Un hombre sencillo. Pasiño a pasiño



Hace unos cuantos días pensaba yo en una canción agradable de oír que reflejara la sensación de sutil alegría que me embarga cuando corro al aire libre y siento la brisa que proviene del mar azotando suavemente mi rostro. Al cabo de unos segundos recordé una vieja canción de ritmo traqueteante (ignoro si el "palabro" existe, pero creo que refleja a la perfección lo que pretendo decir) y agradable sonido.

Su autor, un gallego de Ferrol que consiguió un récord de altura en tiempos difíciles -por no decir imposibles- para
-parafraseando a otro grupo gallego- la lírica: Andrés do Barro logró en plena dictadura no sólo introducir una lengua minoritaria en el mundo pop sino que alcanzó varios números uno de ventas con algunos de sus temas.




Su canción más conocida "O tren"


La importancia del uso del gallego en la inmensa mayoría de sus temas (ignoro si en todos) es que cualquier lengua española distinta del castellano suponía una ruptura de la indisoluble unidad del espíritu nacional... o como quiera que llamaran en esa época al españolismo. ¿Cómo es que Andrés do Barro consiguió pasar el tamiz de la censura y el bloqueo lingüístico? A lo mejor fue la presencia de otros gallegos en los asuntos de estado lo que facilitó el tema. No lo sé, pero el caso es que él dejó su impronta gallega en los oídos de una generación de españolitos.

La mayor peculiaridad de Andrés do Barro es que hasta la fecha es el único cantante español que ha conseguido un número uno de ventas en España cantando en una lengua distinta del castellano... y eso que otros grandes cantautores (vienen ahora a mi cabeza gentes como Serrat, Raimon, Maria del Mar Bonet o el mismísimo Lluis Llach) han obteniendo grandes éxitos en su lengua materna.


"Corpiño xeitoso" todo un clásico y número uno de venta en septiembre de 1970.


A las pruebas me remito

El cénit de su carrera probablemente haya venido marcado por la película de la que proceen los vídeos que os traigo. "La red de mi canción" no deja de ser la típica película que se hacía en España en la década de los 60 para mayor gloria del cantante de turno (véase el caso Raphael o el de Julio Iglesias), pero ello no quita para que un chico de provincias (y ni tan siquiera de la capital de la provincia de turno) tenga el mérito de aparecer en la gran pantalla (aunque su voz haya sido doblada: no sabemos si porque el tono o la dicción no eran muy adecuados o porque se le notaba demasiado el acento gallego.

Como él mismo dejó escrito "Me llamo Andrés Lapique Do Barro y os presento unas cuantas de mis canciones. Hoy son en gallego porque así las he sentido y porque quiero colaborar con todo interés y cariño a dignificar mi idioma materno, caído durante muchos años en el más cruel menosprecio"


"Teño saudade"... canción melancólica donde las haya

No puedo ni debo entrar a valorar sus dotes como actor porque, entre otras cosas, no lo era. Sí entraré, sin embargo, en la alegría con la que se asoma a la pantalla y que nos transmitió por la radio durante los años que brilló su estrella. Yo era muy pequeño cuando se estrenó la película, pero en mi casa tenían la costumbre de poner la radio desde muy temprano, y yo iba al colegio tarareando ya las canciones de moda en aquellos lejanos años 70: Black is black, O Tren, Un rayo de sol, Mi carro... en fin, de todo un poco... y los temas de Andrés, desde luego, forman parte de esa base musical de mi más tierna infancia.

Para terminar quisiera decir que algo especial debía tener cuando ha generado tantos amores en su propia tierra (ya se sabe que aquí es difícil, por no decir que imposible, ser profeta en la tierra de uno) e incluso dar lugar tras su muerte a una generación de admiradores que han grabado un disco homenaje e incluso una gala especial para televisión versioneando sus viejos temas con aires nuevos.

Blog Action Day 2009. Cambio climático



El año pasado la pobreza era la que nos movía. No creo que hayamos conseguido que haya menos pobres en el mundo, pero estoy seguro de que el mensaje ha llegado más lejos y que mucha más gente es consciente de que hay mucha más pobreza de la que pensaban.

Este año el objetivo es concienciar al mundo entero de que el camino que llevamos no es el correcto y que puede que ya no sea posible enmendarlo. Por si aún hay esperanza para el mundo tal y como lo conocemos, esta llamada de atención.


Pinchando en la imágen podéis entrar en la web de Blog Action Day

El cambio climático es, para muchos, una teoría, una falacia, una especie de leyenda urbana. Yo estoy convencido de que no es así. Hace más de 25 años que adquirí algo de conciencia ecológica, cuando los de Greenpeace en España eran cuatro locos que perseguían barcos que tiraban por la borda auténticas bombas radiactivas a la fosa atlántica. Aquellas acciones lograron que se firmara en 1993 el Convenio de Londres por el que no habría más vertidos radiactivos al mar. Con ruido y tenacidad se consiguió llamar la atención.


Una obra fundamental sobre la fosa atlántica

Por eso, y porque hoy en día sigo igual de loco y de concienciado... o más, hoy este blog se actualiza tarde, pero a tiempo.

Espero que aún haya tiempo para evitar un definitivo cambio climático de terribles consecuencias.

Carros de fuego



Hace ya muchos años que se estrenó esta película..
. tantos como que en esa época yo formaba parte del equipo de atletismo escolar de mi colegio de EGB (lo que hoy en día se llama primaria, aunque con la edad que tenía ahora sería la ESO... vaya nombre tan patético y despectivo ¿no?)

Recuerdo que nuestro entrenador nos pidió que, si podíamos, fuéramos a verla. Y allá nos fuimos todos, como si fueran los deberes del día. Recuerdo que la emoción en las diversas escenas de carreras nos hacía sudar mares y gritábamos como si con nuestros ánimos los protagonistas pudieran recuperar esos metros perdidos frente a sus rivales. Aún mantengo vívida la escena en que un corredor tropieza y cae al suelo pero consigue levantarse y alcanzar a sus rivales... pero no tengo claro si llegaba a ganar o no la carrera. Quiero pensar que sí... para algo los ingleses son los protagonistas ¿no?


La sensación que me embarga cuando rememoro la película es de un regusto placentero motivado por el hecho de que en ella se plasma cómo un deporte tan absolutamente individualista como el atletismo puede generar amistad y un intenso trabajo en equipo.

La escena inicial (que podréis ver en el vídeo) es un buen resumen de lo que comento... el equipo al completo corriendo con los pies desnudos en la orilla de una playa y sonriendo mientras el viento golpea sus rostros. Si al poder evocador de estas imágenes le unimos la maravillosa música del griego Vangelis, que acompaña a la perfección la estética heróica del film, tenemos un completo menú no sólo fácilmente digerible sino además maravillosamente aderezado.




Pues resulta que algo así siento yo cada vez que corro en compañía de mi grupo de amigos del CARMA (Centro de Alto Rendimiento Marisqueiro... sí el nombre tiene tela)... y es que con ellos disfruto a pesar de que el recorrido sea tan duro y largo como el que hoy hemos hecho porque en su compañía me siento en mi medio natural, acompañado, comprendido y disfrutando de una pasión común. Es una sensación difícil de transmitir, y por eso os la ilustro con imágenes... por algo dicen que valen más que mil palabras. Para ellos mi agradecimiento y para vosotros la invitación a que un día de lluvia salgáis con unas zapatillas de deportes y trotéis (no más) un par de kilómetros(tampoco más). Os aseguro que se puede ser muy feliz de una forma tan sencilla.

Como los ojos del Guadiana



Estos días siento que os tengo más abandonados de lo que me gustaría, pero la realidad cotidiana choca frontalmente con las buenas intenciones. Últimamente este blog es como el Guadiana, que desaparece para volver a aflorar al cabo de un tiempo, y esas idas y venidas me resultan incómodas puesto que cada nueva entrada requiere un esfuerzo inicial que, una vez superado (como ahora) se traduce en un nuevo revoloteo de mis dedos sobre las teclas del ordenador. Aún así, y a pesar de todo, tengo la certeza de que hago lo posible por dedicar esfuerzos proporcionales a las diversas actividades que asumo... y es que la preparación del Maratón de Oporto (el próximo 8 de noviembre) me está comiendo mucho tiempo.


El plan de entrenamientos que estoy siguiendo me ocupa cuatro noches a la semana (lunes, miércoles, viernes y domingo) aunque algún domingo que otro cambiaré el entrenamiento nocturno por una salida con los amigos por la mañana. Sin ir más lejos, este mismo domingo haremos uno de esos largos que tan bien van a la preparación maratoniana, ya que afrontaremos la ruta entre Pontevedra y Vigo con mucho ánimo y buena letra, ya que el perfil de esa carretera no es precisamente amable con las piernas.

La atención a mi familia (especialmente a los pequeños, que son dos piezas que me ocupan mucho tiempo) es también fundamental. Este año he tenido la suerte (y digo suerte porque el acceso se hace por sorteo) de que han cogido a ambos en la Escuela Municipal de Música de Vigo: al pequeño en Música y Movimiento y al mayor en la única plaza vacante de "viola"... con lo que me paso buena parte de algunas tardes atravesando media ciudad con ellos. No es que me queje por tener que traerlos y llevarlos, ya que la culpa de que estén en esa actividad es mia, sino por la complejidad de la circulación en Vigo (especialmente en este año en que con el Plan E tenemos más de 100 calles levantadas y en obras) y el esfuerzo añadido que eso supone.

En otro orden cosas os contaré que hoy, escuchando la emisora habitual en mi coche, he descubierto a un compositor contemporáneo que hunde sus raíces y bebe de las fuentes más puras de la tradición coral religiosa más mística y luminosa.

Morten Lauridsen es un autor estadounidense de orígen danés especializado en música coral (que ha hecho casi siempre por encargo) tanto "a capella" como acompañada con orquesta, caracterizado por un estilo austero basado en frases largas y delicadas con armonías sencillas.


Para empezar "O magnum mysterium" por el Coro de Cámara de Bruselas

Para un amante de la música en casi todas sus formas siempre es agradable encontrar alguna que otra sorpresa aunque sea un autor sobradamente conocido en su país. Más agradable resulta aún el descubrimiento si se trata de un músico contemporáneo que se deja oír (me refiero a que los experimentos dodecafónicos y la música contemporánea electroacústica no me resultan platos de fácil digestión), y ello a pesar de lo probablemente facilón que pudiera parecer este tipo de composición.


El "Dirait-on" (una de sus obras más conocidas) por la coral "The Crimsonnaires" de Tualatin (Oregon)

El final del verano



Para mi ha llegado el final del verano... y de las vacaciones... y del relax. Pero las rutinas son la base de la mayor parte de nuestras vidas y estar aquí, reflexionando sobre todo y más, es una parte importante de mi vida.


Me lo he pasado genial. He corrido por lugares hermosos; navegado en piragua por mar abierto; montado en bicicleta; vuelto a visitar lugares impresionantemente hermosos; asistido a conciertos sorpresivamente increibles (y otros no tan sorpresivamente, claro); conocido gentes maravillosas; leído libros entretenidos (unos reflexivos y otros simplemente intrigantes) y obtenido imágenes que me gustaría compartir poco a poco con vosotros.

De todo ello y más os iré dando pinceladas. Por ahora sólo saludar la llegada de la vuelta a la rutina es un buen comienzo. El curso académico, el retorno a los entrenamientos atléticos y las obligaciones laborales son parte de un todo en el que el blog tambien está presente... y con él vosotros y vosotras.

Bicos e apertas/ petons i abraçadas / besos y abrazos ;-)

Maratón... fotográfico.




Se ve que lo mío son las carreras largas... las medias maratones y las maratones, vamos. Sin embargo ayer participé en otra bien distinta, y no es la primera vez. Estando yo aún estudiando la carrera en Santiago d.C. (de Compostela) participé en la que, a título personal, considero la auténtica e inimitable "Maratón Fotográfica" ya que duró exactamente 24 horas.

Ayer se empezaba a las 11 de la mañana y había que entregar las fotografías entre las 11 y las 12 de la noche.

Fuimos 132 los que nos echamos a las calles de la ciudad cámara en ristre dispuestos a reflejar lo mejor que nuestras cámaras y nuestras cabezas nos permitieran los cuatro temas propuestos por la organización:

lecer (tiempo libre),

retrato (de otro de los participantes, que nos tocaba al azar),

punto de fuga (entiéndase lo que se quiera)

y risas (más de lo mismo).

Como casi todos participamos en la opción "fotografía digital" lo peor no era sacar las fotografías, sino elegir qué cuatro (sí, solamente podíamos entregar cuatro imágenes) considerabamos las más originales, las que habrían de marcar la diferencia respecto del resto de competidores.

Evidentemente no os puedo dejar aquí ninguna de las cuatro que presenté, pero nadie puede impedir que ponga algunas con las que no llegué a participar. En septiembre u octubre sabré que no he conseguido ninguno de los premios... pero mientras eso no pasa, me siento bastante satisfecho con los resultados... a pesar de que lo mío es más de paisaje y naturalezas muertas que la fotografía de personas (retrato, deportes...)

En la misma zona se celebraba también "O Marisquiño" y aproveché para disfrutar de una de las muestras de "cultura urbana" más completas que hay: skaters, bikers, hip hoperos varios, break dancers... en fin... un día completito.