Relatos de Eduardo Galeano (II)

Los relatos de Eduardo Galeano son sonoros; son rítmicos; son hermosos retales del mundo; son trocitos de realidad escapados de la vida misma.

La belleza de su prosa es la poesía de su lectura en voz cálida y tenue.

La mejor lectura que me haya podido hacer nadie de este relato tiene acento del Sur...del Cono Sur. Gracias por no olvidar de donde venís después de taaaaanto tiempo.


"Los nadies"

"Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pié derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.

Los nadies: los hijos de los nadies, los dueños de nada.


Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:

Que no son, aunque sean.

Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.
Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata."

Hay palabras y frases que me hubiera gustado subrayar en el libro en que leí este relato, pero no era mío. En cualquier caso gracias eternas a quien me mostró a Don Eduardo Galeano.

Relatos de Eduardo Galeano (I)



Eduardo Galeano es un escritor uruguayo con mucha vida, mucho mundo y muchos libros sobre sus espaldas. Tiene una prosa de orfebrería pura y me he quedado prendado de su talento por medio de su obra "El libro de los abrazos".


La mayor parte de estos relatos breves, minúsculos en ocasiones, son auténticas delicias oníricas cocinadas sobre una base cruda de tan real como es. Hoy os dejo con "El lenguaje del arte", un relato magnífico sobre la importancia del momento y el lugar en un arte tan instantáneo como la fotografía, otra de mis pasiones, como ya deberíais saber.



"El Chinolope vendía diarios y lustraba zapatos en La Habana. Para salir de pobre, se marchó a Nueva York.
Allá, alguien le regaló una vieja cámara de fotos. El Chinolope nunca había tenido una cámara en las manos, pero le dijeron que era fácil:
- Tú miras por aquí y aprietas allí.
Y se echó a las calles. Y a poco andar escuchó balazos y se metió en una barbería y alzó la cámara y miró por aquí y apretó allí.
En la barbería habían acribillado al gangster Joe Anastasia, que se estaba afeitando, y esa fue la primera foto de la vida profesional de Chinolope.
Chinolope entre Julio Cortázar y José Lezama Lima

Se la pagaron una fortuna. Esa foto era una hazaña. El Chinolope había logrado fotografiar la muerte. La muerte estaba allí: no en el muerto, ni en el matador. La muerte estaba en la cara del barbero que la vio."

Mi calle: la noche.


Si el día a día en mi calle permanece inalterable, la noche ha cambiado radicalmente. En unos días se cumplirán 11 años desde que me fui de esta calle, y en ese lapso de tiempo han pasado muchas cosas. A lo mejor han pasado menos que en el resto de la ciudad, que ha cambiado en muchísimos aspectos, pero han sido trascendentales para que el modo en que se vive en ella se haya visto alterado.


Tres son las cosas que más se notan. Una es la reforma de la calle. Antes estaba estructurada en torno a dos aceras estrechas y una zona de rodadura de coches, también en piedra, y ahora es una superficie única. Su aspecto es muy diferente, y la convivencia de vehículos y peatones es radicalmente distinta.


Otra es la limitación de acceso de vehículos. Antes cualquier ciudadano de Vigo podía pasar con su coche por mi calle. Desde hace unos años el barrio histórico ha visto limitado el acceso a residentes con autorización municipal y, en determinadas horas, es libre para carga y descarga. Evidentemente el número de vehículos que circulan se ha visto sensiblemente reducido, y eso tiene mucho que ver en la calidad ambiental, tanto sonora como atmosférica.



La tercera es la desaparición de un bar "histórico", una referencia ineludible del mundo de la noche viguesa. No se trataba de una referencia por su calidad ni por su decoración, sino más bien por su peculiar idiosincrasia. El bar de Richard y su familia destacaba por su peculiar oferta horaria y culinaria. Abría, si mal no recuerdo, de 22:00 a 07:30, atendiendo el hambre de toda una "fauna nocturna" (marineros, prostitutas, gentes que salían de marcha hasta el amanecer...) con una carta tan reducida como especializada (espaghetti y cocido eran la base sobre la que asentaba su fama).



La noche en mi calle ha cambiado mucho, especialmente porque el "Bayona" (sí, con "y", pues así figuraba en su toldo amarillo) ha cerrado sus puertas por jubilación y nadie ha querido recoger el testigo.

Echaremos de menos las riñas de borrachos de madrugada, las risas flojas de las prostitutas y sus clientes, alguna que otra disputa por un quítame allá esas pajas... pero dormiremos más y mejor y, sobre todo, podremos disfrutar del gorjeo de la fuente de la Barroca y del lavadero cercano en medio del silencioso ambiente, podremos sentarnos al pie de cualquiera de los dos "cruceiros", uno de ellos con "peto de ánimas" que adornan la calle y disfrutar de una vida nueva en la ciudad vieja.

Mi calle: el día a día.


Una de las cosas que han cambiado en mi vida en los últimos meses ha sido el lugar donde vivo. He vuelto a vivir en el piso que compré siendo un soltero sin compromiso. He regresado al pisito que me sedujo cuando aún estaba en construcción...o reconstrucción... porque está en uno de esos edificios del barrio histórico de Vigo. 


Era uno de esos edificios que amenazaban con caerse sobre las cabezas de los viandantes y que tuvo la suerte de optar a una segunda vida, ocupado por familias nuevas, con vidas nuevas, con niños correteando escaleras abajo. Y yo me alegro de formar parte de esa nueva vida que amenaza con volver al "Casco Vello".


Eso me hace pensar en los motivos que me llevaron, hace ya 18 años, a decantarme por una vivienda en esa zona y no en otra cualquiera de mi amada y, a partes iguales, odiada ciudad. Supongo que fueron factores decisivos el hecho de ser un absoluto enamorado de la arquitectura en piedra, y en particular del centro urbano de Santiago de Compostela (donde me hubiera gustado vivir); de gustar de un estilo de vida relativamente bohemio y sustentable; de tener a escasos 100 metros uno de los principales nudos de transporte urbano; de trabajar a menos de 5 minutos andando; de tener los principales museos, auditorios, salas de exposiciones y centros culturales de la ciudad a poco más de 5 minutos a pie; de tener un precio razonable (aún no estaba en pleno apogeo la llamada burbuja inmobiliaria); de ser bonito, luminoso y acogedor; de no soportar el constante paso de vehículos a motor por delante de la puerta... y podría seguir un buen rato.

Día a día tengo muchas cosas en mi calle.

Tengo la satisfacción de ver el mar desde mi galería.

Tengo el placer de respirar aire salobre desde mis ventanas.
Tengo la suerte de pisar calles empedradas que han visto siglos de historia de mi ciudad.

Tengo vida nueva en mi viejo piso de soltero. 

Puedo considerarme afotunado por volver a vivir en el lugar del que probablemente nunca me quise marchar. 

¡Qué más puedo pedir!



Noche de Rock'n'Roll



Dicen que los viejos rockeros nunca mueren, y hoy me apetece hablar de uno de esos viejos rockeros que aún no ha muerto. ¡Ya va siendo hora de que a la gente le reconozcan los méritos antes de morirse, digo yo!.

Hace unos días me vino a la memoria uno de esos temas de los que disfruté hasta la saciedad. El típico tema que pinchas una y otra vez, y digo pinchar porque es uno de esos cortes de vinilo sobre los que literalmente pinchabas con la aguja lectora en esos tocadiscos que los jóvenes ven como objetos de museo.

 

Está ese tema en un LP doble que encontré casi de rebote en uno de esas góndolas de baratillo de ciertos grandes almacenes que no suelo frecuentar, pero la ocasión la pintan calva y no pude evitar fijarme en algunos de los nombres que aparecían (Robby Krieger de "The Doors", Steve Howe de "Yes", Pete Haycock de "ELO Part II", Randy California de "Spirit", Leslie West de "Mountain"...y sobre todo Alvin Lee de los "Ten Years After (TYA)".

Evidentemente sabía qué tipo de material estaba tocando, pues poco tiempo antes había podido disfrutar de los TYA en la típica gira que hacen casi todos los viejos grupos años después de apagados los focos que los sitúan en lo más alto del mundillo, como sucedió con ellos en el famosísimo Festival de Woodstock, donde brillaron con luz propia en un escenario repleto de estrellas (vivas y muertas... unas cuantas) del rock.

Mi contacto con los TYA fue en una ya desaparecida sala de conciertos en las afueras de Santiago de Compostela. Estudiaba entonces tercero de carrera, e ignoraba quienes eran esos TYA. Sin embargo un compañero de residencia estudiantil cuyos gustos musicales eran casi tan buenos como malos los etílicos, me animó a gastarme lo que para mi era un pastón en comprar una entrada para ser uno de los 300 afortunados espectadores de ese concierto. Nada, ni siquiera que la hermana de mi amigo y él mismo estuvieran absolutamente ebrios, pudo apartar mi atención ni un segundo de aquel escenario. Y no fue solo por el trabajo impecable de Alvin Lee, sino también por el preciso bajo de Leo Lyons y la impecable batería de Ric Lee. No recuerdo si había algún músico más. Ellos tres eran la base de aquel invento que funcionaba como la maquinaria de un reloj suizo que nos arrastraba al éxtasis guitarrero. Esa noche todo se conjuró encima del escenario para transmitirnos oficio y amor por la música que más nos gustaba, y eso era todo uno con un púbico volcado con sus ídolos.

No voy a entrar en debates sobre quien es el más rápido, ni el más brillante, ni el más original, ni el mejor guitarrista del mundo porque hay listas y más listas...de guitarristas, de solos memorables, de grupos, de todo lo imaginable. Sólo diré que esa noche compostelana marcó un antes y un después en mi modo de ver un grupo en directo, y que Alvin Lee será para mi uno de los mejores guitarristas de rock de todos los tiempos por su clase, su calidad, su técnica y su personalidad. En este otro tema se puede apreciar claramente su impresionante técnica y su variedad de registros... toda una lección de cómo hacer hablar a una guitarra eléctrica.


Hoy todo esto es pasado, pero vuelve a mi vida con fuerza para quedarse para siempre. No sólo de recuerdos vive el hombre, pero contar con ellos es importante para que el hombre se sienta completo.


Volver



Lo primero que se me ocurre al decir la palabra volver es un tango de Carlos Gardel... una de las pocas canciones cuya letra me sé de memoria.

Lo sé, soy un bicho raro que no sólo no suele prestar atención a las letras de las canciones (para mi están todas en un idioma extranjero llamado palabras) sino que se niega casi en redondo a aprendérselas.


Pero volver es algo que tenía previsto desde hace tiempo. 

Volver era preciso. 

Pero volver precisaba que una serie de circunstancias mentales y ambientales permitieran cierta estabilidad a mi vida... a mi nueva vida. 

Ya estoy aquí...loco por incordiar, como decía otra canción de un histórico del rock nacional. 

Tengo material fotográfico abundante; tengo ideas, y aunque no tengo mucha oportunidad y menos ganas aún, creo que poco a poco hay que volver. 
 

Un abrazo a todas y todos desde lo más hondo de mi corazón.

Can sen dono




O gume do meu coitelo máis afiado
non abonda para fender na codia desta néboa mesta
que agocha un mañá de esguello
onte.

Un berro mergullado na fervenza
de anguria que agroma no meu peito azouta
nas miñas tempas
hoxe.


O salouco que agochei zoando entre a escuma
dos días máis agros do meu lene aboiar
entre laxes e lousas semella estoupar ceibo
mañá.


Viravoltas e recunchos do maxín
enchoupando dúbidas e débedas na friaxe deste nordés
que clarexa os ceos e xea corpos e ánimas febles
outra volta.



Fronteiras infindas dun futuro que pasou
esparexido por diante das miñas pálpebras
coma can sen dono ou azos sen folgos
sempre.


Sen data, pero deste mes de outubro de 2011
O can é o "Pipo" dos meus colegas Conchi e Fellini

O teu frío



O frío.


Ese frío da noite enchoupoume,
e non sinto no meu corpo máis nada
que o frío e a dor aguda,
esa dor que nace do teu frío,
do teu frío que me envolve o peito blanco.


Meu peito que non soa, que non se move,
coiraza de metal frío.

As túas frías mans,
longos dedos, agullas de xeo
clavándose na miña pel fría, matándome.


Os teus ollos fríos, mirada de vidro
que non di máis que frías mentiras,
verdades que doen, xerros de auga, fríos.


Días sen número, números sen sentido,

fríos números que nada din, fríos.


Pensándoo friamente...

Pénsao e darasme a fría razón que te enche.

Razóns hai que frío dan ó corazón morto,
xeado de frío espiritual.

E agora que o frío invadeu todo
déixame morrer, doce repouso, frío eterno,
ata que o meu corpo sexa xeo entre neve.


Neve fría o teu corpo blanco,

xeo cálido os meus osos negros.



7 de nadal de 1986

Fotografía "Hielo negro" de Bernhard Edmaier para Geo

O meu eu seu



A ollada dilúese no vidro

onde pupilas dilatadas bailan nas pingas da choiva
que distraen ó viaxeiro do amor.

Non entendo,

non,

os meus actos, nin o meu corpo,

que non é meu xa,

nen seu.

Véxome e non me recoñezo,

non,

non me entendo, nin me sinto,

no meu mesmo eu,

non seu.


Unha imaxe devolta no envés do ceo
resulta irrecoñecible multiplicada por mil cincocentas dúas veces
que contei como uvas maduras.


Acepto o reto,

e non,

a miña vida en xogo, os meus sentimentos,

o meu todo eu,

non seu.

Dígome se a hora é chegada

ou non,

cando a dúbida esculca

no meu eu,

non seu.


Unha sombra cruza a porta do abismo
tranquilizadora coma un retorno ó fogar de un

que se agarda calmo e tenro.


Afronto a realidade,
ou non,

da vida que nace nova

no meu eu,

casi que seu.

Quero crer en todo isto,

ou non,

pois que o aramado está roto

ante meu eu

xa seu.

Cerrado temporalmente por reformas



Sintiéndolo en el alma me veo obligado a darle una temporada de descanso al blog, aunque últimamente ya no estaba muy activo que digamos.




Nos vemos en las carreras, en esos montes... haciendo fotos.


Una jornada por el Pindo



El monte Pindo, más conocido como el "Olimpo de los Celtas" siempre será una montaña mágica en todos los sentidos del término.

Por su belleza agreste, por sus formaciones rocosas que tanto juego proporcionan a la imaginación, por su privilegiada localización, por su colosal orografía, por su cambiante clima, por sus hermosos rincones, por su vegetación y por su mitología el Pindo será una referencia dentro de mi imaginario particular.


Un solo día hollando sus escarpadas laderas es más que suficiente para advertir que nos encontramos ante un magnífico ejemplo de lo que los poderes de la madre tierra pueden generar, de lo que los agentes climatológicos pueden formar, de lo que el tiempo y la paciencia pueden esculpir, de lo que puede surgir en un ambiente hostil por naturaleza.

Uno no puede evitar girar la cabeza a cada segundo para descubrir miles de detalles entre los infinitos bolos de granito de biotita que semejan haber caído rodando por sus extensas laderas y hasta los poco más de 600 metros de altitud que alcanza en "A Moa".

Podemos encontrar un bufón de naríz aguileña surgiendo de entre las paredes rocosas que vigilan las puestas de sol sobre el "Finis Terrae", otro de los espectáculos que una jornada nos puede ofrecer en este lugar tan peculiar.



Y desde los detalles más ínfimos, como estos brezos,



hasta los restos de un antiguo bosque de pinos desaparecido en alguno de los muchos incendios que año tras año asolan nuestra región


podemos encontrar un pequeño carballo enfermo

surgiendo como por arte de magia tras una vuelta del camino que nos devuelve a casa,

o esos frutos rojos que llaman nuestra atención en medio de un verde "recuncho", pues en cada recodo del camino hay un microclima amparado entre paredes esculpidas con gran paciencia por la mano implacable del viento y la lluvia.


Por algo el Monte Pindo destaca como punto de interés geológico, acoge 5 hábitats diferentes y 8 especies vegetales protegidas.


Hoy necesito este adiós.



Hay días en que uno tiene mucho sobre lo que reflexionar, mucho sobre lo que arrepentirse o sobre lo que dudar. No hay nada seguro en la vida salvo la muerte.

Hay momentos en que la vida te da sorpresas y momentos en que las piedras te salen al encuentro. No hay como vivir el segundo.

Hay lugares y momentos especiales en la vida de una persona, y hoy he estado escuchando viejos temas, nuevos grupos, antiguas versiones... y me he quedado con el "Adiós Nonino" del gran Astor Piazzola porque el momento me lo pedía.

Astor Piazzola, un genio de hombre que, a la muerte de su padre, compuso esta joya.




Sólo un detalle que ignoraba, para los amantes del papel couché. En la boda de Máxima Zorreguieta (hoy Maxima de los Países Bajos) el novio había programado esta pieza. El video no tiene desperdicio, por lo intenso del momento, pero os he elegido una versión del propio Piazzola.


X Encontro de embarcaciones tradicionales en Carril


Este fin de semana tuve el inmenso placer de volver a sumergirme en un ambiente de esos que evocan tiempos pasados no sé si mejores pero, desde luego, añorados. Se celebraba un nuevo encuentro de embarcaciones tradicionales en la marinera y arousana parroquia de Carril (evitaré entrar en debates estériles sobre qué fue antes, si el huevo o la gallina).







Como nieto de un viejo marinero de "Gran Sol" y de "ardora" no puedo evitar asociar el intenso aroma a salitre y alquitrán a momentos dulces de mi infancia, y pulular entre lobos de mar profesionales y aficionados es para mi de una incontestable felicidad.









En estos encuentros, celebrados cada dos años en distintos puertos de Galicia, los aficionados a la navegación tradicional, alejada de tecnologías punta, siempre hay momentos para el relax y la fiesta, para la navegación y el placer de quedarse con los detalles.







Además se completan con actividades paralelas de diversa índole, lo que confiere un valor añadido que a mi, sinceramente, ni me va ni me viene, pero que creo importante destacar por lo que ello supone para la consolidación de una cultura en peligro de extinción que algunos intentan proteger y cuidar.





Además, siempre es un placer volver a saludar a amigos como Mar, Braulio, Antonio, Froíña o, una lástima no haber podido quedarme un poco más, Joan Sol.




Un vídeo hecho por mi amiga Mar esa misma tarde: todo un espectáculo.


Un chelo en el cielo



La semana pasada estaba buscando una melodía entre los miles de millones de vídeos que hay en YouTube y me encontré con una joven violonchelista que me encandiló. Luego descubrí que no sólo no era joven sino que ya está muerta y que, como era de suponer, en su juventud había sido considerada una de las mejores interpretes de dicho instrumento... hasta su prematura retirada (con tan solo 28 años) por culpa de una enfermedad que le impidió no sólo seguir tocando sino que, unos cuantos años después (con 42) acabó con ella.


Concierto para Violonchelo de Edwar Elgar (1. Adagio-moderato)

Algo más tarde caí en la cuenta de que la historia que se narraba en su biografía me sonaba. Y es que había visto hacía ya tiempo atrás una película que narraba la desafortunada vida de Jacqueline Du Pré, su relación con su hermana Hilary, con su marido (el famoso pianista y director argentino-español-israelí-palestino Daniel Baremboin) y con la dolencia que acabó con lo que más amaba en la vida, tocar música, y con ello acabó también su vida. Por cierto, la actriz Emily Watson bordaba el papel protagónico y, de hecho, se llevó por el mismo un globo de oro y un Óscar.


Intermezzo de Goyescas de Enrique Granados

No soy un experto en violonchelistas, aunque conozco los nombres de algunos de reconocido prestigio, como los españoles Pau Casals y Jordi Savall, el ruso Mstislav Rostropóvich, el letón-israelí Mischa Maisky, el chino Yo-Yo Ma. Sin embargo, de lo que he oído de todos ellos me quedo casi siempre con las versiones de Rostropóvich y de Maisky. Por Savall, tengo que reconocerlo, muestro una especial querencia debido a su predilección por la viola da gamba, instrumento cuya sonoridad resulta aún más próxima a mi espíritu que la del violochelo.

Cuando descubrí (o más bien reencontré) a Jackie Du Pré en mi camino quedé prendado de sus interpretaciones, de su dulzura y -luego profundicé algo más en el personaje- de su sentido del humor que todo lo contagiaba. De este humor os dejo un testimonio ejemplar, claro ejemplo de que los músicos clásicos no son tan serios como a priori podrían parecer, con cuatro grandes de la música clásica del siglo XX bromeando antes de un concierto: Jacqueline Du Pré, Itzhak Perlman, Zuhbin Mehta y Daniel Baremboin.


Antes y durante el concierto, el "Forellenquintet" de Schubert


Mirando con los ojos de un caracol



No soy yo muy dado a hacer publicidad a otra gente, pero cuando uno descubre cosas bellas y hermosas disfruta enseñándoselas a sus amistades... o al menos eso es lo que me pasa a mi cuando me topo con una melodía que me arrastra hacia otro mundo de sentimientos, cuando leo un libro que me transporta lejos de la cruda realidad, cuando veo unas imágenes que me hacen estremecer íntimamente.

Hace ya algún tiempo descubrí a una blogguer de aquí al lado casi por azar. Alguien me habló de ella y luego curioseé algo por mi cuenta... y es que ya no sé si la curiosidad mató al gato o es que el gato se moría de curiosidad. El caso es que yo no puedo evitarlo. Soy capaz de pasarme 4 o 5 horas curioseando en torno a una misma figura.



En este caso Raquel Galavís me llevó a las "Miradas de caracol" y ello a su vez a "Mirades de cargol", un programa fantásticamente hecho por los dos (Raquel y Álvaro Sanz) para la XTVL (Xarxa de Televisións Locals).


Pero además, me llevó al blog personal de Álvaro, "La ventana de Nanook" (en honor al hijo que tuvieron juntos y con el cual rodaron el cortometraje "Nieve de primavera", que podeis ver aquí a partir del minuto 12:30), y ésta a su vez a "Miradas del norte" (álbum de fotografías de Álvaro donde habitan todas las fotografías que ilustran esta entrada), y a "Dzero + Grafik" (donde muestra su creatividad en sus múltiples facetas: fotografía, audiovisual, diseño gráfico y web)

Sinceramente, estar un rato descubriendo lugares en sus programas de televisión, escuchando sus voces aterciopeladas mientras veo unas magníficas instantáneas o, simplemente, compartiendo experiencias
con ellos dos me aporta una sensación de felicidad recóndita dificilmente superable. Por eso os los recomiendo.

Incluso cuando me enseñan realidades que están constantemente a mi alrededor su punto de vista hace que se me aparezcan como si nunca hubiera sido testigo de momentos similares, y esa magia de la diferencia es lo que los hace únicos y adorables.

La naturaleza pasada por sus manos, por sus pupilas, por la bondad que semeja habitar en sus corazones, en la pureza de su mirar, se nos ofrece como algo totalmente distinto de lo que hemos estado viviendo durante tantos años.

Para el reto de Eugenio Recuenco, fantasía y técnica



Hace no mucho publiqué una entrada en la que hablaba de un concurso de fotografía en el que cuatro fotógrafos proponían a los aspirantes a ganador cuatro retos distintos. En el caso de Eugenio Recuenco, fotógrafo de moda, la introducción de algo propio y personal en el entorno próximo era la idea que dejaba traslucir.


Como él es más un pintor de fotografías que un fotógrafo puro decidí que habría que elaborar mucho lo que fuera que decidiera hacer... sobre
todo después de ver algunas de sus obras y buena parte de las que otros aspirantes iban colgando en la web del concurso.



Por mi cabeza pasó la idea de conseguir alguna modelo más o menos profesional, pero pensé que estaría fuera de mi alcance y, además, nunca he hecho ese tipo de fotografía de moda que se supone hace Recuenco. Luego pensé en pedir a alguna amiga que posara para mi (ni que decir tiene que la idea de un cuerpo femenino bien fotografiado me ponía los pelos como escarpias de la emoción) pero ni yo se lo pedí ni, probablemente, hubiera hecho mucha gracia en mi entorno más próximo. Léase aquí lo que se quiera.


Finalmente surgió la chispa que enciende el motor de mi imaginación. Me llevé una viola a un parque de mi ciudad donde hay un montón de graffiti. El contraste entre la clásica y serena belleza del instrumento y la agresiva estética del graffiti me atrajo de inmediato. Por desgracia no preparé antes el equipo y cuando apenas había hecho 6 o 7 tomas me quedé sin batería. Me dije que lo que tenía tendría que valer de alguna forma.




En casa tenía algún viejo material que podría servirme y, para acabar de rematarlo, unas flores y un ave salieron a mi encuentro (o algo así sucedió). El caso es que los resultados tienen más que ver con el reto propuesto de lo que yo inicialmente pensaba mientras "componía" las diversas imágenes. El resultado puede no ser todo lo bueno que un concurso de tal calibre necesita, pero creo haber conseguido ser diferente y a la vez acercarme al estilo del que se supone habría que impregnar las fotografías.



... y cada vez nos dan más razones.




No preciso hoy de muchas palabras para ilustrar la causa de nuestra irritación, de nuestro malestar. Sólo he puesto títulos a unas fotografías impresionantes que he encontrado en el flickr de acampadabcnfoto . Espero que a ninguno de los autores les importe mucho que me haya tomado esa libertad.


Perros guardianes (fotografía de Eric Alvarez)



Parando a un "antisistema" (foto de Eric Alvarez)


Siempre hay algún traidor dispuesto (fotografía de Vincenzo Rigogliuso)


Inmoralidad "Telefónica" (fotografía de Vincenzo Rigogliuso)


Sangre derramada a este lado (fotografía de Sytsew)


Imitando a Federico Trillo "el fino" (fotografía de Juli Garzón)


Meditación, un arma cargada de futuro (fotografía de Juli Garzón)


Y para terminar un vídeo trágico pero muy hermoso. Sensibles a las violencia absténganse de verlo, por favor.




A cada paso que dan nos regalan razones para seguir luchando.


El orden no se consigue jamás por la fuerza de la violencia sino por la fuerza de la razón.


La victoria de la democracia (sencillamente impresionante... por Ramón)