El otoño y la vida



Estos días se han dado una serie de casualidades que han hecho que piense más de lo normal en la brevedad de la vida. De hecho no suelo pensar en la vida (ni en la muerte) a pesar de haber trabajado durante cinco años como sepulturero... enterrador en definitiva.


Hace cuatro días un compañero del trabajo me comentó que el marido de otra compañera de oficina durante los últimos nueve años estaba muy grave en el hospital, y que contaban con que no habrían de pasar muchos días hasta que muriese. El tono con el que me lo comentó hizo que diera a esa información la validez de una certeza.

Ayer por la tarde una llamada de otra compañera me comunicó que lo que yo había asumido como inevitable se acababa de producir. Ese hombre llevaba luchando contra la inexorable muerte sólo 34 días en un hospital... y ganó ella. Pero es que cuando toca, toca. Era jóven para irse, o eso me parece a mi. Yo soy de los que cree que poco más de 50 años no es una edad bonita para irse al otro barrio... y menos por una enfermedad, pero la vida es así.

Hoy por la mañana mientras me duchaba y me afeitaba tenía la radio puesta, y en ella Angels Barceló y un contertulio hablaban sobre las posibles consecuencias de una hipotética inmortalidad del ser humano. La conclusión a la que llegué (fruto de sus reflexiones) fué que ni la mente humana ni ésta sociedad están preparadas para asumir semejante carga. La consecuencia de todo ello es,a mi parecer, que la muerte es un mal menor para la prolongación vital del resto de la especie... una especie de aliviadero que impide que la pila desborde y provoque una inundación.

Luego, mientras me desplazaba a Pontevedra en automóvil a recoger el dorsal con el que mañana correré su media maratón, elegí un disco para escuchar, y apareció esta canción con la que os dejo (en video y con su letra original y traducida). Es una reflexión desde el otoño de la vida sobre una bien aprovechada.

El lema que rige mi vida no podría venir más a cuento:

"Vive cada momento como si fuera a ser el último,
pero procurando no dañar a nadie por el camino"




It Was A Very Good Year

When I was seventeen
It was a very good year
It was a very good year
For small town girls
And soft summer nights
We'd hide from the lights
On the village green
When I was seventeen

When I was twenty-one
It was a very good year
It was a very good year
For city girls
Who lived up the stair
With all that perfumed hair
And it came undone
When I was twenty-one

When I was thirty-five
It was a very good year
It was a very good year
For blue-blooded girls
Of independent means
We'd ride in limousines
Their chauffeurs would drive
When I was thirty-five

But now the days are short
I'm in the autumn of the year
And now I think of my life
As vintage wine
From fine old kegs
From the brim to the dregs
It poured sweet and clear

It was a very good year...

Fue un muy buen año

Cuando tenía diecisiete
Fue un muy buen año.
Fue un muy buen año
Para chicas pueblerinas
Y agradables noches de verano.
Escapábamos de las luces
Hacia los parques del pueblo.
Cuando tenía diecisiete ...

Cuando tenía veintiuno
Fue un muy buen año.
Fue un muy buen año
Para chicas de ciudad
Que vivían en apartamentos.
Con el cabello perfumado
Que dejaban suelto.
Cuando tenía veintiuno ...

Cuando tenía treinta y cinco
Fue un muy buen año.
Fue un muy buen año
Para chicas de sangre azul.
Viviendo de sus rentas,
Andábamos en limusinas,
Conducidas por sus chóferes.
Cuando tenía treinta y cinco ...

Pero ahora los días se acortan,
Estoy en el otoño de la vida.
Y ahora pienso en mi vida
Como un vino de vendimia que
De un viejo y fino tonel
Que desde el borde hasta la base
Vertía claro y suave.

Fue un muy buen año ...

Fuentes:
* Video: Uvouch.com
* Letras: Ompersonal.com

Vigo desde Beade II



Pues como bien decía en el último post, es un lujazo tener una ciudad que aúna en unos pocos kilómetros:

- Una costa bañada por un mar lo suficientemente tranquilo como para poder nadar sin tomar precauciones y navegar por sus aguas.

- Un casco urbano con sus más y sus menos (sobre todo ahora que el urbanismo vigués está tan de moda)

- Una zona vieja absolutamente degradada pero, creo, en el buen camino para su recuperación.

- Algunas zonas verdes (no muchas) donde pasear y practicar deporte

- Un conjunto de parroquias rurales en las que no es raro encontrarse casas con sus gallineros, sus cochiqueras o incluso sus cuadras con terneros... por no hablar de los huertos que te puedes encontrar a un paso del último y más grande centro comercial.

- Una serie de montañas por las que hacer trekking( o BTT) merendar en sus diversos parques forestales y, de paso, hacer rutas por un sendero panorámico que rodea toda la ciudad y que une los parques comentados.

- Incluso, y sin forzar demasiado la cosa, se puede hacer escalada en la Serra do Galiñeiro, porque crestas rocosas tiene unas cuantas.

Lo dicho. Pensándolo friamente he llegado a la conclusión de que la materia prima de mi ciudad es una maravilla. El problema es la gente que la habita (con su egoísmo, su falta de civismo, su agresividad conduciendo) y de los políticos que, se supone, representan a esa población (ineficaces, caciquiles, partidistas, malos gestores, interesados, chapuceros, deshonestos... son adjetivos que, con el corazón en la mano, cualquier vigués mínimamente razonable les asignaría).

Cambiando de tema. Ahí os dejo un par de videos de esa misma maravillosa tarde de equinoccio de otoño (en el Sur equinoccio de primavera) ... y una puesta de sol que ya quisieran para si muchos lugares del mundo.



Un caballo relincha y los niños/as se echan a correr entre gritos de emoción / pánico / alegría



Siguen el recorrido de los caballos desde un alto y, eso sí, desde la "barrera" (y panorámica de la Ría de Vigo)



Sin palabras (al fondo las Islas Cíes) desde una curva del camino de regreso a casa
21 de septiembre de 2007 a las 20 horas 15 minutos

Vigo en contraste natural


Hace una semana aproximadamente un compañero de clase de mi hijo mayor estuvo de cumpleaños, y sus padres organizaron una fiesta en el bar del Parque Forestal de Beade (una de las parroquias más grandes de Vigo, y de carácter marcadamente rural).


Un ejemplar que nos vigiló algún tiempo.

No era la primera vez que subía hasta allí, pero sí la primera en que me coincidió compartir mesa y mantel con una de esas manadas de caballos semi-salvajes tan típicas de Galicia. No somos de Kentucky, pero tenemos nuestros propios caballos. Hacemos nuestros "curros" o "rapa das bestas" (vendrían a ser una especie de rodeos, y la más famosa es la que os dejo en el link) donde los dueños marcan a las crías nacidas en la primavera, desparasitan a todos los animales y les cortan las crines (la melena, para entendernos)... que es básicamente el único provecho que se obtiene de estos animales.


Parte de la manada, incluídos dos potros de este año

Vigo es así. Por un lado es una ciudad moderna, relativamente cosmopolita y muy industrial, y por otro tiene uno de los "rurales" más amplios de Galicia. Paseando por el CUVI (así es como llamamos cariñosamente a nuestro campus universitario, antiguamente Colegio Universitario de VIgo) que está en esta misma parroquia, o en su límite con la de Zamanes, es fácil encontrarse con esta misma manada de caballos, ya que el hombre ha construído donde ellos realizaban parte de sus rutas. El lugar donde se instaló el CUVI se llama Lagoas-Marcosende. El topónimo Lagoas hace referencia a diversos lagos naturales y brañas donde los caballos llevan bebiendo desde el pleistoceno.


Para contrastes el de esta fotografía.

Ahí están ellos, trepando por las colinas, con el marco de la ciudad y un trocito de mar al fondo, mientras abajo la actividad frenética ignora este otro ritmo natural, el ritmo de la vida. Ahí queda la reflexión, y el contraste.

Por cierto, los niños y niñas se lo pasaron de miedo con la manada de caballos... y yo con ellos haciendo de padre que controla de "bichos"... la verdad es que lo tenía facilísimo.

Corto fin de semana en O Grove


Este fin de semana tocaba carrera. Hoy a las 11 y algo de la mañana corrí la Carrera Pedestre de la Fiesta del Marisco (que, por cierto, será la semana que viene) y aprovechamos la circunstancia para pasear algo ayer por la tarde por la zona de La Lanzada, donde saqué este video que viene ahora, y dormir a un paso de La Toja (islita famosa por su Gran Hotel y su campo de golf pero, sobre todo, por las aguas termales con las que se hace el jabón de sales de La Toja, entre otros productos de belleza).



Para que mi amiga Monik vea algo de nuestro común océano.

La carrera tenía el escaso recorrido de toda la vida (6 km y 700 metros), y que ya hice el año pasado. Este año conseguí refrenarme un poco más que el año pasado al inicio de carrera para poder ir remontando un poquito en los últimos 2 kilómetros. De hecho mis tiempos parciales por km. fueron de 4:34, 4:42, 4:55, 5:11, 4:43, 4:44 y 4:24 los últimos 700 metros para un total de 31:56 el recorrido total.


Recorrido de una preciosa carrera donde las haya.

Puede parecer mucho, pero es una porquería si lo comparamos con lo que debió hacer el ganador de la carrera, el atleta portugués Jorge Pinto (vigente campeón portugués de los 10 kms), o el gallego Pedro Nimo (segundo de la carrera); y menos aún comparado con la azaña de los que hoy se atrevieron con la Maratón de Berlín (entre ellos mi amiga Viguetana)... y muchísimo menos en relación al nuevo record del mundo de maratón, conseguido en la prueba berlinesa por Haile Gebreselassie, que ha terminado los 42.195 metros en 2 horas, 4 minutos y 26 segundos (reduciendo la anterior marca, de Paul Tergat, en casi 30 segundos).

Nota: los puntitos negros que se ven cerca de la orilla de la playa son surfers esperando una ola. Siento que la imagen no sea gran cosa, pero es lo máximo que me permite mi cámara digital; y el viento soplaba fuerte, así que el mar se oye poquito. En el título del post se da acceso a la página web turística del Concello de O Grove.

Volviendo a los 80, o cómo mover esta ciudad.


Con vosotros... Aerolíneas Federales.

Ayer por la noche me puse a buscar algo relativo a la famosa movida viguesa de los años 80 y me encontré con esta "joya" que me hizo retroceder veinte años en un segundo. ¡¡Qué jóven era yo entonces!! ... un verdadero adolescente con aires de rebelde con causa.

Para que luego digan que cualquier tiempo pasado fué mejor... ¡¡¡Ay!!! ¡¡¡Me parto de risa!!! Hombre, la cosa tenía su gracia. Mucha frescura, un toque desenfadado, un sonido cutre a morir, unas voces de pito estupendas... pero lo mejor era todo lo que rodeaba un concierto de esta época... a pesar de todo se echa en falta algo que despierte a esta ciudad de la larga noche de piedra que aún está viviendo.

En esa época teníamos a los Sinestro Total, Aerolíneas Federales y Golpes Bajos en la música, a Chano Piñeiro haciendo cine... son nombres que, a bote pronto, destacaron en medio de una marabunta de corpúsculos microculturales. ¿Qué fué de todo eso? Algunos herederos aún bailotean por ahí, para bien o para mal. Muchos y muchas de ellos ahora crían hijos e hijas que, con un poco de suerte, nos traerán en 10 o 15 años una nueva generación de creativos. ¿Tanto tendremos que esperar para ver a nuestra ciudad de nuevo en el candelero?

En fin, hoy el tiempo ayuda a la reflexión y a la melancolía.

¡¡¡¡ Ya soy abueloooooo !!!!




Hace algunos días que tengo estas fotografías, pero estaba escribiendo sobre la maravillosa semana que pasé este mes de agosto en Roma y no me apetecía romper el ritmo, así que me las guardé para la vuelta a la normalidad. Estas imágenes me parecen mágicas, curiosas, distintas... incluso diría que tiernas.

Esa especie de fantasma que hay sobre la concha del caracol es una cría.

Como alguna gente ya sabe, en mi casa están prohibidas las mascotas (al menos en el sentido habitual del concepto) por motivos diversos que no entraré a enumerar. Por eso, cuando mi hijo mayor apareció un día con un par de caracoles en un frasco de mermelada limpio y con la tapa perforada, decidí que era una mascota lo suficientemente higiénica y fácil de mantener como para ser bien recibida en casa.


Aquí se aprecia mejor el pequeño caracol de unos pocos días.

Con el paso de los días cambiamos el bote de cristal por uno plástico, y probamos diversos tipos de alimentos: col lombarda, acelgas, lechuga, zanahoria... para finalmente quedarnos sólo con la lombarda y la zanahoria. Les gustaban mucho y además aguantaban varios días sin estropearse.


No todo va a ser cabalgar sobre los mayores.

Un día había visto en televisión un documental sobre caracoles y claro, me quedé con algunas ideas básicas sobre ellos, pero no las suficientes para permitir el mantenimiento de una colonia con éxito, así que algunos ejemplares tuvieron que ser "sustituídos". Con el tiempo vimos que estabamos dominando su "estabilidad ambiental" y, un buen día, me encontré a tres ejemplares en una extraña "danza" (con reparto de "mordisquitos" incluido) y deduje que estaban intentando convencer a alguno de los otros ejemplares para aparearse. Así que me puse a navegar en internet para descubrir cómo y dónde ponían los huevos, qué necesidades tenían, etc.


... y la culpa de todo se lo debemos a estos dos adultos cogidos "in fraganti".


El resultado es evidente... ¡¡¡¡ Ya soy abueloooooo!!!!

Dedicado a una chica OHDIOSA.

Las fotografías (Crónica Romana XIX)



Por fin se acaba esta serie histórico-turístico-fotográfica sobre mi aventura de siete días en Roma. Nunca hubiera dicho que de unos míseros siete días se pudieran escribir tantas cosas... y las que me dejo en el tintero... sin entrar en matices sobre si lo que se queda es por olvido, inoportunidad, por inconveniencia, o por pereza del autor.

Como lo prometido es deuda, paso rápidamente a comentar el "secreto" de las fotografías. Los que aguantais al otro lado del ordenador habeis dicho que tienen unos tonos muy cálidos, o que parecen pinturas... etc. Todo ello viene dado por varios factores que confluyen en este aspecto puntual de las fotografías, y que paso a describir:

- Están tomadas con una cámara reflex analógica (de las de toda la vida, vamos) Yashica FX-3 Super 2000 dotada de tres objetivos distintos: un objetivo gran angular Sigma de 28 mm. y una apertura máxima de diafragma de 2,8 ; un objetivo Contax Planar de 50 mm y apertura de 1,7 ; y un zoom 70-210 mm. y apertura de 4.

- Se utilizaron carretes de la marca Kodak de 200 ASA, que era lo más fácil de encontrar en Roma (de hecho hasta que llegué a Roma no llevaba carrete alguno en la bolsa). Finalmente fueron 7 carretes (2 de 24 exposiciones y 5 de 36) de los que prácticamente todas las fotografías fueron buenas. Repetí algún disparo un par de veces por la duda de si habría salido bien enfocada o un pelín movida (más que nada por estar trabajando con velocidades de obturación muy bajas... algunas se dispararon en medio segundo... y eso es mucho tiempo sin moverse), y una vez se me disparó la cámara sin querer y obtuve una panorámica del cielo sobre Roma.

- Una vez en España se llevaron los carretes a revelar y se pidió copia en papel y digitalización de las fotografías analógicas. De esa digitalización es de donde he sacado las fotografías expuestas en el blog a excepción de la última del anterior post y la que acompaña éste, que han sido obtenidas por mi mujer con una cámara digital compacta Sony Cybershot.

- Por último, una vez volcadas al disco duro de mi ordenador las he sometido (a casi todas) a un pequeño tratamiento digital con el Microsoft Office Picture Manager. Básicamente se ha aumentado un poco el contraste, se ha corregido algún ligero problema puntual de luminosidad y, sobre todo, se ha aumentado la saturación del color de las fotografías.

Estos elementos son los que han conseguido que las fotografías estén ligeramente difuminadas, que los colores sean un poco más intensos, ganen más vida, y que "luzcan".

Otro elemento importante a tener en cuenta es que buena parte de las fotografías fueros sacadas al atardecer, lo que da más calidez a la luz ambiental y hace que los ángulos se suavicen y las aristas se difuminen.

Por último, la culpa de todo la tiene el que esto escribe, que lleva haciendo fotografías a todo cuanto ve a su paso desde los 13 años. Inicialmente trabajé en blanco y negro, revelando desde el carrete hasta la última de las fotografías manualmente, como en los viejos tiempos. Años despues aprendí a trabajar con el color y a revelar carretes de color y diapositivas, experiencia de la que guardo un grato recuerdo y, finalmente, trabajo con digital compacta pero espero poder conseguir estas navidades algún modelo de digital reflex que me permita trabajar como con la mía analógica.

Está bien, reconozco que la modelo fue de gran ayuda, siempre muy profesional y fotogénica. Sin ella no hubiera conseguido estos resultados. Eso seguro.




Cambiando el objetivo para hacer una de las fotografías que acabó en el primer post de la serie



Esa bandolera que veis sujeta a la cintura y cruzada al pecho alberga la cámara con los tres objetivos. Por cierto, casi me la arrancan de los brazos la última noche al subir a un autobús urbano, pero fui suficientements rápido e impedí que la cámara fuera objeto de sorteo en internet al cabo de unas horas.

P.S. Pinchando en el título del post pasais a un blog argentino llamado Fotosdecalle.com.ar muy interesante, y que utiliza principalmente la misma cámara que yo.