Sendeiro Eifonso (muy de cerca)




Esta vez las fotografías no son hermosos paisajes más o menos amplios.
Por cierto, para ver las fotografías en detalle pinchad en ellas o abridlas en otra pestaña con el botón derecho del ratón.

Hoy, como quien dice, bajamos al detalle. La hermosura no sólo se encuentra en las amplias superficies; es posible topar con la magia de la naturaleza en unos pocos centímetros. Puede que incluso en unos milímetros se encierre un universo con el que maravillarnos.




En el brote aún emergente de un helecho.



En las hojas tiernas de un castaño.



En las caprichosas formas y el sulfúrico color de algo desconocido (un hongo o algún tipo de huevo)



En las humildes formas de la dedalera (digitallis purpúrea)



e incluso en una corteza de pino manipulada por la mano del hombre.

Working Class Day



Mañana se celebra el Día Internacional de los Trabajadores, también conocido como 1º de Mayo. No me apetece nada volver a contar lo que ya tanta gente sabe (sus orígenes, el porqué de esta fecha, las razones actuales de su celebración, etc. ) entre otras razones porque quien quiera enterarse puede hacerlo
aquí, aquí o aquí.

Mañana, en España, los principales (legalmente se les denomina "
sindicatos más representativos") sindicatos nacionales (CC.OO. y U.G.T.) desfilarán juntos bajo un lema común:

ES EL MOMENTO DE LA IGUALDAD,EL SALARIO DIGNO Y LA INVERSIÓN PRODUCTIVA.

No es que el movimiento sindical esté en su mejor momento, si es que alguna vez tuvo un buen momento, pero lo que no se puede negar es que las cuestiones que plantean me parecen, como mínimo, razonables.

Dejando a un lado cuestiones sindicales, me apetece más poner un par de videos relacionados con la celebración.Uno sobre el 1º de mayo de 1936. ¡Qué lástima que no tuvo continuidad hasta muchos -demasiados- años después!




Otro con una canción escrita por John Lennon y ejecutada magistralmente por los Green Day. Al final os pongo la letra (en inglés y castellano). Además dejo un link con un post que merece una ovación... en serio.









Sendeiro Eifonso (una panorámica genérica)



Durante dos días he tenido que recorrer un
sendero forestal que hacía varios años que no visitaba. En esta ocasión fueron razones laborales las que me llevaron a él y, por tanto, no pude pararme excesivamente ni hacer todo el recorrido, pero el hecho de llevar conmigo una cámara hizo que no pudiera resistir la tentación de acercaros un trocito de verde -otro más- de mi querida ciudad de Vigo.


Como, además, un blogger vigués que me cae especialmente bien tiene incorporado en su nick el nombre del río al que acompaña en su recorrido el sendero, le dedico esta entrada. Sólo espero que le gusten las fotografías, porque están hechas con la mejor de las intenciones. Si queréis ver el recorrido en un plano pinchad aquí.

No escribiré más.

Os dejo con la paz que se respira en este poco más de un kilómetro umbrío y fresco.



























El primer premio de 2008



El periodista y “blogueiro” afincado en tierras coruñesas Félix Soria, especializado en temas de actualidad y política, ha considerado que mi blog (no diré lo de modesto porque la falsa modestia no me va… Je!Je!) es merecedor del premio Brillante Weblog 2008… mi primer premio en lo que va de año.

No es que no lo merezca -que no lo sé- pero me resulta incómodo que haya pensado en mi blog alguien que tiene una información tan actualizada, que analiza tan en profundidad el entorno político, económico y social que nos rodea, y cuya mirada certera me aporta más información que un reportaje de cualquier diario de tirada nacional.

Yo me encuentro encantado y, como buen y obediente blogger, me veo en la obligación de corresponder a su premio actuando de conformidad con las bases del mismo:


Bases del concurso:

1. Quienes reciben el premio deben escribir un post, adjuntando el logo, haciendo pública la concesión, enlazando con el blog o web que lo ha otorgado.

2. El premiado debe otorgar a su vez el galardón a un mínimo de siete bitácoras que a su criterio brillen por su temática y/o su diseño, citándolas en el post, enlazando con ellas y avisando a sus administradores de la distinción para que el meme-premio siga circulando y reforzando lazos en la Blogosfera.

Aunque últimamente no exploro mucho el mundillo de los blogs por falta de tiempo -de hecho ya bastante hago con leer mis habituales y dejar algún que otro comentario- intentaré aportar alguno nuevo en esta lista de blogs merecedores del Brillante Blog 2008: Ad astra per aspera,Burbujas Musicales,Días como todos, El fin de los tiempos, Irreverens.blog, Joako67blog,La cinta de Moebius, Mr Blueberry,Try Again,Vigo Mascotas.

El tiempo está loco... y aún no es mayo.



Teóricamente estamos en primavera, pero la naturaleza no entiende de teorías y actúa por su cuenta y riesgo. El jueves pasado, en uno de mis paseos por los montes de Vigo, encontré un bosquecito de carballos (robles) que me emocionó.



Allí en medio, casi cubiertas con los restos de hojas caídas en otoño, adiviné unas pequeñas setas de un hermoso color violeta. No puede evitar pararme a hacerles unas fotos.



Al llegar a casa me puse a buscar como loco por la red qué tipo de setas serían. Finalmente, y aunque no soy un experto, creo que son especímenes de "Laccaria amethystina".





Lo raro es que (en teoría) sale en verano y en otoño... y ahora mismo aún estamos (en teoría) en una recién nacida primavera.





El mundo está loco y el tiempo también.



25 de abril ... ¡ Sempre!



Hoy es 25 de abril. Como todos los años, mi ciudad se llena de vecinos de la otra orilla del Miño. Hoy es festivo en Portugal y en Vigo se vive un ambiente muy especial.

Algunos éramos muy pequeños aquel día, pero la historia que nos han contado nuestros padres nos parece hermosísima. Hace algunos años he tenido abundantes contactos con portugueses y portuguesas, y juntos hemos cantado en más de una ocasión esa canción que marcó el inicio de una revolución pacífica, la Revolu
ção dos Cravos
.

"Grándola, vila morena" de Zeca Afonso canta al pueblo llano y al portugal rural y tradicional. Os dejo una versión coral emitida el año pasado por estas fechas en el marco de un programa especial realizado por/para la Televisión de Galicia en homenaje a José (Zeca) Afonso en la cual participan músicos portugueses y gallegos. No os perdáis los puños en alto con sus respectivos claveles, la calidad y cantidad de los músicos presentes, y el grito final...


¡25 de abril! ¡Sempre!



Grândola, Vila Morena

Grândola, vila morena
Terra da fraternidade,
O povo é quem mais ordena
Dentro de ti, ó cidade.

Dentro de ti, ó cidade
O povo é quem mais ordena,
Terra da fraternidade
Grândola, vila morena.

Em cada esquina um amigo
Em cada rosto igualdade,
Grândola, vila morena
Terra da fraternidade.

Terra da fraternidade
Grândola, vila morena
Em cada rosto igualdade
O povo é quem mais ordena.

À sombra duma azinheira
Que já não sabia a idade
Jurei ter por companheira
Grândola a tua vontade.

Grândola a tua vontade
Jurei ter por companheira,
À sombra duma azinheira
Que já não sabia a idade.


Grândola, villa morena


Grândola, villa morena

Tierra de fraternidad

El pueblo es quien más ordena

Dentro de ti, oh ciudad


Dentro de ti, oh ciudad

El pueblo es quien más ordena

Tierra de fraternidad

Grândola, villa morena


En cada esquina un amigo

En cada rostro igualdad

Grândola, villa morena

Tierra de fraternidad


Tierra de fraternidad

Grândola, villa morena

En cada rostro igualdad

El pueblo es quien más ordena


A la sombra de una encina

De la que yo no sabía su edad

Juré tener por compañera

Grândola tu voluntad


Grândola tu voluntad

Juré tener por compañera

A la sombra de una encina

De la que yo no sabía su edad


Letra y traducción Raúl Calvo Trenado
(obtenido en Kaosenlared.net)

Dos libros y yo



Como hoy es el día de
San Jorge y se celebra el Día del libro (últimamente estoy muy celebrante, por cierto... he de hacérmelo ver) me apetece contaros un par de anécdotas que me sucedieron con libros.

Una de las relaciones más extrañas que he tenido con un libro ha sido con el Don Juan de Gonzalo Torrente Ballester. Empecé a leerlo sin referencia de ninguna clase, simplemente porque estaba en una estantería llena de libros en casa de mis padres. Bueno, alguna referencia tenía sobre el autor, ya que había asistido recientemente a una conferencia suya en el auditorio municipal de Vigo, si mal no recuerdo, pero no era una referencia específica sobre una obra suya determinada. Todo lo contrario, ya que casi todas las preguntas que el público le había hecho tenían relación con los libros que habían dado lugar a la serie de televisión "Los gozos y las sombras"... muestra evidente de que casi nadie en aquella sala había leído ni una sola linea del ilustre ferrolano.

De aquella conferencia había sacado yo en conclusión que Don Gonzalo era un hombre afable, encantador y con una vida llena de historias que bien pudieran suplir mi falta de abuelos. Lo digo por las típicas bromas que se hacían tiempo ha sobre las batallitas del abuelo.



Gonzalo Torrente Ballester (fotografía obtenida en Google)

El libro en cuestión se me atragantó al cabo de cuatro o cinco páginas y quedó de nuevo estacionado en su estantería durante al menos dos años, hasta que un buen día que no tenía nada mejor que hacer, volví a intentarlo... desde el principio de nuevo, claro. El caso es que en esta ocasión llegué como por arte de magia más allá de la página 30 y, de ahí en adelante todo fue coser y cantar. Desde entonces tengo claro que cada libro tiene su momento y cada momento pide un libro.

Edición moderna del Don Juan de Gonzalo Torrente Ballester

El libro de Torrente me encantó, me encandiló, y eso que yo sólo contaba con 15 años de edad. A lo mejor por eso lo que más alucinado me dejó fue la versión que del pecado original se elabora hacia el final de la obra, si mal no recuerdo. Me pareció deliciosa y mucho más creíble que la patética historia de Adán y Eva estropeándolo todo por culpa de una mísera manzana y una serpiente de tres al cuarto.

A día de hoy el Don Juan de Torrente es uno de mis libros favoritos aunque nunca he vuelto a leerlo entero. De hecho nunca he leído entero dos veces un mismo libro, al contrario de lo que sí hace mucha gente que habitualmente practica el sutil arte de sumergirse entre las solapas de un libro para desaparecer del vulgar mundo que nos rodea.

Otra anécdota curiosa, a buen seguro más que la que acabo de contar, tiene relación con la obra La peste de Camus. Es otro de esos libros que no empecé con buen pié. A las 20 páginas aproximadamente se quedó estancado en su huequecillo polvoriento de nuevo, y condenado al ostracismo durante tres o cuatro años.

Un día que estaba embutiendo cosas en una mochila para llevarme a un campo de trabajo situado en un albergue de montaña del Parque Nacional de Peneda-Gêres (Lindoso se llama el pueblo más cercano) posé mi mirada sobre ese libro que tan duro de tragar se me había hecho y decidí volver a probar suerte.


En esta maravillosa poza nos bañamos en más de una ocasión.

Los primeros cuatro o cinco días me dediqué a parlotear y convivir con los portugueses, alemanes, franceses y españoles que convivíamos en aquel lugar apartado y tranquilo; a comer las delicias que algunos otros eran capaces de prepararnos; a beber las maravillosas cervezas bien frescas que suponían uno de los mayores lujos de aquel albergue (pousada de juventude); a pasear por los alrededores y a practicar el algo de inglés que con 18 años malamente se domina.

El libro seguía en la mochila y tampoco le había prestado mucha atención. De hecho lo había llevado por si en algún momento surgía la posibilidad de echarle un vistazo remolón. Sin embargo una tarde de sol en que el calor era demasiado para que nos compensara recorrer el par de kilómetros que mediaban hasta la poza más cercana, y lo mejor era conformarse con el chapuzón de urgencia en una especie de pilón gigante para que las vacas abrevaran, una compañera portuguesa decidió ponerse a leer a Saramago tumbada en una toalla sobre la hierba. Otra portuguesa se animó con otra novela. La monitora alemana, por su parte, llevaba días rumiando Cien años de soledad (en traducción alemana, claro) pero hasta ese momento nadie más había tirado de libro para matar las horas de estío, así que yo me dije que esa era una buena ocasión para desempolvar La peste, como finalmente hice.

Dicho y hecho. Empecé a eso de las 3 de la tarde y, como por arte de magia, el libro me atrapó de un forma que pocos libros más han conseguido. Seguí leyendo linea tras linea, página tras página, con una avidez fuera de lo común, máxime tratándose de una obra -a priori- nada fácil. Llegó la hora de ir a cenar unos deliciosos pollos asados en las brasas del hogar por uno de los monitores portugueses (tocaba prácticamente a pollo por cabeza) y el menda seguía con la cabeza incrustada en las palabras de Albert Camus. Acabada la cena seguí leyendo. La noche poseía esa frescura que las montañas aportan en cualquier época del año, y el hogar donde poco antes habían asado los pollos se encontraba ahora rodeado de gente charloteando, bebiendo vinho verde, cerveza, café... fumando SG Gigante o SG Vintil... y leyendo.


Panorámica que se domina desde el albergue donde leí La peste.

En aquel maravilloso ambiente, con el calor tenue de la lumbre a un lado y la suave luz de las llamas bailando sobre las letras impresas, avanzaba apurando los tragos hacia el desenlace de la obra. Por el camino un personaje llamó poderosamente mi atención. Su historia personal me conmovió de tal forma que, conforme las páginas iban a menos, una idea loca se apoderó de mi corazón: quemar el libro en cuanto lo hubiera leído. A mi lado seguía la portuguesa estudiante de filología clásica que estaba a vueltas con Saramago, y con la que había establecido casi sin quererlo una especie de complicidad a lo largo de las horas de lectura ensimismada. El libro se terminó y yo procedí a ejecutar, nunca mejor dicho, mi sentencia para con el libro. Serían las dos de la madrugada, minuto arriba, minuto abajo. Sujeté por las tapas duras aquella obra de arte y, juntando portada y contraportada, introduje entre las llamas las hojas que acaba de asimilar. Mi compañera de lecturas se abalanzó sobre mi con cara entre histérica y sorprendida e intentó rescatar del fuego salvífico a mi víctima, pero no fue capaz.


Albert Camus (fotografía buscada en Google)

Paré momentáneamente el proceso de incineración y le expliqué mis motivos. No sin esfuerzos fue capaz de asumir mis intenciones y, vencidas sus reticencias, continué hasta alcanzar un nivel suficiente de destrucción del libro. Las tapas estaban prácticamente intactas, pero nunca más nadie sería capaz de leer una sola linea completa de la novela. Grand, el personaje que había llenado folios y más folios con la primera y única frase de su novela perfecta, de su obra maestra, había sido acompañado en el sentimiento. Aquel hombrecillo que trabajaba como funcionario y que dedicaba la mayor parte de su tiempo libre a pulir y modificar una y otra vez el arranque de la que algún día sería su novela tenía en mi a alguien que creía entenderle.

La peste de Albert Camus (en edición italiana)

La portuguesa que aquello presenció debió creer que estaba absolutamente loco (maluco, dicen ellos) a pesar de mis explicaciones. Yo guardé los restos calcinados en una bolsa y me los traje para Vigo. Durante años formaron parte de la decoración de mis sucesivas habitaciones de estudiante en los años universitarios en Santiago de Compostela y dieron lugar a infinidad de conversaciones en las cuales narraba con más o menos éxito este historia que acabo de plasmar por primera vez en mi vida por escrito. Actualmente siguen en una caja que guardo en el trastero de mi casa, junto con todo aquello que me siguió en los años de vida estudiantil y que preservo por pura nostalgia.