Como ya comenté en mi última entrada, tengo temas para dar y tomar entre manos, pero la falta de tiempo y los diversos problemas informáticos (hay que ver qué cantidad de averías sufren las lineas de cable en Galicia últimamente) han hecho que me retrase.
Además, la primera de las entradas previstas fue creciendo y creciendo sin medida, así que al final la voy a fraccionar en cuatro o cinco, que publicaré en breve. Hoy, la primera dosis de literatura (y cine). ¡Ahí va!
Entre otras cosas el verano se caracteriza por animarnos a leer cosas más fáciles de digerir de lo acostumbrado. Como además solemos disponer de más tiempo para dedicar a nuestras diversas aficiones, se produce (al menos en lo que a la lectura se refiere) una repentina avalancha de libros que pasan por nuestras manos como si de granos de arena se tratara. Estos tres son los primeros que devoré.
- Del Norte a Jerusalem.
- El caballero templario.
- Regreso al Norte
No haré un resumen del argumento porque eso puede hacerlo cualquiera con dos dedos de frente. Lo que quisiera comentar sobre esta trilogía es que está históricamente mucho mejor que otras obras ambientadas en el mismo contexto (de hecho más de uno en la red no ha podido resistir la comparación); que aporta una visión muy interesante del conflicto político y religioso entre cristianos, hebreos y musulmanes; que su autor ha realizado un sólido estudio de la ciencia militar y política de la época y que permite extraer lecturas y conclusiones que van más allá de la simple novela de ficción histórica que se supone que es.
Desde mi humilde punto de vista es todo un descubrimiento (aunque no haya sido editado recientemente, claro). Quien no quiera leer los libros siempre puede ver la película (aunque yo nunca haría lo segundo sin haber hecho antes lo primero) y quedarse a medias... y eso que es de nacionalidad y estética sueca.
- Si ya es normalmente difícil trasladar de un modo medianamente fidedigno una obra literaria al celuloide, hacerlo con una trilogía tan voluminosa como ésta resulta absolutamente imposible.
- A pesar de esta limitación el resultado, cinematográficamente hablando, semeja no defraudar, salvo que no soportes el cine de tradición nórdica donde una mirada o un gesto resultan mucho más expresivos que páginas y páginas de texto.
- Cine europeo pensado para europeos que prefieren un buen guión a grandes efectos especiales (y aún así la película marcó un record presupuestario en el cine sueco).
Trailer de la película "Arn, el caballero templario"