Hace apenas un par de días (escasamente una hora antes de salir hacia Oporto) comenté que había respetado todas las "normas" para preparar un maratón como hay que hacerlo, ir como hay que ir, etc. y que esperaba que, en consecuencia, el maratón me saliera según lo planeado.
En una carrera de tal envergadura una rozadura se transforma en una ampolla. Ésta, a su vez, lo hace en un gesto incorrecto en la zancada. El gesto se traduce en una sobrecarga en un grupo de músculos y la sobrecarga puede acabar en una lesión que tire por tierra no sólo una carrera sino muchos meses de trabajo, tanto anteriores como posteriores.
Por otra parte un ritmo demasiado alto en un momento determinado de la carrera puede suponer la quiebra de la sutil armonía entre respiración, pulsaciones y demanda muscular de sangre oxigenada.
En definitiva, con todo esto quiero decir que no es una broma enfrentarse a semejante distancia. Sin embargo creo que no conviene tenerle miedo sino respeto.
La tarde anterior, de cachondeo.
Esa misma frase se la decía yo la noche anterior a la carrera a mi compañero de habitación y novato en la distancia. Creo que el buen hombre se había hecho la equivocada idea de que yo era una especie de experto en maratones cuando en realidad solamente había hecho una hasta anteayer mismo.
Los minutos previos: estirando, comentando y calentando.
Seguramente el haberme oído o leído opinando sobre el tema haya sido el origen de tal confusión, pero creo que mi carácter "humanista" y "enciclopédico" respecto de todo aquello que me apasiona también puede haber influido en que él tuviera esa sensación errónea sobre mi presunta experiencia maratoniana.
Bueno, a lo que íbamos: la carrera de ayer. ¡¡Una pasada!! Jamás en toda mi vida pensé que me pudiera salir una carrera tan "redonda"... sobre todo después del palo que me llevé en mi primera experiencia maratoniana.
Pero esa es otra historia que contaré muy pronto y un éxito que debo en buena medida al entrenamiento que he hecho, de manos de una atleta de gran calidad gracias a esto de internet.
Nota: las fotografías son todas gentileza de los compañeros del C.A.R. Marisqueiro Mincha (Fernando) y Agüita (Ramiro)... bueno, de su cámara y el ojo de su mujer, Pili.
Pero esa es otra historia que contaré muy pronto y un éxito que debo en buena medida al entrenamiento que he hecho, de manos de una atleta de gran calidad gracias a esto de internet.
Nota: las fotografías son todas gentileza de los compañeros del C.A.R. Marisqueiro Mincha (Fernando) y Agüita (Ramiro)... bueno, de su cámara y el ojo de su mujer, Pili.

