... y cada vez nos dan más razones.




No preciso hoy de muchas palabras para ilustrar la causa de nuestra irritación, de nuestro malestar. Sólo he puesto títulos a unas fotografías impresionantes que he encontrado en el flickr de acampadabcnfoto . Espero que a ninguno de los autores les importe mucho que me haya tomado esa libertad.


Perros guardianes (fotografía de Eric Alvarez)



Parando a un "antisistema" (foto de Eric Alvarez)


Siempre hay algún traidor dispuesto (fotografía de Vincenzo Rigogliuso)


Inmoralidad "Telefónica" (fotografía de Vincenzo Rigogliuso)


Sangre derramada a este lado (fotografía de Sytsew)


Imitando a Federico Trillo "el fino" (fotografía de Juli Garzón)


Meditación, un arma cargada de futuro (fotografía de Juli Garzón)


Y para terminar un vídeo trágico pero muy hermoso. Sensibles a las violencia absténganse de verlo, por favor.




A cada paso que dan nos regalan razones para seguir luchando.


El orden no se consigue jamás por la fuerza de la violencia sino por la fuerza de la razón.


La victoria de la democracia (sencillamente impresionante... por Ramón)


Estamos muy liados y muy indignados



Hace más de un mes leí el libro de Stéphane Hessel "Indignaos" porque, como dicen por ahí, "
la curiosidad mató al gato". Podría haber sido también el libro "Reacciona", coordinado por Rosa María Artal y escrito, entre otros, por el también veterano José Luis Sampedro.



El caso es que en ese momento el libro me pareció correcto, aunque a mi en particular no me descubrió nada que no supiera ya. Bueno, si tal me descubrió al personaje "Hessel" y algún detalle de algún artículo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, pero nada me hizo pensar que esa obra podría movilizar en España poco más allá de unas decenas de miles de conciencias.



Hace más de veinte años que un profesor al que adoro repetía con frecuencia aquellas máximas de que "la realidad copia a la ficción" y que "la realidad imita al arte". Hoy la realidad ha superado por goleada a la ficción, o al menos a cualquier ficción que yo hubiera podido imaginar para mi propio país en mis más dulces sueños.



Aquí os dejo unas fotos que he sacado anoche mismo, inicio de la jornada de reflexión electoral más especial que haya pasado en toda mi vida; más incluso que la que hubo justo después del trágico 11 de marzo de 2004, lo cual ya es decir.


¡Ojalá dentro de unos años podamos decir que lo que estos días está pasando en España no fue un mal sueño sino una hermosa realidad!


Mis compañeros y amigos, siempre dispuestos a echar un cabo.

Otro concurso de fotografía



Un poco de casualidad me he enterado de un concurso de fotografía que me parece interesante, y no he podido evitar apuntarme.



Ni me he fijado mucho en el premio. Sólo el hecho de que se involucren en el mismo fotógrafos como Gervasio Sánchez, Eugenio Recuenco, Jose Manuel Navia o Chema Madoz ya es una garantía de calidad.



Si bien trabajan temáticas distintas y defienden conceptos fotográficos variopintos, todos tienen en común un prestigio y una calidad innegables, y eso aporta seriedad a un concurso en el que, además, se aprende.



Ya he enviado mis fotografías para el Reto planteado por Gervasio Sánchez. No espero obtener premio porque nunca he practicado fotografía social ni documental en sentido estricto. Sin embargo las fotografías presentadas han supuesto un esfuerzo conceptual e icónico (no tanto ténico) que ya de por si supone una profundización en el mundo de la fotografía.



Sin haber ganado nada ya ha merecido la pena el hecho de haberlo intentado. Aquí os dejo algunas para que podáis admirarlas en buen tamaño (pinchando en cada una de ellas), y aquí un enlace para que podáis ver el resto de las que he presentado.


De "res pública" apud "monarchia".



Hace unos meses os hablaba de un par de estrenos: el de una obra de teatro en la que yo participaba, y el de un documental sobre un viejo luchador del antifranquismo. Lucía él orgulloso su bandera republicana.

Hoy os lo traigo de nuevo en homenaje a quienes lucharon y cayeron por el camino de un mundo más equitativo. Hoy os traigo una bandera española. Algunos reniegan de ella. Otros la izan con orgullo, quiero pensar que no mal entendido.

No soy yo hombre de patrias ni banderas sino de hermandad de los pueblos, de fraternidad universal, de solidaridad... y de paz y amor (sí, como decían los hippies y dicen que un tal Jesucristo). Sin embargo me gusta sentirme republicano porque el concepto de "república" (derivado de la "res publica" latina) me parece de una responsabilidad y de una seriedad de la que adolecen las monarquías (por muy "constitucionales" que éstas sean). De hecho estoy convencido que el concepto "monarquía constitucional" es tan oxímoron como los famosos "inteligencia militar", "tolerancia cero" o "ciencia política".

Para muestra de que la monarquía parlamentaria es un "fraude" os dejo un par de botones:

  • De las 39 monarquías constitucionales que se recogen en Wikipedia la inmensa mayoría (15) son antiguas colonias británicas (país que no cuenta, curiosamente, con una verdadera "Constitución" y por tanto al que no debería aplicársele el término) cuya reina es su graciosa majestad Isabel II.
  • Otra buena parte del grupo son países árabes en los que términos medievales como "emir" o "sultán" mantienen vigencia (al igual que el término "rey" ¡ojo!) así como monarquías pseudoreligiosas y/o tribales (todo muy moderno, racional y humanista).
Por todo ello hoy os digo:

¡¡A por la tercera!!




A falta de cinco días



Cinco días es el tiempo que resta para que vuelva a correr el maratón de Madrid. Llevo cuatro meses largos entrenando cinco días a la semana para que me salga mejor que el año pasado. Sin embargo esta noche eso fue lo de menos.



El entrenamiento de hace un rato consistió en correr fácilmente durante una hora. Nada más y nada menos. Hacía mucho tiempo que no me olvidaba completamente de controlar mi ritmo, mi respiración, mi zancada, cada minúscula sensación en las piernas, en cada latido... en lo bien o mal que entra y sale el aire de mis pulmones.



Esta noche he vuelto a escuchar el crujido añejo de las maderas del puerto deportivo curtidas por la sal y el sol. He vuelto a henchirme del aroma almibarado de la glicinas por el simple placer de respirar. He recuperado la admiración por cada ola que golpea el casco de los veleros, por el tenue silvido del aire en sus jarcias y el cabeceo rítmico que parece saludar a quien a su lado pasa. He descubierto que a la luz de los focos del puerto también hay murciélagos revoltosos en discreta cacería, y que los amantes susurran deseos a esa media luna que hoy nos inunda.




Todo eso y más estaba ahí, pero había dejado de disfrutarlo. Espero que la renuncia haya merecido la pena y que, a la vuelta, todo siga en su lugar para volver a gozar de los anocheceres de mi puerto de Vigo.


Nota: Las fotografías son de mi zona habitual de entrenamiento, aunque algunos detalles han cambiado desde que las hice, hace ya casi dos años.


Entroido en Vigo II / Carnaval en Vigo II : globalizado



Una de las novedades que aporta el carnaval en los últimos años -ignoro exactamente cuántos, pero al menos 5 ó 6- es la creciente participación de gentes de otros países, de otras culturas, con otros rituales y estética alejada de la nuestra.



Si bien la tónica general de los carnavales en Vigo era de una sencillez rayana en lo vulgar - por no decir en lo cutre- de los disfraces de las comparsas, roto casi exclusivamente con algún grupo de inspiración canaria,



en la actualidad hay una clara tendencia a buscar alternativas llamativas -en los grupos locales-







y decididamente indígenas en los grupos de inmigrantes.



Estamos en un mundo globalizado donde la mezcla de culturas -querámoslo o no es así- no es ajena a nuestro día a día, donde en no muchos años -un par de generaciones a lo sumo- será difícil saber de dónde es cada uno, quién es lugareño puro y quién mezcla de diversas nacionalidades.







La aldea global es un camino sin marcha atrás, el ciudadano del mundo está aquí y ahora entre nosotros, así que lo mejor será acoger con naturalidad lo bueno de todas las culturas -que lo hay- y evitar que se nos pegue lo malo -que también lo hay en todas-.





Que el carnaval sea una muestra de ese futuro que viene ahí hace que lo vayamos asimilando. Algunas comparsas que hace un par de años mostraban claramente sus raíces ahora podrían ser perfectamente una más de las tradicionales comparsas viguesas.



Hay un intecambio de culturas que puede y debe darse de forma natural. Que la fiesta sirva de toma de contacto es un gran detalle.


Entroido en Vigo I /Carnaval en Vigo I : crítico



El carnaval de mi ciudad no es especialmente reconocido en los medios de comunicación ya que no destaca por su colorido ni espectacularidad, ni por la tradición secular (como sucede en algunos pueblos de Galicia), ni por sus melodías... pero mantiene ciertos rasgos a través de los años y adquiere otros con el paso del tiempo y el desarrollo de la globalización, que es otra forma de llamar a lo que de siempre se ha conocido como "emigración".

Hoy os traigo uno de esos rasgos que siempre han definido nuestro carnaval (entroido en galego) vigués desde que la comparsa más antigua de la ciudad - "Os Tarteiras"- comenzó su andadura allá por 1979: la crítica social y política, el humor corrosivo, la sátira mordaz que no se casa con nada ni con nadie.



Entre las numerosas comparsas que este año circularon por el centro de Vigo -un total de 33 grupos procedentes de todo el sur de la provincia de Pontevedra- ha habido varias cuya temática pulsaba teclas sensibles y de actualidad: la huelga de los controladores aéreos de las navidades pasadas,



la nueva limitación de la velocidad a 110 kms/h. en autovías y autopistas, la nueva legislación anti tabaco,



la reforma de las pensiones y la del mercado de trabajo









, los políticos de turno



y sus manías personales



, el reciclaje







y el cambio climático (lo siento, pero no hay fotos ilustrativas con un mínimo de calidad).

Como podéis ver no ha quedado títere con cabeza, aunque el resto del año seguiremos pareciendo dummies a los que se nos pueda seguir tomando el pelo como si tal cosa.

¡Cómo odio esta abulia social que nos rodea!