajos) el novio había programado esta pieza. El video no tiene desperdicio, por lo intenso del momento, pero os he elegido una versión del propio Piazzola.


Un chelo en el cielo



La semana pasada estaba buscando una melodía entre los miles de millones de vídeos que hay en YouTube y me encontré con una joven violonchelista que me encandiló. Luego descubrí que no sólo no era joven sino que ya está muerta y que, como era de suponer, en su juventud había sido considerada una de las mejores interpretes de dicho instrumento... hasta su prematura retirada (con tan solo 28 años) por culpa de una enfermedad que le impidió no sólo seguir tocando sino que, unos cuantos años después (con 42) acabó con ella.


Concierto para Violonchelo de Edwar Elgar (1. Adagio-moderato)

Algo más tarde caí en la cuenta de que la historia que se narraba en su biografía me sonaba. Y es que había visto hacía ya tiempo atrás una película que narraba la desafortunada vida de Jacqueline Du Pré, su relación con su hermana Hilary, con su marido (el famoso pianista y director argentino-español-israelí-palestino Daniel Baremboin) y con la dolencia que acabó con lo que más amaba en la vida, tocar música, y con ello acabó también su vida. Por cierto, la actriz Emily Watson bordaba el papel protagónico y, de hecho, se llevó por el mismo un globo de oro y un Óscar.


Intermezzo de Goyescas de Enrique Granados

No soy un experto en violonchelistas, aunque conozco los nombres de algunos de reconocido prestigio, como los españoles Pau Casals y Jordi Savall, el ruso Mstislav Rostropóvich, el letón-israelí Mischa Maisky, el chino Yo-Yo Ma. Sin embargo, de lo que he oído de todos ellos me quedo casi siempre con las versiones de Rostropóvich y de Maisky. Por Savall, tengo que reconocerlo, muestro una especial querencia debido a su predilección por la viola da gamba, instrumento cuya sonoridad resulta aún más próxima a mi espíritu que la del violochelo.

Cuando descubrí (o más bien reencontré) a Jackie Du Pré en mi camino quedé prendado de sus interpretaciones, de su dulzura y -luego profundicé algo más en el personaje- de su sentido del humor que todo lo contagiaba. De este humor os dejo un testimonio ejemplar, claro ejemplo de que los músicos clásicos no son tan serios como a priori podrían parecer, con cuatro grandes de la música clásica del siglo XX bromeando antes de un concierto: Jacqueline Du Pré, Itzhak Perlman, Zuhbin Mehta y Daniel Baremboin.


Antes y durante el concierto, el "Forellenquintet" de Schubert


Sensibilidad a flor de piel



Haber visto hace unos instantes
este vídeo donde danza y música se funden como si de una única realidad se tratara me ha traído desde esa esquina perdida en los surcos cerebrales el último vídeo de uno de los grupos /proyectos en los que interviene (en este caso de forma totalmente implicada ¡qué remedio le queda!) mi amigo Fernando Abreu. Pablo a la guitarra y Fernando a los clarinetes. Gus detrás de la cámara. El balneario de Melgaço como fondo. Relax total y absoluto.


Os presento, por si no los conocíais, a 2us (leído "dous", que significa "dos" en gallego).


2us en Melgaço from gus abreu on Vimeo.



Locos por la música



Uno de los temas recurrentes en este blog es la música, una de las artes que más me apasiona... y me gustan casi todas, por cierto. Hoy no pude evitar tocar el tema en el momento que descubrí que en otro blog de un colega corredor se hablaba de uno de esos extraños genios que de vez en cuando aparecen en el mundo artístico.

La figura de Glenn Gould no me era del todo desconocida, pero nunca me había parado a investigar el porqué de su peculiar modo de interpretar. Bueno, investigar es mucho decir. Simplemente me gustaban algunas de las piezas que había oído pero nunca había tecleado su nombre en Wikipedia ni en Google para ver qué se decía de ese músico tan "rarito" pero tan increíble que tenía la costumbre de tararear las melodías que tocaba. Sus interpretaciones ganaban, con ese detalle, en personalidad y sentimiento aunque a algún purista pudiera parecerle molesto encontrarse con un murmullo incesante acompañando las notas geniales de mi adorado J.S. Bach (el autor en el que el pianista canadiense se había especializado, aunque tocara otros autores).

Hoy acabo de descubrir que, al parecer, se le diagnosticó el denominado "Síndrome de Asperger", un transtorno mental y del comportamiento que se encuadra dentro de lo que se denominan "transtornos autísticos". Como no sé explicar bien en qué consiste os comentaré que algunos personajes de ficción (de series de TV , de película o de libro) se caracterizan por ser/padecer "Asperger": la doctora Temperance Brennan de la serie "Bones", el doctor Gil Grissom de la serie "CSI", el físico Sheldon Cooper de la friki serie "The Big Bang Theory", el personaje interpretado por Jack Nicholson en la divertida "Mejor... Imposible" o la protagonista femenina de la trilogía "Millenium", la famosa Lisbeth Salander. Todos ellos son personajes que, entre otras muchas cosas, muestran algún talento excepcional y una falta de empatía con quienes los rodean. Básicamente, aunque hay mucho más, eso el lo que define a un "Asperger".

Aquí os dejo en su compañía (la de Gould y la de Bach) gracias a una espléndidas primeras 7 "Variaciones Goldberg" . Aquí os dejo el enlace con la totalidad, que dura 47 minutos (el que avisa no es traidor, y aquí el enlace con un post muy completo sobre Glenn Gould y estas piezas.





Además, este personaje me trajo a la memoria el de otro que había visto en una película de grato recuerdo (y ello a pesar de estar "oscarizada"). Se trata de la muy bien narrada "Shine", interpretada por el casi siempre genial y en ocasiones excesivo Geoffrey Rush. En ella se narra la historia real de otro pianista, David Helfgott, cuya prometedora carrera (durante sus estudios en la Royal College of Music de Londres consiguió algún premios) se vio truncada por una serie de problemas mentales y de personalidad. Este pianista, a diferencia de Gould, aún vive... y de hecho en la actualidad continúa dando conciertos en su propia vivienda "Heaven", donde su esposa ejerce de mánager, ya que su extraña e inestable personalidad no facilita que su genio deambule mucho por el mundo. En 2011 estará en plena gira por Alemania, Suíza, Hungría y Turquía.

Aquí os dejo con una interpretación de David Helfgott de la Rapsodia Húngara de Franz List.




Por cierto, y por si a alguien le cabían dudas, con esta comparación no pretendo poner a la misma altura a uno y otro intérprete, pero sí el hecho de que sus problemas mentales han tenido influencia en sus carreras de una u otra forma.


Paz, Amor y Solidaridad




En estos convulsos tiempos que corren no puedo sino pedir esas tres cosas (y no aquellas tres que mencionaba la famosa canción).


PAZ

Por un mundo libre de ira, de odio, de venganza y de muertes sin sentido... de violencia de todo tipo, en definitiva.

AMOR


Muy unido a la sensación de paz, pero también al gesto de solidaridad, el amor hacia el resto de la humanidad (sea ésta próxima o lejana) se refleja en la ausencia de egoísmo, de avaricia y de cualquier clase de explotación.


SOLIDARIDAD


Para con los (y las) pobres, oprimidos, explotados, censurados, enfermos... pero también con quienes entregan alguna parte de su vida en la mejora de la vida en nuestro planeta.

Os dejo una hermosa canción ilustrada con hermosas imágenes.




Y recordad

¡Sed felices!

De nuevo Cecilia



Aunque no sea yo de santos ni de devociones, sí que mantengo cierta debilidad hacia Cecilia, santa patrona de la música... una de esas artes que tienen la extraña capacidad de trasladarnos de lugar y de tiempo, de subirnos más los ánimos cuando estamos bien, de hundirnos en la miseria cuando menos lo necesitamos, de todo lo contrario y más... mucho más.

Me confieso devorador de música de todo tipo, sin discriminación de raza, sexo, religión, opinión, color, olor, época, autor... y me confieso, sobre todo, apasionado de mis autores y autoras favoritos.

Bach en la clásica es uno de ellos tanto cuando compone para clave (como este Preludio en Do mayor BWV 846, nº 1 de "El clave bien temperado")



como cuando lo hace para violoncelo (como Rostropovich no puede ser, os dejo con el genio de su aventajado alumno Mischa Maisky)



como si lo hace para conjunto y voz (en este caso la del maravilloso contratenor Michael Chance)



Y como no quiero saturar con mi querido Bach, os dejo con algunas piezas más modernas, y también muy bellas (o eso me lo parecen a mi), como ésta de Alondra Bentley (uno de mis descubrimientos de este verano pasado)



o este "
1972" de Josh Rouse, que vino casi de la mano de la anterior.



para terminar con Mercedes Peón... a la que tenía atragantada por culpa de la televisión (mucha gente en mi tierra me entenderá perfectamente).

Un concierto a contrapié



Aunque os había comentado que mi idea era asistir al concierto de Alondra Bentley, finalmente las cosas se torcieron y no pude estar el viernes por la noche en donde quisiera. Como dicen por ahí, este fin de semana El Náutico desenpolvó su equipo de sonido y "levantó su telón de arena y salitre", así que no pude evitar unirme a la fiesta. Por eso me conformé con el concierto del sábado al que, al menos inicialmente, no tenía intención de asistir. ¡La carne es tan débil!.

Puede que precisamente ese "me conformaré con ir al concierto de hoy" fuera en parte culpable de mi inicial desidia. Asistir a un concierto "por curiosear" (ya que apenas había escuchado un par de canciones de Josh Rouse) y sin compañía no son los mejores ingredientes de una noche de sábado.

Por otra parte, ni las melodías que desde el escenario ambientado en un estilo hogareño (con un par de lámparas de pie, como para adornar un salón grande de casa) desgranaba un Josh Rouse poco comunicativo y tirando a tímido (no presentó ni uno solo de los temas, y eso que se supone que habla castellano), ni la formación (un sencillo trío compuesto por el propio cantante con su guitarra acústica, un contrabajo y otro guitarrísta tocando unas veces el tres y otras una acústica) ayudaba mucho a motivarme.



Y de pronto sucedió el milagro. Tras seis o siete canciones que ni iban ni venían, el trío decidió aprovechar una de las armas secretas de la sala El Náutico, el placer que obtienen ambas partes (músico y público) de un concierto más familiar y cercano que el que se puede vivir en una plaza en la que "el escenario está a dos metros de altura y hay un espacio de seguridad de 4 metros tras unas vallas". Por si no era suficiente con la proximidad del escenario, los músicos echaron pie a tierra y se metieron en medio y medio de la sala.






Sin amplificación; sin efectos de sonido; sin iluminación; y armados solamente con una lista de canciones previamente ensayadas se plantaron en medio de las poco más de cien personas que mostraban interés por el concierto dispuestos a metérsenos en las venas con un ramillete de melodías que se hicieron más cálidas, más humanas y, sobre todo, que llenaron el ambiente de un "buen rollito" más próximo al hippismo de los años 60 que al éxtasis rockero tan habitual en esa misma sala. El ambiente ganó puntos puesto que el escaso volúmen hizo que sólo quienes estuvieran dispuestos a disfrutar del concierto pudieran hacerlo. Y allí estaba yo, catando las esencias de un cantautor del medio oeste americano pasado por los cálidos ritmos mediterráneos.


Su "Quiet town" ilustra a la perfección su ambiente lírico personal

Cuando ya habían cargado bien las pilas del respetable, volvieron a subir al escenario para afrontar la recta final, con temas ya míticos que el público no dejaba de pedir en cada silencio entre melodías. Fue así como escuché un "Quiet town" o un "Sweetie" imborrables aunque nos quedáramos sin un "Sad eyes" que unas fans no paraban de pedir lastimeramente. Habíamos consumido hora y media larga de concierto y sólo al principio notamos el paso de tiempo. De menos a más, como debe ser. Un concierto redondo que culminó con la habitual participación de Miguel de la Cierva acompañando con su pedal steel guitar al artista del día.

La anécdota de la noche fue que pude conocer en persona (al menos verla) a la cantante que había querido escuchar. Alondra Bentley formaba parte del público que siguió las evoluciones de Josh Rouse... y es que Miguel de la Cierva sabe dar alojamiento a sus huéspedes. Ignoro si hubo algún extra de última hora (me retiré nada más acabar el concierto) pero no me extrañaría que se hubiera montado una jam sessión en algún rincón de la sala o en la misma playa en horas próximas al amanecer.


Vídeo comercial con el "buen rollito" que desprendió Josh Rouse en su concierto

P.D. 1 Gracias por la recomendación, Lila & Cloe. Sin vosotras seguramente me habría quedado durmiendo el sueño de los inocentes.

P.D. 2 Siento daros envidia, y sólo espero que no me peguéis por haber podido disfrutar del concierto.


Nota: fotografías "cogidas" de TodoGrove.com



El local de mis sueños en O Grove



Con la llegada del verano y del buen tiempo prácticamente todos los fines de semana me piro con mi familia al camping en el que, desde hace ya tres años, montamos una caravana durante toda la temporada (de junio a septiembre).


Hay varios factores que influyen decisivamente para que hayamos decidido no cambiar de camping ni de zona de acampada: las aguas impolutas, aunque frías, de la zona; un clima que hace que los calores estivales sean menos; un paisaje y unas puestas de sol que jamás me cansaré de ver; un turismo que aún no alcanza niveles de aglomeración; la relativa distancia, suficiente pero sin excesos, a mi ciudad; zonas agrestes por las que practicar mis deportes favoritos y, para acabar de rematarla, un local de copas y conciertos absolutamente extraordinario.

Así como en invierno la zona queda literalmente muerta, en verano tiene su vidilla... ¡y qué vidilla! El local, regentado por Miguel de la Cierva, es una referencia ineludible para muchos aficionados y músicos. Miguel, como buen profesional que fue y es de la música, mantiene sus contactos y se trae lo que le gusta. Él sabe que la mayor parte de sus fieles nos fiamos de sus gustos y de sus conocimientos del mundillo. Él sabe qué cosas hacen que un músico se sienta a gusto tocando en un local y qué alicientes hay que ponerle para que vuelva encantado una y ora vez. Por eso algunos de los grandes del panorama musical español caen y recaen en la tentación de tocar en un local tan pequeño como acogedor donde la sorpresa aparece de la mano de la imaginación.

De entre los fijos discontinuos de esta sala de conciertos destacamos a personajes como Coque Malla (en solitario y con Los Ronaldos), Miguel Costas, Iván y Amaro Ferreiro, Raimundo Amador, Alejandra Burgos, Super Ratones, Cromática Pistona, Hendrik Röver (con Los Esqueletos y con Los DelTonos), Mastretta... y un largo etc.

No tan asiduos, pero también pasarán o han pasado nombres tan conocidos como Ariel Rot, Cristina Rosenvinge, Nacho Vegas, The Ellas, Kiko Veneno, Pereza o DeLuxe entre otros muchos grupos y cantantes.



Además, también tiene la sana costumbre de programar actuaciones de cómicos y monologuistas como Luís Piedrahita (que ya ha perdido la cuenta de las veces que ha visitado O Grove), Eva Hache, los chicos de El hormiguero, Carlos Blanco o Goyo Jiménez... además de contar con los más pequeños de la familia, para los que es habitual que también se programen al menos un par de actuaciones de magia cada verano.

Míticas son además, sus fiestas de San Juan, con música en directo durante la cena (donde las sardinas y el churrasco a espuertas son ineludibles) y concierto hasta altas horas de la madrugada a cargo de dos o tres grupos. Ni que decir tiene que se agotan las entradas semanas antes.

Para acabar de aumentar la leyenda del local, el bueno de Antonio Vega llegó a pasar durante sus horas más bajas veranos enteros como "invitado" de honor en este rincón del noroeste peninsular, lo cual hace que flote una especie de aura en el ambiente. Quizás por ello mientras vivió era un fijo y ahora que no está se hace un concierto en homenaje a su figura. El año pasado ese concierto fue la primera ocasión en que los músicos de su banda volvieron a tocar juntos por primera vez desde su desaparición. Decir que la ocasión resultó única y mágica es quedarse cortos.



Mañana viernes volveré a pisar su suelo para deleitarme con una música que hasta hace unos días desconocía pero que me da en la naríz que voy a disfrutar mucho. Ya os contaré.

Una de Semana Santa




Quienes ya me conocen saben de sobra que no soy practicante ni creyente pero, sin embargo, admiro (y mucho) la belleza de la música y el arte sacros en muchas de sus variantes.


Hoy he vuelto a escuchar una de esas piezas que me ponen la carne de gallina cuando la escucho, y me importa una higa si es una composición de carácter religioso o profano, aunque sepa a ciencia cierta que se trata de una composición que durante mucho tiempo se ejecutó exclusivamente en la Capilla Sixtina durante la Semana Santa.

Se trata del Miserere de Gregorio Allegri, una composición que pasó a los anales de la historia de la música por el misterio y la prohibición que sobre ella se mantuvo durante muchos años... hasta que alguien consiguió hacer una copia "de oído" y plasmarla en papel: W.A. Mozart tenía que ser, claro. Hoy en día ha sido considerada uno de los discos de música clásica indispensables... por algo será.

No me entretendré en disquisiciones sobre su belleza o no, pues para mi salta a la vista en cuanto se oyen esos agudos de las primeras voces (infantiles en algunas versiones, femeninas en otras).

Os dejo dos versiones para que comparéis: una de los Tallis Scholars que respeta bastante la forma original de interpretarla (con dos coros separados en lugares distintos de la iglesia aunque con mujeres en vez de contratenores o escolanía, como sería originalmente)



y otra de Coro del King's College de Cambridge, escolanía que lo interpreta de un modo maravilloso al más puro estilo inglés y en un recinto que no admite réplica... impresionante!!!


Cumpleaños del Prete Rosso



Ya que mi última entrada era sobre un cumpleaños y hoy se celebra el de uno de esos músicos que han sido una referencia ineludible en mi vida y en la de muchos amantes de la música clásica, me pareció fácil y bonito dedicarle esta entrada a mi admirado "Prete Rosso" (sacerdote pelirrojo, literalmente) Antonio Vivaldi
.

La verdad es que me enteré del evento porque al entrar en Google vi un dibujo nuevo con instrumentos musicales y, al pasar por encima el ratón, apareció la referencia al cumpleaños del músico veneciano que elevó a uno de sus máximos exponentes al término "concierto" para solista.

Siendo él mismo un verdadero portento musical del violín no es de extrañar que algunas de sus mejores y más conocidas obras sean precisamente para éste instrumento. ¿Quién no conoce alguna de las melodías de "Las cuatro estaciones"? De hecho creo que se le ha perdido parte del respeto a la música de Vivaldi porque se ha utilizado con tanta profusión y ligereza que ha acabado adquiriendo forma de música de "hilo musical" en la más peyorativa de sus acepciones.

Sin embargo, su legado ha dejado influencia en infinidad de compositores coetáneos y posteriores, puesto que su obra es rica y abundante, ágil e inteligente. De hecho grandes compositores como Bach, Haydn, Mozart o Beethoven bebieron directa o indirectamente (según el caso) de sus apabullantes y floridas fuentes.

Os dejo con unos vídeos:



Concierto para mandolina (Sonia Maurer y Europa Galante).



Un invierno de "Las cuatro estaciones" realmente veneciano (I Musici)



Mis primeras 4 estaciones (adaptación para niños de Ara Malikian)

¡Que lo disfrutéis tanto como yo cuando elegí las piezas!

Feliz Navidad para "casi" todos los gustos.




Como no todos pensáis lo mismo de la nochebuena, ni de las navidades en general, este año os dejo unos vídeos variaditos... y es que en la variedad está el gusto ¿no?


Para los célticos:



Para los gaélicos:



Para los marchosos:



Para los jazzeros:



Para los ochenteros:



Para los noventeros:



Para los clásicos:


Un rato con los Carmina Burana.



Dentro de un rato asistiré a un concierto enmarcado dentro del ciclo Are-More
acusa la crisis, espero responda a las espectativas creadas. La Camerata Lírica Española junto con la Orquesta Carlos III tocarán en Vigo los Carmina Burana en la versión de Carl Orff... una obra llena de una fuerza monumental que responde a una época muy determinada.


"Trailer" de la versión que he visto hoy con algunas de las imágenes que ilustraban los textos latinos de la obra.

No quiero buscar significados extraños, pero sí reflexionar brevemente sobre la obra. Que un músico alemán haya compuesto algo con ese halo grandioso y monumental entre los años 1935 y 1936 (en pleno auge del nazismo) parece ser más que significativo. De hecho algunas relaciones más que interesantes se han establecido entre compositores y directores de la época con el partido ascendente. Tambien en el artículo sobre Orff en Wikipedia -versión inglesa- se hacen diversas apreciaciones sobre su posible filonazismo que en la versión en castellano no aparecen.


Versión con banda sinfónica y dos coros (nada que ver con la que acabo de oír, claro)

Dejando de lado consideraciones extramusicales hay que señalar que la obra es una cantata escénica basada en los textos medievales (cantos goliardos de los siglos XII y XIII) transcritos en el monasterio de Benediktbeuern (Baviera) y aparecidos en la Biblioteca Estatal de Baviera en 1803. Orff tomó los textos y creó una música llena de ritmo y fuerza (especialmente por su orquestación en la que destacan las percusiones) que ha sido utilizada en alguna película de temática medieval con gran éxito. ¿Quién no recuerda la película Excalibur de John Boorman? Sin duda alguna quien más quien menos la asocia a la famosa melodía del "O fortuna" con el que se inicia y remata la obra.


Una de las escenas de la película "Excalibur" en que se usa la melodía del "O fortuna"

Ya he vuelto, y ahora toca la crítica. No ha estado mal la experiencia si tenemos en cuenta que la orquestación ha sido muy reducida: dos pianos (que han llevado el peso instrumental de lo que en otras ocasiones hace una orquesta) y percusiones diversas... además de un coro de no más de 50 voces y los solistas (soprano, barítono y contratenor). La sonoridad de la sala (un cine con escenario) tampoco es que ayudara mucho. Menos mal que la sala no es muy grande y el sonido resultó suficiente para alcanzar la fila 17 en que me encontraba.

Lo que sí me gustaría destacar de este espectáculo es el buen gusto que tuvieron a la hora de elegir las imágenes proyectadas al fondo del escenario, entresacadas en muchas ocasiones de famosas obras de arte de las más diversas cronologías, pero siempre tratando de ilustrar la temática de las diversas canciones que componen la obra. Por ejemplo, para ilustrar el "In taberna" recurrieron a "Los borrachos" (El triunfo de Baco) de Diego Velázquez, a "Los jugadores de naipes" de Paul Cezanne, etc.

Agradable sorpresa/Triste recuerdo



Como ya ha sucedido en más de una ocasión, mi emisora preferida para evadirme de la temeraria conducción de mis conciudadanos vigueses me ha descubierto a un intérprete fabuloso: Thomas Quasthoff.

La canción que me lo descubrió fue una versión de una canción tradicional irlandesa (Danny Boy) muy apropiada para un día como el de hoy por ser utilizada frecuentemente en los funerales irlandeses.


El "Danny Boy" por medio del cual conocí a Thomas Quasthoff.

Luego me adentré en su biografía en Wikipedia y me encontré con la grata sorpresa de que es paisano mío. Nació muy cerca de Hannover, donde nací, en Hildesheim. Es ésta ciudad también muy especial en mi vida, pues en su hospital especializado en neonatos lograron que saliera vivo de algunos problemas perinatales para ser bautizado en la mismísima "Kapelle" del "Krankenhaus"que me alojó mi primer mes largo de vida.

A lo que íbamos... el fabuloso Thomas Quasthoff. Seguí leyendo, esta vez en una página absolutamente española y especializada en música sobre este bajo-barítono, una voz masculina de las más especiales y que suelen representar personajes con un aire entre diabólico y trágico. Leí que nació con graves problemas físicos (adolece de brazos y mide 143 cm.) por causa de la Talidomida (una medicación de moda en Alemania entre los años 1958 y 1961) al igual que miles de niños y niñas en todo el mundo. Los efectos secundarios de este medicamento dieron lugar a la llamada Catástrofe de la Talidomida, pero también al hecho de que a partir de esta misma catástrofe en la mayor parte de los países en que aún no era obligatorio se comenzaran a pasar controles médicos y farmacológicos más estrictos y se crearan oficinas nacionales de control del medicamento.

Siguiendo con Thomas Quasthoff, confieso que me ha sorprendido ver en algunos vídeos que he localizado su infantil alegría de vivir en contraste con su seriedad profesional, y la profunda pasión con la que interpreta desde un aria de ópera hasta un standard de jazz... y es que todo lo que hace lo hace con todo su cuerpo y su alma.


Con Bobby McFerrin en el Festival de Jazz de Viena

Siguiendo con la Talidomida he de decir que ya conocía algo de su historia y de los graves efectos secundarios que provocó en su día por un pseudo-documental que un loco cineasta alemán rodó sobre un tipo muy especial de discapacitados: los sordiciegos. La película "Tierra de silencio y de oscuridad" (Lands des Schweigens und der Dunkelheit (1971).) me llegó al alma y me hizo conocer un mundo que ni me había imaginado pudiera existir... tan poco conscientes somos a veces de lo afortunados que somos por estar completos en todos nuestros sentidos. En este documental algunos personajes han acabado siendo ciegos y sordos por accidente, pero otros (al menos uno) como efecto secundario de la Talidomida (si mal no recuerdo). La historia que se cuenta a veces peca de teatral, pero la realidad que nos muestra es realmente triste... e incluso puede que cruel.

El día comenzó con un descubrimiento feliz (un cantante como la copa de un pino) y un recuerdo triste (para todos aquellos que están en este mundo sin poder apreciar todo lo bello y hermoso que hay en él). La conclusión: un tono agridulce en mi mirada.


Cantando "Der Leiermann" de la serie de Lieder "Winterreise" de Schubert con DanielBaremboin.


Un hombre sencillo. Pasiño a pasiño



Hace unos cuantos días pensaba yo en una canción agradable de oír que reflejara la sensación de sutil alegría que me embarga cuando corro al aire libre y siento la brisa que proviene del mar azotando suavemente mi rostro. Al cabo de unos segundos recordé una vieja canción de ritmo traqueteante (ignoro si el "palabro" existe, pero creo que refleja a la perfección lo que pretendo decir) y agradable sonido.

Su autor, un gallego de Ferrol que consiguió un récord de altura en tiempos difíciles -por no decir imposibles- para
-parafraseando a otro grupo gallego- la lírica: Andrés do Barro logró en plena dictadura no sólo introducir una lengua minoritaria en el mundo pop sino que alcanzó varios números uno de ventas con algunos de sus temas.




Su canción más conocida "O tren"


La importancia del uso del gallego en la inmensa mayoría de sus temas (ignoro si en todos) es que cualquier lengua española distinta del castellano suponía una ruptura de la indisoluble unidad del espíritu nacional... o como quiera que llamaran en esa época al españolismo. ¿Cómo es que Andrés do Barro consiguió pasar el tamiz de la censura y el bloqueo lingüístico? A lo mejor fue la presencia de otros gallegos en los asuntos de estado lo que facilitó el tema. No lo sé, pero el caso es que él dejó su impronta gallega en los oídos de una generación de españolitos.

La mayor peculiaridad de Andrés do Barro es que hasta la fecha es el único cantante español que ha conseguido un número uno de ventas en España cantando en una lengua distinta del castellano... y eso que otros grandes cantautores (vienen ahora a mi cabeza gentes como Serrat, Raimon, Maria del Mar Bonet o el mismísimo Lluis Llach) han obteniendo grandes éxitos en su lengua materna.


"Corpiño xeitoso" todo un clásico y número uno de venta en septiembre de 1970.


A las pruebas me remito

El cénit de su carrera probablemente haya venido marcado por la película de la que proceen los vídeos que os traigo. "La red de mi canción" no deja de ser la típica película que se hacía en España en la década de los 60 para mayor gloria del cantante de turno (véase el caso Raphael o el de Julio Iglesias), pero ello no quita para que un chico de provincias (y ni tan siquiera de la capital de la provincia de turno) tenga el mérito de aparecer en la gran pantalla (aunque su voz haya sido doblada: no sabemos si porque el tono o la dicción no eran muy adecuados o porque se le notaba demasiado el acento gallego.

Como él mismo dejó escrito "Me llamo Andrés Lapique Do Barro y os presento unas cuantas de mis canciones. Hoy son en gallego porque así las he sentido y porque quiero colaborar con todo interés y cariño a dignificar mi idioma materno, caído durante muchos años en el más cruel menosprecio"


"Teño saudade"... canción melancólica donde las haya

No puedo ni debo entrar a valorar sus dotes como actor porque, entre otras cosas, no lo era. Sí entraré, sin embargo, en la alegría con la que se asoma a la pantalla y que nos transmitió por la radio durante los años que brilló su estrella. Yo era muy pequeño cuando se estrenó la película, pero en mi casa tenían la costumbre de poner la radio desde muy temprano, y yo iba al colegio tarareando ya las canciones de moda en aquellos lejanos años 70: Black is black, O Tren, Un rayo de sol, Mi carro... en fin, de todo un poco... y los temas de Andrés, desde luego, forman parte de esa base musical de mi más tierna infancia.

Para terminar quisiera decir que algo especial debía tener cuando ha generado tantos amores en su propia tierra (ya se sabe que aquí es difícil, por no decir que imposible, ser profeta en la tierra de uno) e incluso dar lugar tras su muerte a una generación de admiradores que han grabado un disco homenaje e incluso una gala especial para televisión versioneando sus viejos temas con aires nuevos.

Como los ojos del Guadiana



Estos días siento que os tengo más abandonados de lo que me gustaría, pero la realidad cotidiana choca frontalmente con las buenas intenciones. Últimamente este blog es como el Guadiana, que desaparece para volver a aflorar al cabo de un tiempo, y esas idas y venidas me resultan incómodas puesto que cada nueva entrada requiere un esfuerzo inicial que, una vez superado (como ahora) se traduce en un nuevo revoloteo de mis dedos sobre las teclas del ordenador. Aún así, y a pesar de todo, tengo la certeza de que hago lo posible por dedicar esfuerzos proporcionales a las diversas actividades que asumo... y es que la preparación del Maratón de Oporto (el próximo 8 de noviembre) me está comiendo mucho tiempo.


El plan de entrenamientos que estoy siguiendo me ocupa cuatro noches a la semana (lunes, miércoles, viernes y domingo) aunque algún domingo que otro cambiaré el entrenamiento nocturno por una salida con los amigos por la mañana. Sin ir más lejos, este mismo domingo haremos uno de esos largos que tan bien van a la preparación maratoniana, ya que afrontaremos la ruta entre Pontevedra y Vigo con mucho ánimo y buena letra, ya que el perfil de esa carretera no es precisamente amable con las piernas.

La atención a mi familia (especialmente a los pequeños, que son dos piezas que me ocupan mucho tiempo) es también fundamental. Este año he tenido la suerte (y digo suerte porque el acceso se hace por sorteo) de que han cogido a ambos en la Escuela Municipal de Música de Vigo: al pequeño en Música y Movimiento y al mayor en la única plaza vacante de "viola"... con lo que me paso buena parte de algunas tardes atravesando media ciudad con ellos. No es que me queje por tener que traerlos y llevarlos, ya que la culpa de que estén en esa actividad es mia, sino por la complejidad de la circulación en Vigo (especialmente en este año en que con el Plan E tenemos más de 100 calles levantadas y en obras) y el esfuerzo añadido que eso supone.

En otro orden cosas os contaré que hoy, escuchando la emisora habitual en mi coche, he descubierto a un compositor contemporáneo que hunde sus raíces y bebe de las fuentes más puras de la tradición coral religiosa más mística y luminosa.

Morten Lauridsen es un autor estadounidense de orígen danés especializado en música coral (que ha hecho casi siempre por encargo) tanto "a capella" como acompañada con orquesta, caracterizado por un estilo austero basado en frases largas y delicadas con armonías sencillas.


Para empezar "O magnum mysterium" por el Coro de Cámara de Bruselas

Para un amante de la música en casi todas sus formas siempre es agradable encontrar alguna que otra sorpresa aunque sea un autor sobradamente conocido en su país. Más agradable resulta aún el descubrimiento si se trata de un músico contemporáneo que se deja oír (me refiero a que los experimentos dodecafónicos y la música contemporánea electroacústica no me resultan platos de fácil digestión), y ello a pesar de lo probablemente facilón que pudiera parecer este tipo de composición.


El "Dirait-on" (una de sus obras más conocidas) por la coral "The Crimsonnaires" de Tualatin (Oregon)

Pues claro... una joyita.




La melodía, claro, es de un gran músico (Claude Debussy) al que poco le faltó para pasar a la categoría de genio, pues sus obras rompen con la tradición y abren las puertas del futuro a la música del siglo XX.

Aquí os dejo un enlace con la melodía, sin más. Sin embargo, y dadas su perfección y su fácil audición, ha servido como fondo a muchas escenas fílmicas, entre las que os dejo dos:



Una versión con algunos años ya... dos actores consagrados, en una película menor, con una escena final para recordar. Un domingo de madrugada... después de una noche que osciló entre el amor al amor y el miedo al dolor que ese mismo amor puede causar.



En versión actual... dedicada especialmente a mi mujer, que se metió entre pecho y espalda los cuatro volúmenes de Crepúsculo en 17 días. Además, así igual subo el número de mis lectoras adolescentes... o no tanto ¿no?. Y es que la versión fílmica cuenta con una actriz y, sobre todo, un actor, que levantan pasiones.

Sublimando pasiones



Cuando todos los métodos considerados normales de reconfortarse fallan no hay como una buena compra en una tienda de discos de segunda mano de confianza (tampoco es que haya muchas para elegir) y encima encontrar algo que te transporta a una realidad paralela y muy muy lejana en el tiempo.

Ayer compré uno de los pocos discos que hay de la banda Derek & the Dominos, formada entre otros por Duane Allman y Eric Clapton. Sólo hicieron un disco de estudio, "Layla and Other Love Songs" pero incluye uno de los mejores temas que jamás haya compuesto el señor Clapton. Ya tenía en mi discografía en vinilo dos ediciones distintas de este disco, pero no tenía nada de lo que grabaron en directo.





Hoy he estado sublimando pasiones... gracias a un disco mítico de un grupo que pudo ser y no fue, entre otras cosas por un destino fatal que se cebó en sus miembros y amigos: Jimi Hendrix, Duane Allman, Eric Clapton, Jim Gordon... parece que de los malos momentos también pueden salir obras inspiradas.

El vídeo podría haberlo grabado yo mismo.
Os dejo con él. Merece la pena, aunque sólo sea por la música y el detalle del vinilo girando una y otra vez.


Esta noche Lila Downs... mañana os cuento.



Me voy en cuanto acabe esto a ver a una de mis cantantes preferidas: Lila Downs. Ya os he hablado de ella en alguna ocasión... pero a partir de esta noche podré hacerlo con más fundamento.
Os dejo con la canción que da título al disco "Ojo de culebra" cantado con LaMari de Chambao (otro peazo formación). ¡Chaucito!




Hoy ya es mañana y toca crítica... para variar, porque no soy yo muy dado a comentar los conciertos, ni los libros, ni las películas que veo.

Antes de nada me gustaría comentar que el concierto comenzó con más de media hora de retraso por, parece ser, problemas técnicos en la iluminación. En cualquier caso parece que se superaron perfectamente, puesto que en ningún momento me pareció malo ese aspecto del espectáculo.

Lo que me sorprendió muy favorablemente fue la cantante. Decir que gana en directo respecto del disco es quedarse absolutamente corto, y que si ya me gustaba ahora sencillamente me ha enamorado... y no sólo por ese físico tan racial... sino más bien por la gran variedad de registros que es capaz de afrontar con absoluta naturalidad.

Desde la voz más cavernosa y con matices guturales hasta gorgoritos de alondra canora pasando por aterciopelados susurros, la garganta de Lila Downs es un prodigio de la naturaleza acompañado de un gusto exquisito en la utilización de los matices, del aprovechamiento de los recovecos de cada palabra, a la que saca nuevos valores expresivos.

Me recordó Lila Downs por momentos la sabia exploración de las posibilidades vocales alcanzada por unas pocas elegidas divas del jazz (Ella Fitzgerald, Billie Holiday...) en ocasiones por la expresividad a la hora de afrontar una palabra y en otras por el desvanecimiento de los límites sonoros que hacen de su voz otro instrumento más de la banda.

En el repertorio combinó a partes prácticamente iguales canciones de su último álbum (en el que oscila entre tradición y modernidad) y de su discografía anterior (que ahondaba más en las raíces étnicas de su pueblo). Del nuevo cantó Black Magic Woman (versión del mítico tema de los Fleetwood Mac y su compatriota Carlos Santana), Minimun Wage (Salario mínimo), Los pollos, Ojo de culebra, Perro Negro y Tierra de luz. De anteriores discos recuerdo haber oído: Justicia, La cumbia del mole, Paloma Negra, Naila, Vámonos (del gran José Alfredo Jiménez), Arenita azul, Agua de rosas y La llorona... aunque seguramente me haya olvidado de alguna otra.


La banda muy equilibrada y acoplada a pesar de proceder de diversas nacionalidades (Estados Unidos, Venezuela, Cuba, México, Chile...). Me cuesta destacar algún músico en particular, pero para mi gusto marcaron la diferencia en sus solos los magníficos trombonista, acordeonista y percusionista, y no es que el resto fueran malos, ojo.

Punto aparte merece la estética del espectáculo considerada como un todo: si las luces fallaron no se notó, el vídeo acompañaba siempre los temas cantados -en ocasiones reforzando la idea de la canción, con imágenes de Don Jose Alfredo Jiménez, de Emiliano Zapata, de pobres migrantes, de los EE.UU., de indígenas- y sobre todo ello siempre presentes los tejidos y los bordados tradicionales que siempre acompañan a Lila Downs, como sus danzas y sus giros, sus sacudidas sincopadas con la música y las poses simbólicas: arrodillada, sentada, en cuclillas... todo un repetorio perfectamente estudiado que demuestra que el éxito no es fruto del azar, sino que lleva mucho trabajo de un equipo humano integrado y sólido.

Se echó en falta una sala sin butacas, porque buena parte del repertorio resultaba altamente bailable, y más de uno y de dos estabamos incómodos en unos hundidos butacones deseando levantarnos y danzar al son de la música que nos inundaba desde el escenario. En cualquier caso la temperatura ambiente subió y subió hasta hacernos pensar si no estaríamos realmente al borde de la frontera con los EE.UU. en vez de en una lluviosa ciudad del noroeste peninsular.

Al acabar el concierto resultó inevitable acercarse al "¡Viva Zapata!" a tomarse unas Coronitas, unos tequilas, unos margaritas o lo que cada uno tuviera a bien bajar por el gaznate.